Películas francesas a la berlinesa: la crisis de la madurez

Artículo publicado el 23 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 23 de Febrero de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Francia estuvo muy presente en la competición por el Oso de Oro de Berlin. El tema principal de estas películas: la mid-life crisis. Mujeres y hombres de mediana edad enfrentados a la soledad y que se preguntan , a menudo con humor, sobre su identidad. La cineasta Mia Hansen-Love ha triunfado gracias a esta fórmula que le ha hecho ganar la estatuilla de plata por la mejor producción.

"No soy guapo, papá, no soy guapo". Bruno, bastante borracho, se derrumba sobre el hombro de su padre en medio del Salón de la Agricultura. En Saint Amour, la última película francesa realizada por el dúo Benoît Delépine y Gustave Kervern y presentada en el Festival Internacional de Cine en Berlín, Benoît Poelvoorde interpreta a un cuarentón que está atravesando una crisis existencial. Su padre, representado por Gérard Depardieu, es quien va a intentar consolarle llevándolo a hacer la ruta del vino.

La crisis existencial del hombre (o de la mujer) de mediana edad, parece ser el lema de las películas francesas en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Todo comenzó con Isabelle Huppert en la película L'avenir de Mia Hansen-Love cuyo título transmite bien esta oleada optimista que resultará finalmente de esta crisis. Nathalie, profesora de filosofía, se enfrenta a un divorcio, a un fallecimiento y a fracasos editoriales. Irá a buscar la oportunidad de revitalizarse a una granja de Vercors donde viven jóvenes anarquistas. Una bocanada de aire fresco en medio de las adversidades de la vida, esta es la receta que parece haber seducido al jurado berlinés. 

Una escenografía grandiosa, las relaciones con la generación joven y un marido ausente, es el mismo estilo de vida de la médica Sandrine Kiberlain en Quand on a 17 ans de'André Téchiné. Aunque hay que reconocer que la protagonista de esta pelicula es la crisis de identidad de su hijo Damien, interpretado por el suizo Kacey Mottet-Klein.

Hay que señalar que la película quebequense, Boris sans Béatrice, de Denis Côté no es una excepción. La pareja compuesta por la ministra Simone-Elise Girard y  por el antipático empresario James Hyndman está en plena crisis. Béatrice, después de un agotamiento intenso, se retira en silencio y su marido tendrá que luchar para evitar que la situación empeore. 

__

Cet article a été rédigé par la rédaction de cafébabel Berlin. Toute appellation d'origine contrôlée.