París: ¿Podrá la fiesta salir del coma?

Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2010
Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2010
Desde hace algunos años, la noche parisina ha descuidado su reputación hasta simbolizar el aburrimiento. Pero pese a sus precios exagerados, los vecinos cabreados y la escasez de bares, algunos grupos de noctámbulos incombustibles todavía intentan mantener despierta la Ciudad de la Luz.

Y ¡plas! Un balde de agua cae sobre la gente que espera a la entrada de una discoteca. Antes de entender lo que pasa, otro aluvión les cae encima. Esta vez ha alcanzado a algunos paseantes. Unos segundos después, algunos clientes que salen a fumar un cigarro también son bautizados, pero esta vez el agua viene ¡mezclada con lejía! Los transeúntes se miran la ropa con ansiedad y uno de ellos grita: “¡Me vas a pagar el traje, gilipollas!”. No saben que aún queda lo peor: una botella de cerveza se estrella sobre el asfalto. ¡Es París, es demasiado! Por lo menos, un vigilante de seguridad reacciona pidiéndole a la gente que se pegue a la pared.

“¿Habéis llamado a la policía?”, dice alguien. Poco después, tres pinzos inspeccionan la escena del crimen, y la gente se aparta. ¿Un final de la noche adecuado? Últimamente no sienta muy bien ser un noctámbolo por estos lares, porque, contrariamente a lo que se pueda pensar, este pequeño espectáculo no tuvo lugar en un antro perdido, sino en pleno corazón de la noche parisina: Chez Moune, un antiguo bar de lesbianas reconvertido en discoteca, a dos pasos de Place Pigalle.

Hier: Baiser Salé/ Paris

Hace ya tiempo que la noche parisina padece anemia: en 2009, dadas las continuas quejas por contaminación acústica, la policía cerró provisionalmente 119 establecimientos en toda la ciudad. Las peticiones firmadas por los vecinos descontentos son otra de las pistas que denotan un enfado creciente, especialmente desde que en 2008 se prohibiese fumar en zonas cerradas. Después de todo, quienes pagan tantísimo dinero por una vivienda en París (entre 6.000 y 7.000 euros el metro cuadrado) pueden tener derecho a disfrutar de su reposo. Quizás por eso algunos recurren al lanzamiento de lejía… ¡Al diablo los pesados y sus trajes de marca!

Reunión de crisis

El legendario Pulp se terminó en 2007; ahora aloja apartamentos pintorescos...Quand la nuit meurt en silence ("Cuando la noche muere en silencio") es una iniciativa del DJ Eric Labbé contra estas manifestaciones de mentalidad retrógrada. Desde su creación, 16.000 personas han firmado una llamada a defender la vida nocturna de la capital. El movimiento culminó el 12 y el 13 de noviembre al convocar un États Généraux de la Nuit (“Estado General de la Noche”), una cita contestataria donde numerosos artistas, sociólogos y noctámbulos en general unen fuerzas contra los vecinos rancios. Se han esforzado mucho en comprender por qué, desde que se pone el sol, la Ciudad de la Luz está entumecida, y cómo se le puede devolver el calor, la euforia nocturna. ¿Tiene el metro, que cierra a la una o a las dos, la culpa de tan poco movimiento? ¿Hay que seguir el ejemplo de Berlín, donde hay lugares que no cierran?

Berlín, Barcelona: inspiración de la noche europea

Los grandes tenores se han hecho oír. Como dice Luc Gwiazdzinski, el geógrafo autor de Noches de Europa. Por unas ciudades accesibles y hospitalarias: “En París somos testigos de la colonización de la noche por las actividades diarias”. En efecto: pese a ser la ciudad más visitada del mundo, con 27 millones de turistas anuales, ofrece un triste perfil nocturno en comparación con Londres, Madrid o Berlín. Quizás otra de las razones de que haya tanto tiquis-miquis es que París intramuros, es decir el núcleo urbano, no son más que 150 kilómetros cuadrados contra los 890 de Berlín y los 1.500 de la enorme Londres. La capital francesa sería así como una colmena donde los habitantes no paran de darse codazos…

La movida de Barcelona parece haber inspirado al ayuntamiento de París: a partir del año que viene, se apostarán mimos y payasos a la puerta de los clubs para invitar a guardar silencio y respetar las colas. Tampoco estaría mal intensificar la frecuencia de los buses nocturnos, y utilizar parques y museos para crear ambiente. Iniciativas recientes como la Chromatic Night del Centro Pompidou, las Nuits Electro SFR en el Grand Palais o la gran noche bautizada Die Nacht (en Montreuil) han dejado, pese a la enorme afluencia, poco sabor entre los más aguerridos.

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No obstante, por nada del mundo va Eric Labbé a disminuir la presión. Del 17 al 21 de noviembre, sus Nuits capitales han intentado de nuevo sacar a París de su estado comatoso. Durante cinco días, desde el alba hasta el amanecer, más de 500 músicos diseminados por la ciudad lucharon por mantener despierta la noche, incluso con estaciones de metro transformadas en salas de conciertos… También se podrían montar fiestas tecno en los barcos que navegan por el Sena. Pese al riesgo de caer al agua, allí por lo menos no llovería lejía...

Fotos: Portada ©nuitscapitales.com; Kalte Dusche (cc)Jenah Crump Photography/flickr; Vídeo: (cc)StreetPress TV/Youtube