Orgía.com/UE

Artículo publicado el 18 de Julio de 2007
Artículo publicado el 18 de Julio de 2007
Convocadas a través de Internet, las orgías resultan en muchos países europeos un reclamo para las vacaciones. Repaso histórico de estas prácticas en el Viejo Continente.

Las orgías no son algo nuevo, al contrario, pero Internet sí; y desde hace unos años las gestiona como un negocio. Este verano, las ofertas de sexo en grupo en países europeos se han disparado, ya sea en chats que las improvisan, agencias con su propia web o lugares de vacaciones preparados para la ocasión.

Las hay para todos los gustos. En Barcelona encontramos el modelo “party europea” que organiza grupos de gente de todo el mundo y que, tras solicitar fotografías a los interesados, les desea mucha suerte en la selección. En Málaga existen barcos amarrados esperando que hordas de turistas ingleses den rienda suelta a su imaginación. Precisamente de Inglaterra –donde chats llenos de Erasmus organizan orgías cerca de las universidades- ha importado España el dogging. Este fenómeno creciente toma su nombre de tener relaciones sexuales como los perros, sin complejos y en lugares públicos como parques y descampados. Las convocatorias se realizan con discreción a través de la página web “oficial”, que cuenta con más de 18.000 usuarios registrados. Es el portal de Internet donde se dan cita promotores de orgías sexuales en lugares públicos de toda España. En cada ocasión se especifica el límite de asistentes, si hay que llevar pareja, si es un encuentro gay, o si se puede acudir como espectador.

Quizá no es tan antiguo como los primeros ritos orgiásticos, pero en Cap d’Agde, en Francia, existe un barrio naturista que es ya todo un clásico para los amantes del sexo en multitud. Por tiendas, calles y playas la gente va desnuda. En la playa número 4, las parejas tienen relaciones sexuales a la vista de todos y los espectadores pueden irse sumando. Los ‘participantes’ rondan los 45 años y un nivel adquisitivo alto, aunque en verano van universitarios. Al ambiente liberal de la playa 4 se añade que, como en Francia está prohibido practicar sexo en público -so pena de multa de 15.000 euros y hasta un año de cárcel-, se vigilan las rondas policiales y silban a los que están en pleno acto cuando hay riesgo. En Cap d'Agde las discotecas exigen vestir muy sexy, el ambiente no se presta al flirteo previo. Si hay algún inconveniente es que, aunque los regalen, no se usan muchos preservativos.

Orgías con significado. No apto para sectas

Todas las ofertas de orgías tienen un punto en común: el placer como finalidad. También lo tenían las primeras, pero ésas además tenían también un significado. Según Mircea Elíade, estudioso de las culturas y las religiones, “la mayoría de las orgías colectivas encuentran justificación en la promoción de las fuerzas vegetales, y los actos humanos son legitimados por un modelo extrahumano”. Este rasgo han tratado de reproducirlo ciertas sectas que existen en la actualidad: parecen tener un sentido espiritual que justifica rituales orgiásticos pero resultan una excusa para organizar encuentros sexuales masivos.

Orgía significa trabajo

El término “orgía” deriva de uerg (trabajo), de raíz indoeuropea, y se refiere al llevado a cabo en los ritos para conseguir el favor de la diosa Madre, la Tierra. Los más arcaicos en su honor fueron orgías de automasturbación femenina. Más adelante las mujeres comenzaron a estimularse entre ellas y luego entraron en juego los animales (cunnilingus con canes). Llegó el politeísmo y, con él, dioses y sacerdotes: hombre y mujer representaban la pareja divina. De todas esas formas se invocaba lo mismo: fertilidad y salud; sobre todo en los solsticios. Ahora bien, el sentido de las orgías no era sólo sexual. Es más, durante las griegas -todo un referente- los participantes liberaban sus psique expresando sus más íntimos sentimientos y sensaciones. Por tanto, las orgías no deben confundirse con fiestas dionisíacas o bacanales romanas, con mucho desorden de por medio. Las fiestas del dios Baco se celebraban en secreto en Roma desde el año 200 a.C. los días 16 y 17 de marzo (fiesta de la Liberalia). Como en ellas se planeaban conspiraciones, en 186 a.c. el Senado las prohibió en toda Italia. No se sofocaron, pero la situación iba más allá del Imperio, casi toda nación bárbara tenía su propia versión de Baco.

¿Liberal?

Así, vemos que las orgías eran gratuitas, no sólo había sexo, y se celebraban en fechas simbólicas; usamos pues la misma palabra para cuestiones diferentes. Lo más gracioso es que en casi toda página web o chat del ramo aparece la palabra “liberal”, normalmente escrita por alguien con un pseudónimo infantil que hace muchas faltas de ortografía. ¿Liberal significa cobrar a los hombres y a las mujeres no? ¿O someter a castings a los aspirantes? De hecho, muchas orgías son privadas y de lujo, restricción de clase que seguramente empobrece el intercambio. Quedó atrás el Carnaval (permitida la carne), nombre que dio la Iglesia a las fiestas paganas públicas conocidas como Saturnalias romanas. Combinaban disfraces, desfiles y fiestas en la calle; y, en ellas, amos y sirvientes intercambiaban vestimentas y papeles.

Cuando los dioses mueren desparece la magia y sólo queda el placer

Igual que la Iglesia adopta y adapta el Carnaval antes de la Cuaresma, las empresas y la publicidad cada vez controlan más el “amor libre”: nos dicen el sitio -mientras se mueve por la pantalla un anuncio de lubricantes- y nos cobran, y si no somos un bellezón o un efbeo, por mucho que paguemos no podremos acudir. A veces hay descuentos si vamos de mirones, así la sociedad del espectador llega también a la orgía, cuyo fin es envolver.

Sade, en su Escritura de la orgía, afirma que “el hombre en todas partes es preciso que ame y que rece”. Ahora que los dioses han muerto y ha desaparecido la magia, sólo queda el placer. A este paso, ¿Lo podremos disfrutar de una forma realmente libre?