Persiguiendo a Hashim Thaçi

Artículo publicado el 9 de Marzo de 2011
Artículo publicado el 9 de Marzo de 2011
El primer ministro de Kosovo proyecta muchas imágenes: político serio, ex guerrillero, supuesto padrino de una trama mafiosa...
A través de su figura se pueden entender las heridas más profundas de los Balcanes, y por eso hemos ido a perseguirle en su propio terreno: desde un encuentro cara a cara hasta los humeantes locales de Pristina, las entrañas del campo y el limbo serbio; presentamos un retrato en bruto de Hashim Thaçi.

Nada más llegar a Pristina oí que en el Grand Hotel había un cóctel de políticos o algo así. Accedí a la sala sin pasar ningún control y di con una muchedumbre de tipos acorbatados, pinganillos en la oreja y champán. Uno de ellos andaba especialmente erguido y orgulloso; era él, Hashim Thaçi, primer ministro de Kosovo, ex jefe político de la guerrilla y, según un informe del Consejo de Europa, antiguo padrino de una red de tráfico de órganos y heroína. Mi colega fotógrafo me dio un codazo: “Si tienes algo que preguntarle, ahora es el momento”, así que me colé en un grupito de tipos trajeados a quienes Thaçi iba dando la mano. Cuando me tocó el turno se detuvo, miró mi mano, miró mis pies (zapatillas deportivas) y fue subiendo lentamente (vaqueros arrugados, sudadera de capucha) hacia mi cara (latina, con algo de barba y estrés); después arrugó un poco la frente, como diciendo ¿Y tú quién coño eres?

“Señor primer ministro, trabajo para cafebabel.com y quiero hacerle dos preguntas”. “¿Preguntas? ¿Ahora?”, dijo sorprendido. “No, no…”, y se giró suavemente hacia una mujer de rojo, bajando un poco los párpados, alzando las cejas y abriendo la boca con un chasquido casi inaudible; gesto clásico de quien adora ser observado. Su cara confirmaba su actitud: ojos hundidos (le cuesta escuchar), frente estrecha (ideas escasas pero fijas), y mentón voluminoso aunque no alzado (pese a su marcada voluntad, se adapta a las circunstancias).

Pristina

Este es un país (o región secesionista serbia, según a quién se pregunte) donde todo el mundo se conoce y puedes cruzar unas palabras con el primer ministro nada más aterrizar. Como es natural, cada kosovar (hay 2 millones; 90% de origen albanés, 7% de serbios y 3% de otras etnias) tiene una opinión sobre Hashim Thaçi. Pregúntales por él y revelarán inmediatamente su posición política.

Hay que jubilar a los comandantes

Pristina, 17 de febrero. Miles de albano-kosovares celebran el tercer aniversario de la independencia agitando banderitas de Kosovo, Albania y Estados Unidos. “¿Te miró mal? No me extraña en Thaçi…”, dice Sokol. “Yo trabajaba en el mismo edificio que él; es un tipo poco comunicativo”. Sokol tiene 30 años y ejemplifica a la juventud de Pristina, dinámica pero desempleada.

En países inestables, la clandestinidad y la cárcel son ventajas políticas. La primera vende una imagen de patriota acostumbrado a tomar decisiones difíciles; la segunda es incluso más poderosa: entre rejas un político se convierte en mártir y pensador, en un símbolo. Thaçi tiene sólo la clandestinidad (su nombre en clave era bastante chulo: “Serpiente”), pero esa inercia se está agotando. “Durante la guerra lo adorábamos, era una referencia, el líder político de la guerrilla”, continúa Sokol. “Pero ahora reina la corrupción. ¿Ves ese edificio?”, dice señalando unas obras. “Lo construye la empresa del nuevo presidente [Behgjet Pacolli]”.

"Durante la guerra lo adorábamos, era una referencia, el líder político de la guerrilla. Pero ahora reina la corrupción..."

Una de la madrugada. Drini, de 27 años, está sentado a la balcánica: piernas separadas, mano sobre una rodilla, pecho adelantado y codo sobre la mesa. “Lo de Thaçi es la política. Jamás pegó un solo tiro”. Drini quiere que los antiguos comandantes de la UÇK, acomodados y corrompidos, dejen el poder a las nuevas generaciones. “En realidad Thaçi no tiene poder; él se mantiene a flote sobre la influencia de numerosos clanes, y al final hace lo que le dicta Estados Unidos”.

Pese al aparente descontento, ninguno de los albano-kosovares entrevistados se cree el informe que acusa a Thaçi de financiar la guerrilla con actividades criminales; estas son sus razones: (1) “No hay pruebas” (parte de la información proviene de fuentes secundarias como análisis de inteligencia británicos y alemanes); (2) “Dick Marty y Carla del Ponte son pro-serbios” (aunque fue Carla del Ponte quien encerró a Milosevic); y (3): “Cualquier tonto sabe que la UÇK no tenía infraestructura para extraer órganos” (a saber: el tráfico de órganos es muy popular en países con tanta infraestructura como Pakistán, Moldavia o Mozambique).

Más información: La mafia albano-kosovar, el 'cablegate' y otros casos de ceguera, en cafebabel.com

Kalashnikovs y pueblos ardiendo

Durante los años noventa, el presidente serbio Slobodan Milosevic instaló un Apartheid anti-albanés en Kosovo generando terror y refugiados; la guerrilla independentista UÇK inició las operaciones (“resistencia” para los albaneses/“terrorismo” para los serbios) y estalló la guerra, que zanjó la OTAN (para frenar una limpieza étnica/colocar un enclave occidental) bombardeando Serbia. Muchos radicales albaneses aprovecharon para vengarse persiguiendo a los serbios que quedaron en Kosovo. El resultado es una maraña de percepciones extremadamente sensible.

En 2008 la EULEX (misión europea) reemplazó a Naciones Unidas como apoyo a la gobernanza de Kosovo

“Los hombres de Thaçi me expulsaron de mi pueblo junto a otras 15.000 personas; ¡incendiaron mi casa y me dieron una paliza!”, exclama Dragan Petrovic, médico serbo-kosovar residente en Mitrovica Norte. “Desde entonces soy lo que la ONU llama un refugiado interno”. Mitrovica Norte es un enclave que no reconoce la autoridad de Pristina, no paga impuestos y está financiado casi al completo (educación, sanidad, energía) por el Gobierno serbio. “¡El informe sobre tráfico de órganos reveló la realidad! De ser humano a ser humano, fuera de política y cuestiones sociales: Hashim Thaçi es un criminal brutal”. Junto a este tipo de testimonios circulan historias de policía secreta, desapariciones y amenazas de muerte a todo aquel que provoque a los hombres de Thaçi.

El feudo

Las últimas elecciones kosovares giraron en torno a un lugar: Drenica, la provincia más castigada por la guerra, la más anti-serbia y aún encima la más pobre de Europa. El lugar donde nació Hashim Thaçi. “Kosovo necesita hombres como él”, afirma Xhevat, guía de un viejo escondite guerrillero. “Muchos le acusan de invertir sólo en Drenica, pero no es verdad. Thaçi ha construido por todo Kosovo”. La misión europea denunció fraude electoral en Drenica y obligó a repetir los comicios. Se dice que aquí incluso los muertos votaron a Thaçi.

Asegura que los Thaçi siempre han sido gente querida y humilde

Una hora después encontramos su casa de campo: una vivienda sencillísima sin rastro de ostentación. El sobrino de Thaçi no quiere hablar, pero nos acompaña educadamente a charlar con un vecino que le conoce desde la infancia. “Siempre fue un chico serio y responsable… Aunque a veces no escuchaba, sólo veía su punto de vista”, recuerda Ramadan Zeka. “Ya de estudiante era un patriota; luego sabíamos que andaba metido en algo, pero no que era la guerrilla”. Varios jóvenes dejan de recoger estiércol y nos miran como si fuésemos verdes. “Suele venir por aquí; sigue siendo el mismo. Ni su padre ni él andan mirando por encima del hombro”.

 ¿Quién es Hashim Thaçi? ¿Un narcotraficante sanguinario controlado por Estados Unidos? ¿Un político valiente? ¿O la simple encarnación de un lugar lleno de pecados y medias verdades? Nos despedimos del sobrino frente a una mezquita devorada por la metralla. “Cuando salga el artículo te enviaré un mail; muéstraselo a tu tío ¿eh?”. “Sí sí, hoy mismo se lo digo”. “Gracias… Ah, y dale recuerdos”.

Mil gracias a Dafina Morina por su inestimable ayuda de traductora y guía.

Este artículo forma parte del programa Orient Express Reporter 2010-2011, una serie de reportajes realizados por cafebabel.com en los Balcanes. Para saber más sobre Orient Express Reporter.

Fotos: Retratos en portada, sede del PDK, carabinieri y retrato de Ramadan Zeka; © Ezequiel Scagnetti; www.ezequiel-scagnetti.com/ vídeo:  KosovaInfoKI.