Panorama de futuro: el día en el que se volvió a fundar la Unión Europea

Artículo publicado el 16 de Mayo de 2013
Artículo publicado el 16 de Mayo de 2013
Emisión del 27 de abril de 205. Por primera vez desde hace más de 20 años los dirigentes europeos vuelven a reunirse en una cumbre.

El aire de Reikiavik es fresco y puro. Más puro que el aire ennegrecido de los escombros de lo que queda de Europa. Se dan la mano de manera cortés y sonríen con reserva a los flashes de las cámaras, porque las heridas sangrientas que deja una guerra que costó más de cien millones de muertos no parecen querer curarse. Por fin entre amigos, sin fotógrafos insistentes ni periodistas curiosos, apartados de la opinión pública.

"La culpa de esta maldita guerra la tuvieron únicamente los húngaros" es la forma que tiene de airear su enfado el dirigente eslovaco Borec. Hace sólo una semana, quien hace sólo una semana que retornó de su exilio en Senegal. "A fin de cuentas, los húngaros invadieron nuestro país"

"Teníamos que hacerlo", se justifica el rey Orban III., dirigente del arrasado gran reino húngaro, "para defender a nuestra minoría húngara". Arroja una mirada maliciosa a la Reina Victoria, la recién coronada reina anglobretona. "Si hay algún culpable de que estallase esta guerra, esos sois vosotros los británicos" le chilla. "¡Con vuestros aviones no tripulados redujisteis nuestro país a escombros y ceniza!"

"No es nuestra culpa en absoluto", la joven reina rechaza las acusaciones mientras arruga la nariz, con ese aire que sólo tienen los aristócratas: "We had no choice!" ("no tuvimos otra alternativa") "Finalmente llegamos a un acuerdo de derecho con Eslovaquia".

"La culpa de la guerra la tuvo la federación de Alemania del Norte" resopla el papa italiano Pío XIII., quien dirige los negocios de Italia provisionalmente, después de que la población empobrecida derrocase al ilegítimo gobierno militar en una contrarrevolución. "Después de que rechazaseis el Euro del Sur como forma de pago, lo que hizo que nuestra nueva moneda se desplomase en medio del caos".

El sur de Europa y el Marco de los Alpes

"Teníamos que hacerlo" se defiende Barón de Wintersmorgen, canciller de Alemania del Norte, mientras se atusa el moderno bigote rubio. "Después de todo teníamos que proteger a nuestros inversores. Con el Euro del Sur revalorizado, la bolsa francesa habría superado en fortaleza a nuestra bolsa".

"Eso es ridículo", se defiende indignada la ministra de Estado Leroc: "Si hubieseis seguido reconociendo nuestra moneda, no tendríamos que haber cerrado nuestras fronteras a los productos alemanes"

"Qué sinsentido", le contesta el ministro de la Alemania del Sur y Austria, que es el presidente de la junta directiva de la empresa en el poder: Daimler-Bosch-Siemens AG. "Por aquel entonces Alemania ya no existía, después de que el Sur, económicamente fuerte se uniese con Austria y eligiesen el Marco de los Alpes como su propia moneda".

"La culpa la tiene Turquía" responde acaloradamente y lleno de odio Rousos, el líder de la revolución griega, con su uniforme verde oliva al general turco Gürsus. "Vosotros los turcos, tras vuestra fallida entrada en la Unión Europea invadisteis Chipre con vuestras tropas sin avisar, y ocupasteis el país por la fuerza".

"La mitad del país", le corrige Gürsüs sin parecer muy impresionado. "La otra mitad ya era nuestra. Además, teníamos que hacerlo para proteger al pueblo chipriota de la amenaza de una inminente guerra civil".

La lucha se sigue fraguando, los letones culpan a los polacos, los españoles a los catalanes y Suiza, quien, a petición de sus bancos cambió varias veces de frente durante la guerra, culpa a los europeos del este. Poco falta para que los jefes de estado abandonen de nuevo la frágil paz y llamen a sus tropas, ya agotadas, de nuevo a las armas.

"Tendríamos que haber hablado más los unos con los otros"

"Nadie quería esta guerra", afirma finalmente el presidente del comité parlamentario portugués, Olivares. El griterío calienta los ánimos. Los que gritan se callan atónitos.

"Nadie", repica también su colega finés Rutiainen, cabecilla de los lapones, "en aquel tiempo ocurrió todo tan deprisa".

"Sí, ¿quién habría imaginado que Europa pudiera perder el control de forma tan acelerada?" afirma el propio golpista sueco Lenny Hellström. "Incluso, tras el fin de la UE tendríamos que haber dejado una zona de libre comercio, ¿no estáis de acuerdo?"

"Tendríamos que haber hablado más los unos con los otros" murmura la esposa del presidente lituano Kaukovas, quien sustituye a su marido enfermo.

"Pero ya no teníamos un parlamento común", objeta Dolli, el procurador maltés. "Exacto", opina el luchador por la libertad del sur del Tirol Hans-Peter Gruber. "La población estaba harta de aquella Unión Europea"

"Porque durante la crisis financiera, la gente perdió su empleo y dejó de tener perspectivas de futuro", añade O'Neil, uno de los patrones de los medios de comunicación de la república democrática isleña, quien, en las elecciones de Facebook recibió el doble de clicks en "me gusta" que su opositor socialista.

"Durante la crisis, cada día le tocaba a uno", reprocha van Eyk. Antes de que existiese la santa nación flamenca, "la Unión era muy burocrática", dice con voz nasal Comeci, la canciller honoraria rumana. Todos asienten con la cabeza, porque eso es lo que pone en el blog de la historia.

"Creo", sugiere la reina Victoria, "que deberíamos devolver aquella Unión a la vida. Es evidente que es una institución indispensable para mantener la paz en Europa".

"Debería haber recibido el premio Nobel de la Libertad, incluso a pesar de que en aquellos tiempos eso no le interesaba a nadie", apunta el dirigente de los trabajadores croata Hrnic. "Hmmm", se entromete el sultán bosnio-macedonio : "la paz no es un proceso automático".

Una vez más asienten todos. Entonces, con el aire fresco de la isla, se dirigen de nuevo hacia los periodistas y fotógrafos, para anunciar a los pueblos europeos cuál ha sido su decisión.

Foto: cortesía de (cc)narghee-la/flickr; En el texto (cc)motorpsykhos/flickr, (cc)Jorn Izerda/flickr