Pesca de arrastre en profundidad: "La industria pesquera tiene miedo"

Artículo publicado el 26 de Enero de 2016
Artículo publicado el 26 de Enero de 2016

Destrucción a gran escala de la biodiversidad marina, intereses ocultos y jugadas dignas de la serie House of Cards. ¿Cómo han conseguido los lobbies de la pesca imponer estas prácticas insostenibles? Hablamos con Laure Ducros, directora de la película INTOX y miembro de la asociación Bloom. 

Cafébabel: ¿Por qué hacer la película INTOX?

Laure Ducros: En primer lugar, soy ingeniera de ecosistemas y bosques tropicales. Un día conocí a Claire Nouvian. Me impresionó su lucha contra los lobbies pesqueros para prohibir la pesca de arrastre de profundidad. Quise grabar este combate entre David y Goliat, dar a entender cómo los actos de algunos lobbies y políticos electos obstaculizan toda la reglamentación europea. 

Cafébabel: ¿Qué problema plantea la pesca de arrastre de profundidad?

Laure Ducros: Es el método de pesca utilizado lo que está considerado por los investigadores como el más perjudicial. Se utilizan redes lastradas hasta los 2.000 metros de profundidad para raspar el fondo del océano. Es uno de los métodos menos selectivos que existe: De cada 3 especies comerciales se pescan 100, de las cuales algunas están en vía de extinción. Es una aberración medioambiental, económica y social. 

Cafébabel: Sin embargo, en diciembre de 2013, el Parlamento Europeo rechazó prohibir la pesca de arrastre de profundidad por 342 votos contra 326…

Laure Ducros: El resultado fue sorprendente, hasta para los brutales defensores de esta práctica. Pensamos ganar el voto con las evidencias científicas y económicas que presentan lo absurdo de esta técnica. En realidad, la problemática no estuvo bien planteada, se mostró de forma demasiado complicada. Por tanto, un cierto número de diputados europeos se confundieron sin más. Al día siguiente, cambiaron el voto y la mayoría al sentido contrario. Pero ya era demasiado tarde para revocar los resultados. Al menos ya se puede hablar de una victoria política.

Cafébabel: En cuanto a Francia, este país impide con uñas y dientes la prohibición de esta práctica. ¿Por qué?

Laure Ducros: Nueve de los once barcos que practican la pesca de arrastre de profundidad en aguas europeas son franceses. Los principales puertos tienen base en Bretaña, como el de Lorient. También en Bretaña está la flota Scapêche, perteneciente a la cadena de supermercados Intermarché y principal actor de la pesca de profundidad en Francia –y, por consiguiente, en Europa. Los elegidos políticos están bajo la influencia de esta industria y defienden su interés en el Parlamento Europeo.

No obstante, después de varios años de bloqueo, Ségolène Royal (ministra de Medio Ambiente francesa, ed.) apoya por fin la propuesta de prohibición de esta técnica a partir de los 800 metros, propuesta por la presidencia luxemburguesa de la UE.

Cafébabel: ¿Por qué los lobbies de la pesca apoyan una práctica inviable, tanto ecológica como económicamente?

Claire Ducros: La industria pesquera tiene miedo. Hace poco perdió dos grandes combates. En primer lugar, hubo una prohibición de practicar el cercenamiento de las aletas de tiburón o finning (que consiste en amputar las aletas del tiburón y devolver el cuerpo al mar, ed.) y después la instauración de la política de “cero desechos” en la pesca común, que tiene entre sus objetivos que todo lo que se recoge en las redes debe descargarse en el puerto. La pesca de arrastre de profundidad no es una cuestión económica –esta técnica cuesta mucho y genera poco–, pero la industria tiene miedo de perder la ayuda, de que las asociaciones medioambientales pongan en cuestión sus prácticas y acaben perdiendo las subvenciones. ¡Y no se trata de eso! La pesca y las subvenciones no son el problema. Pero esas subvenciones deben apoyar modelos más duraderos y crear un empleo más estable.  

Cafébabel: Intermarché se sometió a las críticas desde la publicación del cómic de Pénélope Bagieu en noviembre del 2013. ¿Han cambiado las cosas desde entonces?

Laure Ducros: Efectivamente, Intermarché posee la mayoría de los buques que se dedican a la pesca de arrastre de profundidad. Cuando se publicó el cómic hubo una oleada de críticas en las redes sociales y una bajada en el conjunto de sus ventas. Se convirtió en algo insostenible para la cadena. Por tanto, el grupo se comprometió a limitar la pesca a 800 metros de profundidad y a proporcionar información de sus buques a Bloom (una asociación que lucha contra la explotación de los océanos, ed.). Entonces, con ese acuerdo moral, dejamos de atacarles públicamente. Pero a día de hoy Bloom todavía no ha recibido ninguna información por su parte. Entonces no hay ninguna prueba de que Intermarché haya realmente puesto fin a la pesca de arrastre en profundidad a partir de 800 metros.

Cafébabel: ¿El consumidor puede luchar contra la pesca de arrastre en  profundidad y la sobrepesca?

Laure Ducros: Sí. La mejor manera es llamar la atención sobre los grupos de presión o los políticos a través de las redes sociales y del correo. ¡Hay que sacar partido de su imagen! Es su talón de Aquiles, se llama el shaming ("avergonzar"). Es muy fácil saber quién votó a favor o en contra de tal medida para ayudar al océano. En lo que se refiere a los supermercados, Bloom hizo una clasificación en función de sus técnicas.

Además, debemos reducir nuestro consumo de proteínas animales. También hay que frenar ya la compra de los grandes depredadores marinos: Peces espada, tiburones y, sobre todo, atún. El 90% de la biomasa de estos grandes depredadores ha desaparecido desde los años 50. Estas especies están en lo más alto de la red trófica (serie de cadenas alimenticias, ed.); si desaparecen, el ecosistema se transforma.

Cafébabel: ¿Se puede comer pescado de todos modos?

Laure Ducros: Sí, pero menos y con prudencia. El impacto de la sobrepesca en la población de anchoas, de sardinas o de pequeños peces es menor que en las otras especies. Su población es más numerosa y se reproducen muy rápido. Pero cuidado, tampoco se trata de ir en masa a por ellas, ya que hay riesgo de disminución. Más bien se trata de diversificar las especies consumidas y de tener cuidado con las técnicas de pesca utilizadas (con caña, con palangre…). La aplicación de Smartphone Planet Océan, Seafoodwatch y la Guía Greenpeace nos dan la posibilidad de informarnos bien antes de comprar.  

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Este artículo proviene de la redacción de La Parisienne de Cafébabel