Permanece abierta la posibilidad de la adhesión a la UE

Artículo publicado el 7 de Noviembre de 2005
Artículo publicado el 7 de Noviembre de 2005

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La situación de tanteo que se vive en Europa respecto al Cáucaso pone de manifiesto la creciente importancia de esta región en la situación geopolítica internacional. Dov Lynch, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea nos explica el porqué de esta afirmación.

Especialista en relaciones entre Rusia y la Unión Europea, así como en temas de seguridad en Rusia y en la antigua URSS, Dov Lynch trabaja como experto del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea (IES-UE), un órgano de reflexión comunitario independiente creado en el año 2001 en el marco de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la Unión Europea. A la hora de analizar la apuesta por la citada región, destaca los esfuerzos de la Unión por alentar el proceso de democratización del Cáucaso Sur.

¿Qué interés representa el Cáucaso Sur para la Unión Europea?

Hay que distinguir entre los intereses propiamente dichos y lo que realmente se pone en juego, y así, en cuanto a los intereses directos, la región ofrece una atractiva fuente de diversificación de la energía, al tiempo que representa una alternativa interesante para los recursos petrolíferos de la zona OPEP. El mar Caspio contiene reservas importantes de oro negro y muchas compañías europeas se encuentran allí ubicadas. Sin embargo, no hay que exagerar sobre el estado de dichas reservas. Desde un punto de vista geopolítico, un rebrote de los denominados "conflictos congelados" tendría repercusiones inmediatas en Europa, y en mayor medida cuando sus fronteras se desplazan hacia el Este con la ampliación. El rebrote del conflicto checheno se tradujo, por ejemplo en Austria, en el año 2004, en una avalancha de demandantes de asilo procedentes de Grozny. Por primera vez desde los años noventa, todas las regiones de la antigua URSS empiezan "a moverse" y así, con las revoluciones "de las rosas" (Georgia), "revolución naranja" (Ucrania) o "de los tulipanes" (golpe de Estado en Kirguizistán, en marzo de 2005), asistimos a la emergencia de líderes nacionalistas en Ucrania, Georgia, Moldavia, etc., muy pro-europeos. Por ello, la Unión Europea, tiene interés en el triunfo de este proceso de democratización de cara a conseguir la estabilización de la región. Respecto a lo que realmente supone la apuesta por la ampliación en esa zona, habrá que ver su incidencia en el futuro de las relaciones entre la Unión Europea, así como en el de los esquemas de seguridad según el modelo de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Por otro lado, y en cuanto al futuro de las relaciones transatlánticas, con motivo de la "revolución de las rosas" en Tbilisi, Washington cooperó de manera estrecha con la Unión Europea. En este sentido, Bruselas se muestra partidaria de impulsar ese espíritu de colaboración en la región.

¿Cuál es hoy en día la política comunitaria respecto al Cáucaso Sur?

En realidad no se puede hablar de estrategia caucásica de la Unión Europea. A partir de la caída de la antigua URSS y hasta finales de los años noventa, se trataba esencialmente de un tema de ayuda humanitaria, toda vez que se multiplicaron los programas de asistencia técnica. En 1999, Armenia, Georgia y Azerbaiyán ratificaron acuerdos de asociación y cooperación. La ampliación de la Unión hacia el Este y la "revolución de las rosas" en el año 2003 hicieron comprender a los veinticinco la necesidad de una auténtica política exterior respecto a esos países próximos a sus nuevas fronteras. En la actualidad, se ha puesto en marcha un determinado número de instrumentos clásicos por iniciativa de la presidencia irlandesa en 2003. Un representante especial del Consejo Europeo, Heikki Talvitie, fue designado en julio de ese año para ayudar a la resolución de conflictos. Aunque su intervención fue discreta frente al recrudecimiento del conflicto entre Osetia del Sur y Georgia, consiguió frustrar la desconfianza de los actores locales, al tiempo que determinó una presencia europea en la zona. Se incluyó a Armenia, Georgia y Azerbaiyán en la nueva Política Europea de Vecindad (PEV). Una iniciativa que implica planes de acción a corto plazo con una vertiente política más intensa, con mucho más diálogo y más dinero, da fe del compromiso de la Unión. El horizonte de adhesión a los veinticinco permanece abierto. Por otro lado, Bruselas juega un papel activo en materia de desarrollo, al ser el principal proveedor de fondos asistenciales en la región. Así, financia, por ejemplo, programas de rehabilitación de zonas de conflicto, como en Abjasia.

¿Qué papel debe jugar la Unión Europea frente a las potencias americanas y rusas, muy presentes en la zona?

El Cáucaso es un terreno difícil, en especial en el norte donde se dan circunstancias de explosión demográfica, ausencia de empleo, sistema educativo empobrecido y presencia de islamistas radicales, sin olvidar la política rusa de fuerza en Chechenia. Por otro lado, aún subsisten conflictos latentes de difícil solución (Alto Karabaj, Abjasia, ...). En la zona, los rusos practican una estrategia tanto de tipo emocional como nacional. De igual manera, los Estados Unidos han incrementado su rol político y militar desde el 11 de septiembre y, si bien es cierto que su presencia en la zona resulta beneficiosa, no hay que olvidar que también juega un importante papel en la militarización de la región. Al constituir una línea de contención entre la Unión Europea y Rusia, el Cáucaso Sur está teñido de desconfianza, de incertidumbre y de mala comunicación: un cóctel explosivo. Sin embargo, los veinticinco aún conservan un as en la manga y pueden aportar instrumentos de tipo humanitario y económico para ayudar a las reformas, sin necesidad de reivindicar un liderazgo geopolítico. Los avances de la Unión Europea con relación a programas asistenciales y de desarrollo permitirán establecer un lazo de confianza susceptible de influir en el deshielo político.