papilio buddha: censura made in india

Artículo publicado el 21 de Mayo de 2014
Artículo publicado el 21 de Mayo de 2014

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El cine de la India no es siempre llamativo y lleno de color. El peculiar caso del drama Papilio Buddha (2013), del director indio Jayan K. Cherian muestra una vez más el puño de hierro y las afiladas tijeras de la censura en la India. ¿Gays? ¿Dalits? ¿Maoístas? Todos estos colectivos están fuera de las pantallas. Crítica cinematográfica. 

Cau­te­lo­sas en­re­da­de­ras y tro­zos de cor­te­za de árbol, Shan­ka­ran (Sree­ku­mar SP) pasea por la selva sub­tro­pi­cal hasta que tropieza con un pavo real muer­to y casi se cae . El bió­lo­go arras­tra el pá­ja­ro con gran es­fuer­zo hasta un acan­ti­la­do, se tumba a su lado, y cu­bier­to con sus cen­te­llean­tes plu­mas en­cuen­tra un mo­men­to de an­he­la­do con­sue­lo. Un poco des­pués, Shan­ka­ran con­si­gue atra­par una pa­pi­lio budd­ha, una es­pe­cie de ma­ri­po­sa muy poco frecuente, que mues­tra a su amigo nor­te­ame­ri­cano Jack (David Briggs). ¿Es el pa­raí­so? De­fi­ni­ti­va­men­te no, ya que la cruda reali­dad no tarda en lle­var­se la idíli­ca ne­bli­na que se forma en la jun­gla tem­prano por la ma­ña­na. En el sis­te­ma so­cial hindú, Shan­ka­ran es un dalit: un in­to­ca­ble sin casta. 

¿Reunión in­for­mal o pro­tes­ta? Cómo lu­char por los de­re­chos de los da­lits.

El padre de Shan­ka­ran, Ka­ri­yan (Ka­llen Pak­koo­dan, ex-maois­ta y ac­ti­vis­ta por los de­re­chos de los dalit) lleva mucho tiem­po lu­chan­do con­tra el trato bru­tal que se da a los da­lits por parte de los ofi­cia­les y las cas­tas altas. Manju (Sa­rit­ha Sunil), una mujer joven que abrió una es­cue­la pri­ma­ria para niños dalit en un te­rreno ile­gal­men­te ocu­pa­do, tiene la misma pa­sión en su lucha con­tra la ig­no­ran­cia y el acoso se­xual. Sin em­bar­go, Shan­ka­ran pasa de todo eso. Pre­fie­re deam­bu­lar por la selva con Jack, fan­ta­sear sobre su nueva vida en Estados Unidos o salir a dar una vuel­ta con sus in­ge­nuos ami­gos de las ONGs; pero cuan­do en otra jor­na­da de caza de ma­ri­po­sas la po­li­cía local arres­ta al bió­lo­go y a su amigo es­ta­dou­ni­den­se, Jack lo trai­cio­na y Shan­ka­ran ter­mi­na en la car­cel, arras­tra­do por un tor­be­llino de vio­len­cia y des­po­tis­mo. 

Trai­ler ofi­cial de Pa­pi­lio Budd­ha (2013) di­ri­gi­da por Jayan K. Che­rian (India)

¿Dónde tie­nen que vivir los dalit des­pués de haber per­di­do todas sus pro­pie­da­des gra­cias a la ava­ri­cia de las cor­po­ra­cio­nes in­ter­na­cio­na­les y la des­truc­ción de los eco­sis­te­mas de Ke­ra­la? ¿Por qué esta parte de la po­bla­ción tiene que se­guir su­frien­do fuer­tes re­pre­sa­lias, a pesar de que tras la in­de­pen­den­cia de la India en 1947 se le ga­ran­ti­za­ron, en teo­ría, los mismo de­re­chos que a todas las otras cas­tas? ¿Por qué puede la po­li­cía tor­tu­rar a los ac­ti­vis­tas que son dalit sin nin­gu­na res­pon­sa­bi­li­dad? Es­cri­ta y di­ri­gi­da por el poeta Jayan K. Che­rian, pro­ce­den­te de Ke­ra­la, Pa­pi­lio Budd­ha (2013) abru­ma con pre­gun­tas in­có­mo­das. Si alguien pensaba que en el s. XXI el "pro­ble­ma de los dalit" se había re­suel­to hace tiem­po, este lar­go­me­tra­je le hará re­plan­te­árselo. La cruel lucha de las au­to­ri­da­des con­tra los ac­ti­vis­tas dalit, que se mues­tra de ma­ne­ra vio­len­ta en la pe­lí­cu­la, está tan bien do­cu­men­ta­da como la ex­pul­sión de las co­mu­ni­da­des dalit de las áreas ru­ra­les. En com­pa­ra­ción con estos temas que tie­nen tanta fuer­za ex­plo­si­va, la his­to­ria de amor entre Shan­ka­ran y Jack pa­re­ce casi inofen­si­va, a pesar de que la ho­mo­fo­bia sigue es­tan­do pre­sen­te en la India de hoy en día. 

Es in­tere­san­te el hecho de que la tí­mi­da es­ce­na de amor entre el joven dalit y el ca­za­dor de ma­ri­po­sas nor­te­ame­ri­cano no fuera uno de los mo­ti­vos por los que el Cen­tral Board of Film Cer­ti­fi­ca­tion (CBFC), el "Con­se­jo cen­tral para la cer­ti­fi­ca­ción del cine", se negó a apro­bar Pa­pi­lio Budd­ha para la au­dien­cia india. Según los miem­bros del con­se­jo, fue de­bi­do a las es­ce­nas ex­plí­ci­tas de vio­la­ción y tor­tu­ra, que se con­si­de­ra que pue­den po­ten­ciar el con­fli­co in­ter­re­li­gio­so. Tam­bién cri­ti­ca­ron el inapro­pia­do des­cré­di­to que se hace a Gand­hi. Sin em­bar­go, Che­rian, se negó de in­me­dia­to a lle­var a cabo los 25 cor­tes que el con­se­jo pedía y por lo tanto se tardó ocho meses más para que el Film Cer­ti­fi­ca­tion Ap­pe­lla­te Tri­bu­nal (FCAT), el "Tri­bu­nal de ape­la­ción para la cer­ti­fi­ca­ción del cine", fi­nal­men­te apro­ba­ra la pe­lí­cu­la; a pesar de que tu­vie­ron que hacer gran­des cam­bios. ¿Gays? ¿Da­lits? ¿Maoís­tas? Es muy raro que per­so­nas per­te­ne­cien­tes a estas co­mu­ni­da­des apa­rez­can en las gla­mu­ro­sas pan­ta­llas de Bo­lly­wood. "Aun­que la ma­yo­ría de la gente no lo sabe, hay un fuer­te mo­vi­mien­to LGTB en la India.", dice Che­rian, "Todo el mundo de­be­ría poder ex­pre­sar su se­xua­li­dad con tanta li­ber­tad como Shan­ka­ran"

cri­ti­ca a gand­hi, padre de la na­ción india

Es muy atre­vi­do por parte de Jayan K. Che­rian com­bi­nar todos estos temas que cau­san con­flic­to en una sola pe­lí­cu­la, lo que hace de Pa­pi­lio Budd­ha una de­cla­ra­ción so­cial asom­bro­sa y llena de co­ra­je. Ni si­quie­ra Gand­hi, padre de la na­ción india, se es­ca­pa de la crí­ti­ca: "Unos ven a Gand­hi como el li­be­ra­dor de los da­lits, otros lo cri­ti­can por la pro­fun­da re­la­ción con el con­ser­va­du­ris­mo hindú. La ma­yo­ría de los ac­ti­vis­tas por los de­re­chos de los da­lits si­guen las en­se­ñan­zas de Bhim­rao Ramji Am­bed­kar, que fue un in­to­ca­ble que con­si­guió los de­re­chos bá­si­cos para los da­lits entre 1940 y 1950.", ex­pli­ca Che­rian. En una de las úl­ti­mas es­ce­nas de la pe­lí­cu­la, Ka­ri­yan y sus ac­ti­vis­tas ter­mi­nan que­man­do una im­pro­vi­sa­da efi­gie de Gand­hi antes de con­ver­tir­se al bu­dis­mo, mos­tran­do así el pro­fun­do odio a todos los pa­ci­fis­tas hi­pó­cri­tas que si­guen las en­se­ñan­zas de Gand­hi. 

Como en la vida real, las cosas terminan bastante mal para Shankaran y sus camaradas en Papilio Buddha. Recordando imágenes del Sendero de lágrimas nativo americano, los dalits en la película tienen que dejar sus tierras después de perder una guerra, buscar un nuevo hogar en el que volverán a ser extranjeros, excluídos y encontrarán dificultades. A pesar de la fuerte censura, Papilio Buddha ganó cuatro premios de las instituciones culturales de Kerala, lo que condujo a una gran atención hacia el corto del director en el 64 Festival de Cine de Berlin. Esperamos que la película no solo reciba aplausos de las críticas, sino que sea capaz de hacer llegar sus fuertes componentes sociales y religiosos tanto en la India como internacionalmente. De todos modos, los censores de la India tendrán seguramente que prepararse para otras muchas mariposas en años venideros.