Periodista transexual en Turquía: "La sociedad es muy hipócrita"

Artículo publicado el 8 de Mayo de 2016
Artículo publicado el 8 de Mayo de 2016

Michelle Demishevich "nació mujer en el cuerpo de un hombre". Para los medios, se ha convertido en "la primera mujer transexual periodista de Turquía", una etiqueta que lleva pegada en la frente. Michelle nos cuenta una historia de lucha repleta de sentimientos de marginación, violencia física y verbal e hipocresía por parte de la sociedad y los medios.

En la terraza de una cafetería, a dos pasos de la plaza Taksim, Michelle, "una mujer nacida en el cuerpo de un hombre", explica que su nombre lo eligió en honor a una canción de los Beatles que escuchaba mucho durante su infancia. De orígenes macedonios, decidió recuperar su apellido original, el cual había sido modificado por el Estado turco cuando su familia llegó a Turquía tras la Segunda Guerra Mundial: "Era importante recuperar el apellido porque formaba parte de mí". Michelle asegura haber nacido en 1999, fecha en la que se sometió a la operación de reasignación de género.

El hecho de que acepte y se muestre orgullosa de ser "una mujer trans y periodista", no impide que también se burle de esas identidades a las que se le asocia: "La identidad no es nada, ante todo soy un ser humano. Luego soy una periodista, una mujer, una trans, soy la Michelle que hace las mejores tartas de zanahoria del mundo, que le encantan las flores, dar de comer a los animales...".

"Me siento amenazada todos los días"

Con un cigarrillo en la mano, esta bella mujer de cabello largo y rubio provoca la humillación, recibe agresiones verbales y físicas a diario. "Como mujer transexual, me siento amenazada todos los días, como si tuviera una pistola apuntando a mi cabeza". Este sentimiento de inseguridad se traduce en Michelle por una limitación de su propia libertad: "Entre nosotras, cuando estamos juntas con amigas trans, somos discretas, apagamos las luces por la noche, los teléfonos los ponemos en silencio, hablamos en voz baja por miedo a que alguien nos ataque...".

Michelle, con un vestido largo verde y una chaqueta vaquera, añade: "Hago todo lo que puedo para no llamar la atención en la calle, en el autobús o cuando salgo". Y lamenta: "No me pinto los labios de rojo, me visto con prendas anchas, cuando lo que me gustaría es ponerme maquillaje, enseñar mis piernas, llevar tacones, sentirme sexy, femenina...".

Michelle es objeto de comentarios a diario, de la mirada de la gente... Recientemente, mientras daba de comer a unos gatos cerca de su casa, un niño le escupió en la cara. "Entré a mi casa llorando, me lavé la cara y volví a dar de comer a los animales. No quiero que este tipo de cosas me impidan hacer lo que para mí es importante", confiesa.

En Turquía, las agresiones verbales y físicas en contra de las mujeres transexuales están a la orden del día. En 2006, Michelle vivió una terrible experiencia cuando la policía entró en su casa para llevársela a comisaría sin motivo aparente. Fue torturada y violada antes de que la tiraran al suelo. Esta violencia a veces puede llegar incluso a la muerte. La primera cita prevista con Michelle tuvo que cancelarse debido al asesinato de una de sus amigas. Aunque el sospechoso fue arrestado, Michelle espera ahora el juicio, ya que en los tribunales, la discriminación contra los transexuales también está muy presente. Puede ocurrir que los jueces apliquen la circunstancia atenuante de "provocación grave" en los delitos donde los actos de violencia se cometan contra los transexuales, disminuyendo, así, la pena de los acusados. "Esta sociedad es muy hipócrita", sentencia Michelle. Asimismo, hace referencia a la condena que sufren las prostitutas transexuales por parte de la sociedad, a pesar de que éstas son muy deseadas.

"Vivimos en una sociedad que rechaza a las mujeres transexuales". Sin embargo, estas son ante todo mujeres, se rebela Michelle. En Turquía, se ve a las mujeres transexuales como la escoria de la sociedad, personas pervertidas sin derecho a ser respetadas. La sociedad ve esto como un rechazo hacia la identidad masculina y el hecho de rehusar el sexo de un hombre para convertirse en una mujer se considera como una traición contra la masculinidad. La canción de James BrownIt's a man's world, describe perfectamente, según ella, el sistema patriarcal que predomina allí. "En Turquía, el Estado es de los hombres; la justicia, de los hombres y los medios de comunicación, de los hombres también. La identidad masculina se ha convertido en una constitución sagrada".

Un reportaje de Michelle Demishevich para su antigua cadena, IMC TV.

«Cambié todo en mi vida, salvo mi profesión»

En su "otra vida", como dice ella, Michelle ya era periodista: "Cambié todo en mi vida, salvo mi profesión". Precisa: "Uní mi alma con mi cuerpo, pero mi talento periodístico todavía está presente". Sin embargo, cuando dejó Izmir, su ciudad natal, para instalarse en Estambul en 1999, no fue bien recibida en las redacciones. Durante siete años trabajó como ayudante artístico en fiestas nocturnas, encargada, o empleada administrativa.

Tras haber trabajado durante cerca de dos años para la cadena turca IMC TV, fue despedida tras un cambio de dirección. El motivo no quedó muy claro. Hoy en día, Michelle es periodista freelance. En Facebook y Twitter comparte diariamente artículos que dan testimonio sobre la violencia contra las mujeres, el círculo LGBT o el pueblo kurdo. Michelle lucha por los derechos de cualquier persona en situación de abuso y marginación.  

La periodista critica el peso de los hombres en los medios: "En Turquía, los medios pertenecen a los hombres. ¿Habéis visto una directora ejecutiva en los grandes medios de comunicación? Eso no existe". Poco ha cambiado la situación en Turquía. Michelle habla de mujeres periodistas cuyo trabajo queda bastante limitado, relegadas a secciones dedicadas sólo a mujeres o en periódicos de mala calidad.

Con esa franqueza que le caracteriza, nos habla de un periodismo turco nacionalista, racista, "tránsfobo" y sexista. Según ella, los periódicos turcos hablan muy poco, y a menudo mal, de la muerte de mujeres transexuales. Michelle ha leido muchos artículos en los que los periodistas mencionan los nombres y apellidos de nacimiento de las mujeres trans asesinadas, subrayando al mismo tiempo que los nombres elegidos por ellas son pseudónimos. De esta manera, los periodistas niegan su identidad de mujer y las asesinan una segunda vez, detalla.

En su línea, la periodista intenta cambiar el lenguaje masculino de los medios. No duda en contactar con los medios turcos cuando lee en sus periódicos noticias "tránsfobas", aunque no suele recibir respuesta.

Hoy por hoy, Michelle ya no tiene sueños, o mejor dicho desea vivir su vida sin ser objeto de abuso verbal a diario o darle la mano a su novio por la calle sin sentirse insegura o avergonzada. Su voluntad de lucha contra la hipocresía de la sociedad es infalible. "Puedo morir, ser víctima de un crimen por odio, hay esta posibilidad en mi vida. Hago lo que hago para abrir el camino a otras Michelles", concluye.  

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Traducción de la entrevista por Muhsin Doğu Yüceil.

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Mind the Gap presenta #Sheroes: Una serie de retratos de jóvenes europeas que defienden la igualdad de género y luchan contra la discriminación.