Papa Francisco, los conejos y las opiniones de las jóvenes católicas

Artículo publicado el 16 de Febrero de 2015
Artículo publicado el 16 de Febrero de 2015

Recién llegado de Filipinas, el Papa Francisco dijo que "ser católico no significa hacer hijos como conejos". ¿Que piensan de esto los jóvenes católicos? En una entrevista, dos jóvenes italianas y una eslovaca, católicas practicantes, argumentan para nosotros todos los tabúes de la Iglesia, desde los preservativos hasta la pastilla del día después.

"Algunos creen, perdonadme la palabra, que para ser buenos católicos debemos ser como los conejos. No. Paternidad responsable". Estas son las palabras del Papa Francisco en el avión procedente de Manila al terminar su viaje en Filipinas donde, según varias opiniones, el enorme aumento de la población es una de las razones fundamentales de la gran pobreza del país.

Declaración que ha desatado sorpresa y ha levantando numerosas polémicas. Esta frase, de hecho, reabre el debate sobre dos temas que siempre han sido de mal gusto para la Iglesia: la anticoncepción y el control de la natalidad. Pero, ¿qué piensan sobre esto los jóvenes católicos de hoy?

Miriam, de 31 años, de Sassari (Italia), Simona (29) de Cosenza (Italia) y Petra (24) de Uhrovec (Eslovaquia), tienen opiniones diversas. Todas contribuyen con las actividades de sus comunidades religiosas: Miriam canta en el coro de la Iglesia, Simona forma parte de varios grupos de plegarias y Petra, además de participar en el grupo de jóvenes de su parroquia, también ha enseñado catecismo. Sin embargo, sobre ciertas cuestiones, tienen opiniones muy diversas entre ellas. Empezando por la primera pregunta: "¿Qué has pensado cuando has escuchado las palabras del Papa?". A Miriam no le ha gustado la comparación con los conejos, aunque si que cree que el Papa tiene razón en líneas generales. Para Simona, en cambio, ha llegado finalmente un pontífice revolucionario: "Habla de paternidad responsable, osea, de la necesidad de ser padres y no sólo creadores de vida".  También Petra está de acuerdo con Bergoglio: "Evitar un embarazo sin usar los anticonceptivos es posible. La respuesta es el natural family planing (planificación natural de la familia) o la asistencia durante el periodo fértil de la mujer". Este método, prosigue Petra, podría ayudar al control de los nacimientos en países como Filipinas.

'Pecado' y control de los nacimientos

Las palabras del Papa Francisco parecen entrar en conflicto con la encíclica Humanae Vitae (1968) de Pablo VI, el “vademecum” de la religición católica sobre el matrimonio, anticoncepción y aborto. Aquí un pequeño extracto: La iglesia enseña que cualquier acto matrimonial tiene que permanecer abierto a la transmisión de la vida (...) y está absolutamente excluida la opción de interrumpir de manera directa el proceso generativo ya iniciado y, sobre todo, el aborto directo aunque si realizado por razones terapeuticas. Palabras inflexibles. Por lo tanto, las parejas casadas que deciden no tener hijos ¿pueden ser consideradas malos católicos? ¿De verdad se puede llegar a condenar el aborto por razones terapéuticas?

Para nuestras tres chicas sí: el aborto se debe condenar, anque sea por motivos terapéuticos. "El aborto es el grito del mundo contra Dios, porque bloquea su proyecto" afirma Simona. Y también Petra tiene una opinión similar: "Cada ser humano tiene el derecho de vivir, aunque sea delante de la posibilidad de una gran enfermedad. Yo tengo esperanza y creo que Dios puede ayudar a las personas vulnerables a vivir una vida bella, aunque estén enfermas".

A pesar de ello, Miriam y Simona no se permiten juzgar a los que eligen no tener hijos. "Puedo decir que los buenos católicos no lo harían -especifica Miriam- pero cada uno tiene sus motivos personales". Totalmente diferente de lo que piensa Petra que, en cambio, lo defiende sin dudar siempre y cuando, por supuesto, sea con métodos naturales: "Si parejas casadas no tienen la posibilidad de tener hijos (por ejemplo por motivos de dinero), pueden siempre practicar el natural family planning. No los definiría como malos católicos".

Anticoncepción y SIDA

Pero la anticoncepción, no es solo un instrumento para evitar embarazos no deseados, sirve también para evitar un peligro más grave: la transmisión de enfermedades como el SIDA. Todos recordamos el revuelo que causó la declaración del Papa Benedicto XVI en 2009 con respecto al SIDA en África. Una enfermedad que, según recordaba el pontífice, "no se puede superar con la distribución de preservativos que, lo que en verdad hacen, es aumentar los problemas".

Miriam está de acuerdo con esta línea mientras Petra no puede comprender la segunda parte de la declaración: "¿Los preservativos aumentarían los problemas?". Para Petra, en cambio, "los preservativos son sólo una manera parcial de superar el SIDA".

Simona, en cambio, tiene una opinión totalmente diversa: "Pienso que el papa Benedicto XVI ha estudiado demasiado en los libros y muy poco en la vida real. Un papa totalmente para respetar -continúa- pero demasiado anclado a viejas convicciones. Creo que con esa expresión entendie que la distribución de los preservativos incentiva el sexo y entonces, a pesar de todo, no bloquea la transmisión del virus. Obviamente, como un conservador creyente, alienta la castidad total".

Nos preguntamos si Simona, además del uso de los preservativos, defiende también el uso de la píldora. "Si, estoy a favor -explica Simona- como buena cristiana tendría que practicar la castidad y es lo que hago cuando no estoy enamorada, pero no se puede ser hipócrita: cuando se ama es difícil estar lejos el uno del otro, somos humanos y pecadores y por lo tanto, se necesita amar de manera responsable al menos. Y, por lo tanto, una sorpresa eventual, ¡sería recibida con amor!".

Píldora del día después: ¿homicidio o salvación?

Recientemente la Iglesia ha tenido que expresarse sobre un tema también delicado: la píldora del día después. En 2013, en Colonia, dos hospitales católicos se negaron a dársela a una chica víctima de una violación. Este hecho ha levantado muchas polémicas, ha dividido el mundo católico. La duda que tienen es si el embrión se puede considerar un ser humano ya formado el día después o no.

Para Simona, la píldora del día después recrea más o menos las mismas condiciones de lo "habitual" del día a día, que ella aprueba. "Claro, estoy de acuerdo con la píldora del día despues, en cualquier caso, al menos hasta que tengamos la certeza de que el embrión no esté ya formado el día después. No creo que se pueda hablar de homicidio, es totalmente diverso al aborto, donde se es consciente de que se pone fin a una vida. Aun así, una mujer tiene que ser libre de decidir".

Por parte de Miriam, en cambio, obtenemos un tajante no: "Como católica sé que un embrión ya formado, aunque sea pequeñísimo, es ya una vida con un alma y con el derecho de nacer, por tanto, estoy en contra también de la píldora del día después. Creo que el aborto no es nunca una solución, ni siquiera tras una violación. Es más, creo que representa un trauma adicional". Petra admite que no puede imaginar la situación de una mujer víctima de violencia sexual, pero añade: "Si yo fuera víctima de una violación, creo que no tomaría la píldora del día después. Rezaría y esperaría a ver que pasa. Si estuviera embarazada, tendría el bebé".

Aborto, píldora del día después, conejos: estas jóvenes, juntas en una misma fe, tienen opiniones totalmente diferentes sobre temas de bioética. Y, por qué no, no tienen problemas en cuestionar las intervenciones del Papa si lo creen necesario.