Pegida: ¿Por qué precisamente en Dresde? (Parte 1)

Artículo publicado el 29 de Enero de 2015
Artículo publicado el 29 de Enero de 2015

Para entender la amplitud del movimiento reaccionario en AlemaniaPegida, hay que preguntarse por la ciudad en la que ha surgido, la sociedad civil que la habita y su cultura política.

El compromiso por parte de la sociedad civil no abundaba en la RDA y, en particular, en lo que era conocido como "el valle de los ignorantes", en torno a Dresde (zona de la RDA donde no se captaban las señales de radio o televisión de la Alemania occidental). Incluso el "príncipe" de la época de la reunificación alemana, Kurt Biedenkopf, se acomodaba entonces en esta omnipresencia estatal. Los debates, que bien podrían haber puesto en duda su pretensión de poder, eran reprimidos: los colegios no podían invitar a ningún político pero sí al ministro de Educación como representante; se prohibieron las agrupaciones estudiantiles durante mucho tiempo, bajo la advertencia completamente equivocada sobre la "neutralidad del Estado"; además, tampoco se podían celebrar reuniones políticas en las dependencias de la universidad. Y, después de todo, ninguna de las redacciones de los cuatro diarios de la capital sajona consiguió, en el marco de las elecciones al parlamento, organizar debates entre los candidatos presentados.

Sociedad civil no deseada

El debate público ya era relegado al ámbito privado en tiempos de la RDA. Ahí se estancó la puntual crítica de la RDA frente a las dificultades para el aprovisionamiento o a la ausencia de libertad para viajar. Esta exacta y rara visión es la que nos ofrece la obra de Uwe Tellkamp, titulada La Torre (Turm). Además, las alternativas políticas, junto con el análisis de las contradicciones, quedaban excluidas. 

Extractos de la adaptación cinematográfica para televisión de La Torre, de Christian Schwochow.

Todavía hoy podemos encontrarnos con muchas de esas personas muy cultas y de vez en cuando un poco presuntuosas que se han acomodado en sus círculos y que viven una especie de vida burguesa. Estas personas parecen interesarse por el resto del mundo, o incluso por su propia ciudad, sólo a través de la literatura. Sin embargo, la queja sobre si la situación actual es realmente distinta a la de hace 25 años es, básicamente, constante. Por lo tanto, hablar de "política" como "lo público" es para ellos "lo sucio", "lo inevitable", así que se toman distancias.  

Acomodados en sus círculos

De hecho, comienzan a estar de moda los debates creados en los incontables círculos literarios, alrededor del barrio o de la iglesia: la crítica y el romanticismo están unidas a la hipocresía con la que el sistema de la RDA aún ofrecía una explicación lógica para una vida aislada del exterior. O, como resumió en una crítica de La Torre el gran historiador y filósofo de derechas ya fallecido, Gerd Roellecke: "los ciudadanos de Dresde no malgastan ni un sólo segundo en reflexionar sobre preguntas de interés público".

El debate sobre problemas y cuestiones sociales tampoco ha sido muy apreciado en el partido alemán CDU. Sin embargo, se ha preferido criticar a quien haya podido obstaculizar la inversión o a los "alborotadores". Pero Sajonia, con las incontables empresas ligadas al Estado y a sus representantes (de forma directa a través de préstamos o de una red de amistades muy extendida), ha conocido un desarrollo económico más que positivo durante cierto tiempo gracias a la generosa política de financiación y también, hay que reconocerlo, gracias a una disciplina presupuestaria de hierro, aplicada principalmente en las localidades necesitadas.

No obstante, los problemas sociales quedan fuera de toda discusión. No se quería oposición, incluso los jóvenes de los Verdes temían que su compromiso contra la energía atómica los colocara en el punto de mira de la Oficina Federal de Protección de la Constitución. Mientras tanto, Böhnhardt, Mundlos y Zschäpe se escondían en el grupo terrorista Clandestinidad Nacionalsocialista (CNS) y, libres de la Oficiona Federal de Protección de la Constitución o de la Policía, preparaban sus asesinatos.

No eran vistas con buenos ojos las manifestaciones en los espacios públicos, da igual que fueran contra la construcción de autovías o puentes en el lugar incorrecto, contra el desmantelamiento de los logros sociales, contra el cierre de colegios o de guarderías. De la misma forma, tampoco eran bien vistas las crecientes manifestaciones neonazis desde mediados de los años 90. Sin embargo, no fueron prohibidas sin vacilar, o por lo menos dio esa impresión, ya que la Constitución alemana garantiza el derecho a la libertad de reunión.

No obstante, se habría querido prohibir las manifestaciones de neonazis, como las del NPD y así enterrar el problema. Pero aún así, esa tendencia de hacer callar al contrario, fruto de una tradición heredada del SED (único partido en la RDA), se resume en una frase, pronunciada por Kurt Biedenkopf: "Los ciudadanos de Sajonia están inmunizados contra la extrema derecha".

¿El Estado lo organiza todo?

Sajonia no fue capaz de hacer nada contra el creciente número de participantes en las manifestaciones neonazis. Bastante a menudo se decía: "Dejémoslos que marchen y no les demos más atención mediante manifestaciones de oposición". Como ejemplo y aunque en la recopilación de leyes sajonas está recogida la prohibición de manifestarse en lugares históricos de la ciudad y durante días especiales del año sea claramente anticonstitucional, han algunas sido las iniciativas de los ciudadanos, como el movimiento Antifa, las que han podido impedir las manifestaciones neonazis organizadas en torno al 13 de febrero (fecha de los bombardeos en Dresde por parte de los Aliados) gracias a manifestaciones pacíficas o bloqueos.

Miembros de las iniciativas de la sociedad civil han sido objeto de prosecuciones penales y fueron acusados de ser el verdadero problema. Para llevar a cabo iniciativas de parte de la sociedad civil que querían llegar a disfrutar del incentivo estatal para la apertura al mundo, más bien en clave de ahorro, se tuvo también que presentar ante el Estado un reconocimiento formal por parte de sus compañeros cooperantes, incluso si se trataba de víctimas de persecuciones nacionalsocialistas.

Tampoco durante las inundaciones de 2002, el Estado pudo mantener sus promesas de previsión y asistencia. Fueron principalmente los mismos ciudadanos los que se organizaron para llenar sacos de arena, construir diques o reconstruir lo necesario y controlar la situación de crisis.

Así debe haber sido en relación a las segundas grandes inundaciones del Elba en junio de 2013, cuando la tropa alrededor de Lutz Bachmann se reunió y desarrolló allí una propia autoconfianza que llevó a sus actividades relacionadas con el afán de protagonismo.

Pegida: clase media de entre 30 y 50 años

Las personas en la base de Pegida tienen en conjunto entre 30 y 50 años. Este grupo de edad también se encuentra fuertemente representado entre los manifestantes, mientras que hay muchos menos jóvenes menores de 25 años. Este grupo en esta franja de edad recibió influencia de la RDA en la creación de su vida social y tiene lagunas en cuanto a conocimientos teóricos y prácticos para adaptarse de forma constructiva a una sociedad democrática.

Sólo unos poco protagonistas de Pegida tienen experiencia concreta en partidos políticos (Siegfried Däbritz, antes en el FDP y Thomas Tallacker, todavía en el CDU) sin, a pesar de ello, haber organizado una política constructiva. Sajonia se encuentra a la cola de los Estados federados en lo que a formación política se refiere.  

Tras la reunificación y para ahorrar, se volvió a contratar provisionalmente a antiguos profesores para la enseñanza de educación para la ciudadanía en vez de recurrir a las nuevas y comprometidas generaciones para la formación política. Durante mucho tiempo estuvieron cerradas las puertas de los colegios y de las universidad para los políticos en activo para alejarse, supuestamente, del adoctrinamiento de los partidos políticos. Cada conflicto o disputa política debería mantenerse alejada de la gente. La política sigue sin ser entendida por muchos como algo donde se pueden defender posiciones opuestas y donde puede haber diferentes perspectivas y, con ello, diferentes "verdades".

Con títulos de emisiones como Fakt (Hechos), Exakt (Exacto) y Fakt ist (El hecho es que), la emisora regional MDR contribuye desgraciadamente a la consolidación de una comprensión monolítica de la política. Incluso en los deseos para el año nuevo de periodistas experimentados se puede leer que las peleas entre partidos deberían acabar de una vez y que los políticos deberían trabajar todos en la misma dirección.

Este artículo ha sido tomado de Dietrich Herrmann / Heinrich-Böll-Stiftung gracias a una licencia de Creative-Commons.

Próximamente se podrán las partes 2 y 3 de la serie sobre Pegida