Oposición en crisis en Bielorrusia

Artículo publicado el 4 de Mayo de 2006
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Artículo publicado el 4 de Mayo de 2006

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El pasado 27 de Abril Alyaksandr Milinkevich, líder de la oposición bielorrusa fue arrestado, acción que no presagia nada bueno para el futuro de Bielorrusia. Para la oposición, encontrar apoyo internacional se ha convertido en un objetivo vital.

Milinkevich ha sido condenado a dos semanas de arresto junto con otros dos líderes de la oposición por el papel que desempeñaron en la organización de las marchas públicas que conmemoraban el 20º aniversario de la tragedia de Chernóbil. La marcha estaba planeada para evitar que se apagara la llama de las recientes protestas promovidas por la oposición bielorrusa para protestar contra el resultado de las manipuladas elecciones presidenciales celebradas el 19 de marzo, en las que el actual presidente Lukashenko se hizo con el 83% de los votos. Desde entonces la estrategia de la oposición consistía en implicar a la ciudadanía en una serie de actos de protestas, continuos pero breves, y en promover la desobediencia civil en lugar de provocar a las fuerzas de seguridad de Lukashenko organizando concentraciones de varios días en las calles como las de la Revolución Naranja en Ucrania.

Los países de la UE han reaccionado tibiamente ante los arrestos, la mayoría los ha condenado, pero no se han ideado ninguna medida concreta para sancionar a Lukashenko. A principios de abril, la UE le aplicó restricciones de visado, impidiendo su entrada en el territorio de la Unión, a 31 oficiales bielorrusos, lo cual no ha influido en Lukashenko a la hora de ordenar nuevos arrestos. Algunos políticos de la Unión han sugerido que se podrían relajar algunas de las sanciones impuestas a Bielorrusia a cambio de que los cuatro líderes opositores fueran puestos en libertad.

Tiempos inciertos

La detención de Milinkevich y sus compañeros hace que tanto el futuro más inmediato como el posterior de la democracia en Bielorrusia sea bastante incierto.

Este pasado 1º de mayo tendría que haberse anunciado otra marcha organizada por la oposición, esta vez con motivo de la estricta legislación laboral que rige en el país, pero ahora lo que está en cuestión es la eficacia de estas marchas, ya que todos los líderes opositores menos uno están encarcelados y es bastante improbable que los que quedan en la calle puedan liderar las protestas contra la reciente ola de arrestos.

A medio plazo tampoco está claro si Milinkevich será puesto en libertad tras esas dos semanas, ya que puesto que ya está en la cárcel es probable que la sutil policía secreta de Lukashenko, su KGB, haga todo lo que este en sus manos para que permanezca encerrado el mayor tiempo posible. Con esto, probablemente consigan decapitar a la oposición, generándole un vacío de poder que difícilmente podrán cubrir entre sus propias filas, por la ausencia de figuras cuya integridad no sea cuestionable por haber colaborado con el régimen de Lukashenko .

La oposición debe seguir con las movilizaciones pero necesitan cambiar de estrategia urgentemente, ahora debería centrarse en conseguir que Rusia reconozca el creciente tinte autoritario que está tomando el gobierno de Bielorrusia y en presionar a la UE para que incluya la situación bielorrusa en la agenda de la próxima reunión del G8 en San Petersburgo. A menos que opten por esto, la campaña contra Lukashenko se sustentará sobre unos cimientos inciertos.