París, el movimiento se hace público

Artículo publicado el 13 de Enero de 2009
Artículo publicado el 13 de Enero de 2009
Quien quiera disfrutar de una aventura al aire libre en París ya puede utilizar el Vélib, sistema de alquiler de bicicletas en marcha desde hace un par de años, y así escapar de los oscuros túneles del metro, por dónde día sí y día también pasan millones de personas. Fotos de una ciudad en movimiento

Diciembre, un jueves al mediodía. Viento, 2 grados bajo zero, en breve empezará a lloviznar. El transporte parisino es un tumulto, todo el mundo está en movimiento.

En algunos lugares hay hasta calles especiales para sillas de ruedas (como en la Gare de l’Est) y cada vez más bicicletas…

…para los temerarios ciclistas que no le temen ni al frío.

El Vélib ha tenido una gran acogida; es un servicio de alquiler de bicicletas introducido en julio de 2007 en el que la primera media hora es gratuita. 

Ese hombre, por ejemplo, tras una noche de juerga, espera a que vuelvan a activar el Vèlib de la estación.

Muchos viandantes se mueven con las bicicletas de pedales manuales para entrar más rápidamente en calor.

Y hasta los perros prefieren que los lleven.

¿Es que todos están en movimiento? Los sin techo, no. Ellos se sientan en los huecos de las estaciones de metro, incluso con estas bajas temperaturas…

… y también cerca de las salidas de aire caliente. Se frotan las manos congeladas y contemplan a los que pasan con tanta prisa.

En París, solo en transporte público se mueven cada día 4,5 millones de personas.

Las puertas del metro se abren, centenares de personas se apean y se dispersan, centenares más suben al metro. Se cierran las puertas. Y entonces llega la calma, una calma que dura unos 3 minutos…

…hasta que el siguiente metro surge de la oscuridad de los túneles.