PARTIDO VERDE: DEBEMOS LUCHAR CONTRA EL NEOLIBERALISMO

Artículo publicado el 20 de Mayo de 2014
Artículo publicado el 20 de Mayo de 2014

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Cuando faltan solo unos días para las elecciones en Europa, populistas xenófobos acaparan todos los titulares, aparentemente tratando de limpiar el “voto de protesta”. 

Cuando faltan solo unos días para las elecciones en Europa, populistas xenófobos acaparan todos los titulares, aparentemente tratando de limpiar el “voto de protesta”. Sin embargo, el Partido Verde ofrece alternativas razonables, reales y radicales a la vieja escuela de políticos europeos. Cafébabel habló con Rupert Read, filósofo de la Universidad del este de Angliay candidato por el Partido Verde por el Este de Inglaterra. 

Ca­fé­ba­bel: En otros paí­ses eu­ro­peos, como Ale­ma­nia y Fran­cia, los par­ti­dos ver­des tie­nen mucho poder; tie­nen mucha más pre­sen­cia que en el Reino Unido. Los Ver­des eu­ro­peos son la cuar­ta alian­za más gran­de de Eu­ro­pa. ¿Crees que el ver a los ver­des tan só­li­dos en toda Eu­ro­pa hará que la gente en el Reino Unido tome al Par­ti­do Verde con mayor se­rie­dad y los verá como una real fuer­za po­lí­ti­ca? 

Ru­pert Read: Buena pre­gun­ta, y mi res­pues­ta es sí; he des­cu­bier­to que du­ran­te esta cam­pa­ña, cuan­do la gente llega a en­ten­der que nues­tro grupo en el Par­la­men­to Eu­ro­peo es más gran­de que el grupo in­te­gra­do por el Par­ti­do Con­ser­va­dor, se dan cuen­ta de que somos ac­to­res se­rios en Eu­ro­pa y en estas elec­cio­nes. Lo que tam­bién es útil cuan­do lo jun­tas con la re­pre­sen­ta­ción pro­por­cio­nal como un sis­te­ma, lo que no te­ne­mos en las elec­cio­nes ge­ne­ra­les, pero sí en las elec­cio­nes eu­ro­peas. Creo que es por esto que las en­cues­tas de opi­nión nos mues­tran en el cuar­to lugar, arri­ba de los li­be­ra­les-de­mó­cra­tas, con el po­ten­cial de au­men­tar sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te nues­tros nú­me­ros en las elec­cio­nes. 

CB: ¿Qué pien­sas sobre el li­de­raz­go de Ska Ke­ller y José Bové?   

RR: Ha sido un apor­te para la cam­pa­ña. Creo que es di­fí­cil, por­que to­da­vía no te­ne­mos un pú­bli­co eu­ro­peo real. Es­ta­mos in­ten­tan­do crear uno; sin em­bar­go, creo que es im­por­tan­te que no nos in­cli­ne­mos hacia el fe­de­ra­lis­mo. En Gran Bre­ta­ña, los Ver­des apo­yan fir­me­men­te el pro­gra­ma de la lo­ca­li­za­ción y des­cen­tra­li­za­ción y la sub­si­dia­rie­dad.

CB: En una en­tre­vis­ta Na­ta­lie Ben­net in­di­có que los demás par­ti­dos en el Reino Unido están tra­tan­do de su­perar al UKIP. ¿Qué tipo de im­pac­to ha te­ni­do el UKIP en el de­ba­te más am­plio sobre la in­mi­gra­ción?

RR: Ha te­ni­do un efec­to muy ne­ga­ti­vo. Ayer asis­tí a un de­ba­te te­le­vi­sa­do con Pa­tri­ck O’Flynn, Di­rec­tor de Co­mu­ni­ca­cio­nes del UKIP, li­de­ra­do por Nigel Fa­ra­ge. Le plan­tee que cuan­do Fa­ra­ge dice que la gente tiene el de­re­cho a preo­cu­par­se si unos ru­ma­nos  se mudan al lado de su casa, las cosas en este país han al­can­za­do un punto muy pe­li­gro­so. Ima­gí­na­te,  si Fa­ra­ge di­je­ra que la gente tiene de­re­cho a preo­cu­par­se si unos ir­lan­de­ses se mudan al lado de su casa, o si fue­ran ne­gros, o si unos ju­díos se cam­bia­ran al lado de su casa. UKIP es un par­ti­do de xe­nó­fo­bo, con fre­cuen­cia bor­dea el ra­cis­mo, así que de­be­mos afron­tar­los di­rec­ta­men­te. 

CB: He leído al­gu­nos de tus ar­tícu­los sobre fe­ti­che del cre­ci­mien­to y eco­no­mía de post cre­ci­mien­to. ¿Po­drías ex­pli­car­nos bre­ve­men­te a qué te re­fie­res con eco­no­mía de post cre­ci­mien­to? 

RP: Es muy sim­ple; una eco­no­mía de post cre­ci­mien­to, es un eco­no­mía donde el cre­ci­mien­to se de­tu­vo. Una so­cie­dad de post cre­ci­mien­to es donde la gente dice “¿Por qué se­guir bus­can­do el cre­ci­mien­to? ¿Para qué sirve? ¿Qué ne­ce­si­ta­mos en reali­dad?” Y lo que sí ne­ce­si­ta­mos es una buena ca­li­dad de vida, se­gu­ri­dad, sa­tis­fa­cer nues­tras ne­ce­si­da­des bá­si­cas, jus­ti­cia, y una so­cie­dad igua­li­ta­ria. 

CB: ¿Crees que uti­li­zar la tasa de cre­ci­mien­to del PIB como me­di­da pre­li­mi­nar de éxito y ri­que­za per­mi­te que el go­bierno ig­no­re la de­sigual­dad y re­dis­tri­bu­ción de la ri­que­za?

RP: Si, eso es pre­ci­sa­men­te lo que pien­so. Y creo que es por eso se ha ge­ne­ra­do una mala idea para cual­quier par­ti­do que se con­si­de­re de iz­quier­da y con un pro­gra­ma que apoya el cre­ci­mien­to, lo que cla­ra­men­te se trata de una falla esen­cial en el so­cia­lis­mo y la so­cial­de­mo­cra­cia du­ran­te más o menos la úl­ti­ma ge­ne­ra­ción. De­be­mos bus­car otras me­di­das apar­te de PIB para re­fle­jar lo que la so­cie­dad real­men­te ne­ce­si­ta.

CB: En uno de tus ar­tícu­los, mar­cas la di­fe­ren­cia entre es­tán­dar de vida y ca­li­dad de vida, ¿Po­drías ex­pli­car­nos esa dis­tin­ción y por qué es im­por­tan­te? 

RR: Bá­si­ca­men­te, el es­tán­dar de vida re­fle­ja las cosas fí­si­cas que se pue­den medir.  ¿Cuán­tos autos tie­nes? ¿Cuán­tos autos tie­nes? ¿Cuán­to in­gre­so dis­po­ni­ble tie­nes? Mien­tras que la ca­li­dad de la vida se trata en reali­dad  acer­ca de los ni­ve­les de  fe­li­ci­dad  de las per­so­nas, la salud men­tal y fí­si­ca, cosas así. La pre­gun­ta es, ¿Cuál es más im­por­tan­te? Por el mo­men­to prin­ci­pal­men­te me­di­mos el es­tán­dar de vida. Mi su­ge­ren­cia es que de­be­ría­mos tra­tar de medir la ca­li­dad de vida. Lo que real­men­te im­por­ta no es la can­ti­dad de di­ne­ro que uno tiene o la can­ti­dad de autos que uno tiene. Lo que im­por­ta es si uno está bien, si uno está se­gu­ro, feliz, tran­qui­lo y en paz. Estos deben ser los ob­je­ti­vos de los po­lí­ti­cos.

CB: ¿Crees que el neo­li­be­ra­lis­mo como ideo­lo­gía está muy arrai­ga­do en la eco­no­mía glo­bal y per­pe­tua­do por ins­ti­tu­cio­nes como el FMI, el Banco Mun­dial y el Banco Cen­tral Eu­ro­peo? ¿Crees que es una he­ge­mo­nía que se puede su­perar?

RR: Sí, aun­que va a ser muy di­fí­cil. Esto va a re­que­rir  un gran mo­vi­mien­to. La he­ge­mo­nía del neo­li­be­ra­lis­mo está muy ex­ten­di­da. Está ahí en la Unión Eu­ro­pea. Está arrai­ga­do en el Tra­ta­do de Lis­boa. Creo que los Ver­des te­ne­mos que estar dis­pues­tos a ser ra­di­ca­les, y estar dis­pues­tos a desa­fiar real­men­te a las ins­ti­tu­cio­nes fun­da­men­ta­les de nues­tra época, in­clu­yen­do la pro­pia Unión Eu­ro­pea. Te­ne­mos que ser un reto de cre­ci­mien­to. Te­ne­mos que tomar en serio que lo que la gente ne­ce­si­ta no son más cosas, o una eco­no­mía de goteo. Te­ne­mos que se­guir una ideo­lo­gía di­fe­ren­te al neo­li­be­ra­lis­mo y eso es el eco­lo­gis­mo. Te­ne­mos que lu­char con­tra el neo­li­be­ra­lis­mo de ma­ne­ra ex­plí­ci­ta. Te­ne­mos que darle un nom­bre y lu­char con­tra él.

CB:    ¿Cuá­les son las prio­ri­da­des po­lí­ti­cas del Par­ti­do Verde? 

RR: Hemos ha­bla­do mucho sobre una re­vo­lu­ción de ener­gía verde, y una re­vo­lu­ción del trans­por­te verde, to­man­do en serio las ener­gías re­no­va­bles y la re­duc­ción de los des­per­di­cios, un pro­gra­ma de ais­la­mien­to ma­si­vo des­ple­ga­do por au­to­ri­da­des lo­ca­les y por el es­ta­do, lo que se fi­nan­cia por sí solo, por­que tam­bién se es­ta­rían re­du­cien­do los des­per­di­cios. Una re­vo­lu­ción en el trans­por­te pú­bli­co; de­jan­do el fe­rro­ca­rril de nuevo en manos del es­ta­do, de­jan­do los au­to­bu­ses de nuevo en manos del es­ta­do, ca­lles más se­gu­ras, me­jo­res ins­ta­la­cio­nes para el ci­clis­mo, y todo esto en lugar del en­fo­que ac­tual en West­mins­ter y en Bru­se­las sobre mega pro­yec­tos in­ter­na­cio­na­les y na­cio­na­les, por ca­rre­te­ra, fe­rro­ca­rril y aire. Así que tener un efec­to de Lo­ca­li­za­ción, al igual que el efec­to de re­du­cir las emi­sio­nes de car­bono,  esas son prin­ci­pal­men­te las dos cosas que he es­ta­do cen­tran­do mi aten­ción.

CB: ¿Por qué los Ver­des se opo­nen al Acuer­do Trans­atlán­ti­co de Co­mer­cio e In­ver­sión?

RR: Por­que el ATCI es una ma­ne­ra de ex­cluir la de­mo­cra­cia, rem­pla­zán­do­la con poder cor­po­ra­ti­vo. Es una ca­rre­ra des­cen­den­te en tér­mi­nos de es­tán­da­res in­ter­na­cio­na­les. El ATCI es una ame­na­za im­por­tan­te para la de­mo­cra­cia y todos los es­tán­da­res por los que pe­lea­mos du­ran­te ge­ne­ra­cio­nes, es por esto que los Ver­des se opo­nen. 

CB: ¿Crees que los prin­ci­pa­les par­ti­dos, en lugar de tra­tar de opo­ner­se al UKIP, casi han asi­mi­la­do algo de su re­tó­ri­ca e ideas?

RR: Si, el UKIP ha di­rec­cio­na­do el pro­gra­ma hacia la de­re­cha. El UKIP es un par­ti­do po­pu­lis­ta, xe­nó­fo­bo, y de ex­tre­ma de­re­cha, es por eso que el Fren­te Na­cio­nal de Fran­cia se ha acer­ca­do a ellos. 

CB: ¿Quién es tu es­cri­tor o fi­ló­so­fo fa­vo­ri­to de Eu­ro­pa? 

RR: Witt­gens­tein de Aus­tria, quien es mi ins­pi­ra­ción. 

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