Paraísos fiscales: Claves para acabar con ellos

Artículo publicado el 23 de Abril de 2008
Artículo publicado el 23 de Abril de 2008
Usados por las grandes firmas para aumentar sus ganancias o por las fortunas privadas para eludir impuestos, los paraísos fiscales representan uno de los lados más oscuros de las finanzas internacionales.

Los paraísos fiscales ocupan un lugar destacado en el centro de nuestra economía: En la Unión Europea, el fraude fiscal representa de media entre el 2 y el 2,5% del PIB. Son también “los pilares esenciales de la mundialización económica”, según destaca Christian Chavangneux, redactor jefe de la revista francesa L’Economie politique y redactor jefe adjunto de la revista Alternatives économiques. Además, tienen una influencia considerable en las estrategias de inversión de las multinacionales y en la división internacional del trabajo.

Problemas a corto plazo

“Teniendo en cuenta el papel esencial que juegan en el funcionamiento de la mundialización, una revisión directa y brutal de los paraísos fiscales provocaría disfunciones económicas y financieras importantes”, explica Christian Chavagneux. Si planteamos cambios radicales para luchar contra estos, hará falta anunciarlo con mucha previsión para no sorprender a nadie y tener en cuenta los esfuerzos por hacer valer su influencia que usarán estos países.

La política europea contra los paraísos fiscales va por buen camino. Por una parte, se trata de atacar con prioridad los fondos invertidos en los mismos por personas que comulgan con dicho sistema, y por otra parte, armonizar las bases fiscales en Europa (proyecto de directiva prometido para el 2008). Esta política será mucho más eficaz si se le añade a otras políticas activas nacionales anti-fraude (control del precio de transferencias, declaración de sospechosos de fraude o evasión fiscal por los bancos, etc.)

Le Liechtenstein es un santuario de la opacidad fiscal (Foto, Libär/Flickr)

El coste de la estabilidad financiera es sobre todo político

La existencia de paraísos fiscales está emparentado con la venta de la soberanía de los Estados donde se produce este fenómeno: la soberanía se sacrifica en beneficio de una mayor estabilidad financiera. Bertrand Badie, especialista en relaciones internacionales y profesor de ciencias políticas en París, insiste en el hecho de que el derecho de injerencia siempre ha existido y que ha evolucionado, a partir de los años 90, hacia un deber de injerencia. Esto se basa en la idea de que ciertos valores son superiores a la soberanía nacional. La existencia de objetivos comunes internacionales, como la estabilidad financiera o la lucha contra la evasión fiscal, va mano a mano con la voluntad de establecer un orden internacional fundado en el respecto de los derechos fundamentales. Esto justifica pasar por encima de la soberanía de los Estados parásito que utilizan su soberanía con fines económicos…

“Si la soberanía se vuelve un instrumento al servicio de fines no aceptados por la comunidad internacional, pierde su pretensión jurisdiccional y la impunidad que se le supone”, continúa Badie, en la revista L’Economie politique. De esta manera, los paraísos fiscales, y su supresión a corto plazo, representan un peligro para la estabilidad financiera internacional. Una estabilidad financiera ya debilitada por los riesgos de recesión ligados a la crisis inmobiliaria de Estados Unidos. Una política de lucha eficaz contra los paraísos fiscales conlleva adoptar un plan de acción a largo plazo, basado en una articulación jurídica de políticas europeas y nacionales, para minimizar las repercusiones económicas y financieras. Por otra parte, hay que aceptar que será necesario pasar por encima de la soberanía de los Estados culpables, un golpe político necesario para la eliminación de los paraísos fiscales.