París busca casas de huéspedes

Artículo publicado el 1 de Abril de 2009
Artículo publicado el 1 de Abril de 2009

Durante este fin de semana, París le dedica a las casas de huéspedes su primer salón internacional y con ello se pretende hacer balance de la acogida que esta novedosa fórmula turística tiene en la ciudad más visitada del mundo.

¿Es realmente algo novedoso?

Las habitaciones en casas de huéspedes son el equivalente francés a lo que los británicos denominan « Bed & Breakfast », una fórmula que ya ha conquistado el corazón de un montón de turistas de medio mundo y que surgió en Irlanda hace cuarenta años, a través de la posibilidad para el viajero de recargar las pilas durante una o varias noches en una casa particular en la que colgaba el cartel de « Bed &Breakfast », y ello de una manera más “tradicional” que la que ofrece la hostelería clásica, sabiendo que allí encontraría un confortable lecho y un copioso desayuno para empezar bien la jornada. A partir de esa idea, la fórmula se extendió por toda Gran Bretaña, por Europa y de ahí al resto del mundo, y aunque en Francia recibió el nombre de “chambre d’hôtes”, el concepto es siempre el mismo: proponer al viajero una noche en casa del propietario, con desayuno incluido.

Vivir un poco como un auténtico parisino

En realidad, y aunque tradicionalmente reservado este tipo de alojamiento turístico a ambientes rurales, la novedad consiste hoy en día en trasladar esta fórmula a las grandes metrópolis, como París, y es que, desde hace ya algunos años, la ciudad ha apostado por ofrecer un turismo más interactivo y participativo para el viajero, animando a los ciudadanos a abrir sus hogares a los extranjeros, al tiempo que organiza reuniones informativas para quien esté interesado en abrir una casa de huéspedes en la capital del Sena. Ya en 2005, el alcalde de París plasmó en un documento el conjunto de normas de calidad que habría de respetar toda casa de huéspedes de la capital, y ello con el fin de promocionar esa fórmula turística, extendiendo la red de albergues y reforzando al mismo tiempo la imagen de los parisinos a nivel internacional, destacando fundamentalmente su sentido de la hospitalidad frente a los turistas. De esta forma, París mató dos pájaros de un tiro, dando prueba de su capacidad de evolución y adaptación a las nuevas necesidades turísticas, y apoyando un turismo de convivencia, más auténtico y activo.

Un turismo más personal

En tiempos de crisis, las casas de huéspedes cuentan con todos los ingredientes necesarios para seducir a propietarios y turistas y así, desde el punto de vista puramente económico, la fórmula le permite al primero de ellos un cierto desahogo a fin de mes, en tanto que el turista puede alojarse con comodidad a un precio bastante más asequible que el que se paga en la hostelería tradicional, considerando una media de 80 euros/noche por habitación doble y desayuno para dos. Además, y desde el punto de vista social, esta fórmula fomenta la convivencia, los intercambios y la idea de compartir el interés por la ciudad que le ofrece alojamiento, al tiempo que el viajero tiene la posibilidad de visitar París al margen de las típicas excursiones “para turistas”, de sentir otras cosas y de conocer mejor la ciudad. En realidad, al elegir esta fórmula, el viajero busca una inmersión cultural y emprende un recorrido más humano y personal que poco o nada tiene que ver con el turismo de masas.

Finalmente, y para todos aquellos que quieran evitar aprovecharse de los amigos con piso en París, o que no necesariamente se sientan viajeros incansables, como Antoine de Maximy, ésta parece ser la fórmula ideal para compartir un poco la experiencia de la vida diaria de los parisinos, al menos durante su estancia en esa ciudad.

Información de ese tipo de alojamiento en París, en la dirección y en otras ciudades y capitales europeas.

Si está pensando en abrir una casa de huéspedes en París, infórmese en esta dirección: www.hotesqualiteparis.fr y no dude en participar en las reuniones informativas que organiza el Ayuntamiento de la ciudad.

Foto : Rita Crane Photography/FlickR

Charlotte Rautureau

Traducción: Alberto De Francisco