¿Para cuándo partidos paneuropeos?

Artículo publicado el 23 de Mayo de 2005
Artículo publicado el 23 de Mayo de 2005

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La Constitución no basta. Para acercar la Unión a los ciudadanos, los líderes políticos deben comprometerse con proyectos paneuropeos. Empezando por las próximas elecciones europeas de 2009.

La Constitución Europea no basta para crear en Europa una unión política tras haber alcanzado la unión monetaria. Las palabras y la retórica no son suficientes. Por supuesto, el Tratado Constitucional aprobado por los jefes de Estado y de Gobierno el 29 de octubre pasado en Roma, afirma que "los partidos políticos a nivel europeo contribuyen a formar una conciencia política europea y a manifestar la voluntad de los ciudadanos de la Unión" (art. 46). Existe, pues, en la Constitución, una inicial e importante referencia a la existencia de partidos europeos. Sin embargo, en la realidad, las formaciones políticas del Viejo Continente siguen muy enrocadas en el ámbito nacional.

El retorno de los intereses nacionales

Sin embargo, también en el marco de la Unión Europea los partidos deberían ser los sujetos políticos que unan y organicen a los ciudadanos para afirmar valores, ideales y visiones, para asumir responsabilidades de gobierno y para realizar proyectos y programas. Pero en esta Europa, los partidos siguen anclados en realidades e intereses sólo nacionales. No existen partidos capaces de desarrollar una acción, sino en todos, al menos en diferentes territorios de la Unión. Por supuesto, ello se debe al limitado peso de la política europea y a la escasa importancia que los ciudadanos atribuyen a las instituciones europeas. Pero también es cierto que mientras los partidos mantengan un radio de acción nacional y sigan considerando la política europea como una variedad de la política exterior, no podrán dedicarse a la preparación, la afirmación y la realización de proyectos y programas para Europa.

El intento de los Verdes

Y sin embargo, existen actualmente formaciones que se definen como "partidos europeos". Por desgracia, se trata en exclusiva de los grupos parlamentarios presentes en el Europarlamento de Estrasburgo y dotados de un peso político marginal: desde luego no se puede decir que los líderes del Partido Popular Europeo, del Partido de los Socialistas Europeos o de los Liberales se encuentren jerárquicamente en un nivel superior a los líderes nacionales de los diferentes partidos populares, socialistas o liberales de los diferentes Estados. Lo que es cierto también para los Verdes, a pesar de haber propuesto en las elecciones europeas de 2005 el mismo programa en todos los países de la Unión. Arnold Cassola, Secretario General de los Verdes Europeos, no es todavía el líder que fija la línea política de los partidos verdes nacionales, y por tanto en cada país europeo cada partido verde no tiene porqué seguir necesariamente las directivas de los Verdes Europeos.

Hubo en Europa un ejemplo de lista electoral transeuropea. Allá por el año 1989, el joven Frank Biancheri, actual director del club de reflexión Europe 2020, creó la IDE (Iniciativa por una Democracia Europea), que se presentó a las elecciones europeas en España, Francia y Holanda, lista que obtuvo alrededor de 400.000 votos. El proyecto murió pronto, ya que no buscó implantarse en el territorio con una activa participación en las elecciones nacionales. 16 años después, el mismo Biancheri vuelve a la carga. Y en los ambientes europeístas de Bruselas se rumorea que el fundador de la primera asociación estudiantil paneuropea, AEGEE, ha reunido un grupo de aspirantes a la política a su alrededor. ¿El objetivo? Presentar listas transnacionales en las europeas de 2009. Mientras la Constitución Europea genera discusiones, Europa empieza con timidez a reflexionar sobre su propio futuro: los partidos europeos.