Pegida: ¿Por qué precisamente en Dresde? (Parte 2)

Artículo publicado el 4 de Febrero de 2015
Artículo publicado el 4 de Febrero de 2015

Para entender la amplitud del movimiento reaccionario en AlemaniaPegida, hay que preguntarse por la ciudad en la que ha surgido, la sociedad civil que la habita y su cultura política.

En la sombra

Se ha abierto, a partir de ahora, un profundo agujero entre los habitantes locales y la política. En los medios de comunicación regionales alemanes aún no hay hasta el momento ninguna controversia pública y conflictiva sobre la política alemana o mundial. Las discusiones se limitan a la dicotomía de la separada opinión pública, cuya división, en muchos casos, ni se aprecia. Poca gente en Berlín lee prensa regional oriental y los corresponsales regionales en Alemania Oriental que trabajan para periódicos nacionales, rara vez han tenido en el pasado un papel relevante.

No obstante, el conflicto actual no es el primero que deja entrever con claridad la profundidad del agujero. Todo empezó después de los ataques del 11 de septiembre. Mientras que oficialmente Sajonia decidió seguir con la línea nacional de “solidaridad absoluta”, muchos profesores locales fueron castigados después de que se supiera que habían expresado una postura distinta en clase. Por lo tanto, era imposible expresar de forma pública cualquier rechazo u opiniones políticas contrarias, las cuales forman parte de los principios básicos de una sociedad democrática.

El problema de la indiferencia

Un antiguo proverbio sobre las tres regiones de Sajonia dice que la gente produce que en Chemnitz, comercia en Leipzig y consume en DresdeResidencia real y hogar de una gran base militar, desde tiempos históricos Dresde ha tenido una relación especial con el gobierno y la autoridad: se creía que todo lo bueno venía del Príncipe y del Estado. Como resultado, las actitudes en contra o las críticas hacia las autoridades han desempeñado un papel secundario. A pesar de que en el pasado muchos pensadores críticos e innovadores se habían reunido en Dresde, la indiferencia que se había extendido en la sociedad urbana hizo que no prosperasen. El ejemplo más conocido es probablemente el del grupo de pintores alemanes expresionistas bajo el nombre de Die Brücke (El Puente), el cual pronto abandonó Dresde debido a la falta de respuesta y respaldo. El grupo lo fundaron estudiantes de arquitectura de la universidad técnica ante la falta de ganas de mantener vivo por parte de la ciudad y de la universidad el fantástico patrimonio de la creatividad e innovación.

Lo que fascina al observador es el hecho de que el número de votantes en Dresde es un 10% mayor al de Leipzig. Sorprende el hecho de que los habitantes salen a la calle mucho más a menudo que en Leipzig, como ya hicieron en 1989 en contra de las manifestaciones neonazis. Según un lema local, Leipzig es conocido por defender su territorio, así que los neonazis tuvieron que emigrar hacia Dresde, donde podían manifestarse libremente por las calles sin ser molestados por los habitantes de la ciudad. Dresde es sin duda una de las ciudades del este de Alemania con más influencia a nivel económico, científico, cultural y turístico. También tiene la tasa de natalidad más alta de Alemania, pero, ¿aprovecha la ciudad todo este desarrollo?...No.

Tras la caída del Muro, Sajonia se centró en la idea de Dresde como una de las ciudades más promientes de Alemania. En consecuencia, la ciudad experimentó un boom en el incremento de la población aunque poco a poco la periferia ha ido quedando deshabitada. Los niños que nacieron en Dresde eran en su mayoría los que faltaban en el campo. De esta forma aumentaron los precios de los  alquileres, las escuelas y guarderías surgían de la nada, mientras que, por el contrario, en el campo muchas escuelas tuvieron que cerrar y se derrumbó el mercado inmobiliario. El desarrollo económico y social también tuvo sus desventajas pasaron inadvertidas entre el júbilo y el éxito.

Dresde como víctima

Muchos de los miembros de Pegida son fans del club de fútbol SG Dynamo Dresden, que tantas veces ha sido multado por comportamiento violento y xenófobo. Pero cada vez que el club tiene que pagar, son los fans los que ponen el dinero mientras que la Federación Alemana de Fútbol (DFB) afirma que Dresde es víctima de la prensa.

Todo era satisfacción cuando en 2004 el valle del Elba fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Muchos olvidaron que tal honor conlleva ciertas responsabilidades y la decisión del Comité de revocar el título, tan sólo cinco años después a causa de la construcción del puente del Waldschlößchen, fue mal acogida y muy criticada. A pesar de que el Tribunal Constitucional Federal decidió no tomar cartas en el asunto de la construcción del puente, su decisión fue subrayada por el resultado. De nuevo, fuerzas oscuras parecen conspirar en contra de Dresde.

El mito de Dresde como víctima se remonta al 13 de febrero de 1945, día del bombardeo de Dresde por parte, primero de los  Nazis y más tarde por el Partido Socialista Unificado de Alemania (SED). La exageración sin escrúpulos en el nombre de las víctimas por medio de la propaganda, elevó el estatus de Dresde como víctima por encima de la destrucción en otras ciudades europeas, muchas de las cuales fueron peor “golpeadas” por ataques alemanes y de los aliados. Los Neonazis de toda Europa han “explotado” este mito para su propio fin, y los propios habitantes y políticos no han podido contradecir. El hecho de enfatizar el rol de víctima a través de propaganda es una forma de evitar enfrentarse a la historia nacional, socialista y comunista de la ciudad que hasta la actualidad forma en gran medida parte de la historia de la RDA. Según la mentalidad de la víctima, es mejor hacer la vista gorda que hacer frente al pasado y al presente: el culpable siempre es otro, siempre hay alquien a quien culpar. Sólo mediante reproches y la tendencia a la ambivalencia de Dresde , muchos creen que su rol de víctimas ha vuelto a reafirmarse. Es un círculo vicioso que hay que romper a toda costa.

Este artículo ha sido tomado de Dietrich Herrmann/Heinrich-Böll-Stiftung gracias a una licencia de Creative-Commons.

Lee aquí la primera parte de nuestra serie consagrada a Dresde y al movimiento Pegida.