Pecado del espíritu

Artículo publicado el 15 de Diciembre de 2003
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Artículo publicado el 15 de Diciembre de 2003

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La decisión del Ecofin ha demostrado una diferencia de trato entre los países grandes y pequeños. A partir de ahora, ¿cómo aceptarán estos últimos el proyecto de Constitución?

El pasado 25 de noviembre, la mayoría de los ministros de finanzas se opuso a sancionar aFrancia y Alemania por haber sobrepasado la barrera del 3% del deficit presupuestario definido por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). Al margen de esta decisión, lo más grave ha sido la negación por parte de Francia y Alemania de aceptar la tutela de la Comisión en el seguimiento de su política presupuestaria. Dos países tradicionalmente considerados motores de Europa, que ahora se convierten en detractores al negarse a la existencia de un control en el ámbito europeo.

«Una buena ocasión para callarse»

Ante todo se trata de un pecado contra la construcción europea. Europa no conoce sus instituciones, su historia, su geografía, sus intereses; no supera sus nacionalismos, sobre todo en materia de defensa; si no respeta sus reglas, ¿qué queda de Europa?

Es un grave error psicológico con respecto a los países candidatos. Es necesario haber estado en los países de Europa central, para darse cuenta de hasta qué punto dichos países temen la dominación de otras potencias. Su historia y su nivel de riqueza considerablemente inferior al de la vieja Europa, les hace temer las relaciones de poderes no equitativos. Todo hace pensar a los 10 países candidatos, que no serán considerados de forma igualitaria. Los tratados de adhesión contienen clausulas que sorprenden en términos de equidad: los agricultores de los países adherentes, no recibirán más que el 25% de lo que percibirán los agricultores de los países de la Europa de los 15. Mientras que en todas las ampliaciones precedentes, los países que se adherían disponían de un período de transición en cuanto a su contribución al presupuesto comunitario, los diez deberán financiar completamente el presupuesto comunitario desde el primer día de acceso, a pesar de las graves dificultades presupuestarias que les causará esta medida. Sin hablar de la metedura de pata de Chirac, que ha reprochado a los países candidatos el haber perdido una ocasion de callarse durante el conflicto irakí.

La decisión del Ecofin (2) se añade a todo esto: el procedimiento adoptado con Francia y Alemania ha sido mucho mas flexible y tolerante que hacia los otros países miembros. El PEC no presenta ninguna base legal respecto a tal grado de flexibilidad. El «corazón de Europa» ha mostrado que se puede conseguir todo con la presión política. Ha puesto en evidencia que los grandes y los pequeños no reciben el mismo trato. Es la conclusión inmediata a la que han llegado los gobiernos de Europa Central. ¿Cómo van a adoptar el proyecto de Constitución europea con un precedente de este tipo?

¡Salvad el Pacto!

Aunque reina el consensus en cuanto a la necesidad de reformar el Pacto, también reina en cuanto a la necesidad de preservarlo. El Pacto es absolutamente necesario para evitar los riesgos de «contagio» y de «caballero solitario». Es necesaria una disciplina presupuestaria para evitar que un Estado miembro haga asumir a los demás sus incoherencias presupuestarias. Revela también una postura crucial en cuanto al envejecimiento de nuestras poblaciones. ¿Cómo financiar una deuda pública que seguirá creciendo siempre, debido a una población activa en continua disminución?

Al negarse a aplicar las reglas del Pacto, Francia y Alemania lo destruyen. Hubiera sido necesario reformar el Pacto en lugar de oponerse por la fuerza. El déficit presupuestario de Francia y Alemania no es un fenómeno nuevo ni imprevisible. Los Estados miembros podrían haber previsto la decisión del 25 de noviembre y reformar el Pacto antes de que ocurriese lo sucedido. Los gobiernos francés y alemán han declarado que sería perjudicial para sus economías y en consecuencia para la economía de los 25, el hecho de adoptar una política presupuestaria restrictiva justo en el momento en el que se retomaba el crecimiento económico. Se trataba de evitar que se impidiese el crecimiento económico, según ha dicho el Primer ministro francés, Raffarin. Sin embargo, Francia y Alemania podrían haber reducido su déficit presupuestario durante el anterior crecimiento económico de sus países.

La situación actual se podía haber evitado con la suficiente previsión o simplemente si dichos países hubieran respetado el Pacto. En efecto el objetivo de esta medida es que los países miembros aseguren una situación presupuestaria próxima al equilibrio o incluso que haya excedentes de manera que se beneficie de un margen de maniobra presupuestaria suficiente durante las recesiones. Es lo que se llama en economía, el juego de estabilizadores económicos. Francia y Alemania no han respetado este principio. El Pacto no es el culpable, sino su incoherencia.

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(1)Profesor en el Colegio de Europa Natolin y director del Instituto Francés de Relaciones Internacionales.

(2)El Consejo de ministros de economía y fiananzas de la UE.