PARA LA COMUNIDAD lgbt  RUSA CON AMOR

Artículo publicado el 22 de Enero de 2014
Artículo publicado el 22 de Enero de 2014

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En junio del año pa­sa­do, Putin pro­mul­gó una ley con­tra la ''pro­pa­gan­da de re­la­cio­nes se­xua­les no tra­di­cio­na­les'' a los me­no­res, la cual prohí­be  mos­trar ex­plí­ci­ta­men­te que las re­la­cio­nes LGBT son igua­les a las he­te­ro­se­xua­les. Este tema ha pro­vo­ca­do la in­dig­na­ción in­ter­na­cio­nal y res­pues­tas de apoyo de todo el mundo.

her­ma­na rose 

La her­ma­na Rose y sus ami­gos par­ti­ci­pa­ron en la mo­vi­li­za­ción LGBT que se ma­ni­fes­tó be­sán­do­se en masa para con­tra las pe­li­gro­sas re­gu­la­cio­nes ho­mo­fó­bi­cas que Vla­di­mir Putin había im­pues­to en Rusia. Rose afir­mó que su preo­cu­pa­ción res­pec­to a este tema au­men­tó tras ser tes­ti­go de la pa­li­za que re­ci­bió un chico de 15 años en el ins­ti­tu­to por ser ho­mo­se­xual. Según ella este pro­ble­ma es una cues­tión de los de­re­chos hu­ma­nos, de­re­chos in­he­ren­tes a todo ser hu­mano y que de­be­mos de­fen­der todos jun­tos, ya que nin­gún hom­bre está solo en la lucha.  

Nol­wen Y Mé­la­nie  

Nol­wen y Mé­la­nie fue­ron pa­re­ja y ambas acu­die­ron a la pro­tes­ta ya que com­par­tían la creen­cia de que la li­ber­tad y la se­gu­ri­dad no se­rían po­si­bles si la gente era per­se­gui­da por su orien­ta­ción se­xual. Con este acto que­rían de­mos­trar­les a sus her­ma­nos y her­ma­nas de Rusia que no es­ta­ban solos.

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Por otra parte, Aman­di­ne Mi­guel, jefa de la sec­ción LGBT de de la aso­cia­ción fe­mi­nis­ta fran­ce­sa osez le fé­mi­nis­me, de­cla­ró que se sen­tía or­gu­llo­sa de for­mar parte de la mo­vi­li­za­ción in­ter­na­cio­nal de besos en masa que se está lle­van­do a cabo en este mismo mo­men­to en 50 paí­ses di­fe­ren­tes.

Roman es un tran­se­xual ruso que fue acu­sa­do por po­se­sión de dro­gas, es­tra­te­gia pla­nea­da por la po­li­cía para poder in­cri­mi­nar­lo. A este hecho se le sumó la pe­li­gro­sa si­tua­ción en Rusia, fac­to­res que lo im­pul­sa­ron a huir a Fran­cia. Al prin­ci­pio Roman no es­ta­ba dis­pues­to a aban­do­nar su país ya que que­ría tener la opor­tu­ni­dad de pro­bar su inocen­cia y así poder que­dar­se. Para ello tenía tes­ti­gos y gra­ba­cio­nes que de­mos­tra­ban que no era cul­pa­ble de aque­llo de lo que le acu­sa­ban. Ade­más, su abo­ga­do le ase­gu­ró que sería capaz de mos­trar que era inocen­te. Más tarde Roman fue a un se­mi­na­rio sobre la co­mu­ni­dad LGBT en Ucra­nia y fue allí donde se en­te­ró de que su abo­ga­do es­ta­ba te­nien­do pro­ble­mas y de que la po­li­cía tomó a su madre de 67 años  por la fuer­za mien­tras via­ja­ba desde Sta­lin­gra­do a Moscú. En ese mo­men­to Roman com­pren­dió que la si­tua­ción era más pe­li­gro­sa de lo que se había ima­gi­na­do y de­ci­dió tomar la op­ción más se­gu­ra para evi­tar ser en­car­ce­la­do: huir a Fran­cia. Según ex­pli­có es muy común que en las cár­ce­les de Rusia los pre­sos ho­mo­se­xua­les y tran­se­xua­les sean vio­la­dos y ata­ca­dos.

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