Petróleo en el valle del Po: un desastre ecológico italiano

Artículo publicado el 9 de Marzo de 2010
Artículo publicado el 9 de Marzo de 2010
Una extensa mancha negra ha invadido el Lambro, un río cerca de Milán.Toneladas de gasoil han sido descargadas por desconocidos en las aguas de este pequeño afluente del Po, el mayor río italiano. ¿Cuáles serán las consecuencias? Una extraña historia que sucede en una de las zonas más ricas y contaminadas del 'Bello País'

En la noche del lunes 23 al martes 24 de febrero, unos desconocidos se introdujeron en la ex refinería, ahora utilizada como depósito, de la Lombarda Petroli (Petróleos Lombardos) de Villasanta, cerca de Milán, y abrieron las válvulas de los silos, vertiendo los hidrocarburos contenidos en el patio de la empresa. Las alcantarillas de descarga del patio están, increíblemente, conectadas de forma directa al sistema de alcantarillado público y a las aguas del río Lambro, que corre a poca distancia de allí, y que fue invadido así por una mancha negra y aceitosa.

Por suerte, no nos encontramos frente a una catástrofe ambiental tan importante como la del Prestige, cerca de las costas gallegas, donde se derramaron cerca de 63.000 toneladas de petróleo. E este caso se estima que se derramaron entre 2.000 y 3.000 toneladas de gasoil para vehículos y varios aceites. En todo caso, una cantidad no despreciable, hasta cerca de 170 cisternas.

Milán (BrancaleoneDaLecce/flickr)No faltan motivos para preocuparse: el Lambro recorre cerca de 80 kilómetros por la Pianura Padana, la llanura del Po y desemboca en este último río, el principal italiano. Sus aguas se utilizan para la agricultura de esta zona, la más grande de la Europa mediterránea y para irrigar los campos de maiz, trigo, arroz y remolacha. La parte meridional de la Pianura Padana, llamada 'bassa' (del sur), tiene una fuerte vocación agrícola, pero ahí se cría también ganado, actividad que tiene una importancia fundamental para la región. En la 'bassa' nacen los más grandes colosos de la industria agroalimentaria italiana: Barilla, Parmalat y el grupo Cremonini (que suministra la carne a McDonald's Italia). Unos productos italianos de fama mundial se producen en esta zona: varios tipos de salami (salami, tocino, jamón), el Parmigiano Reggiano (parmesano) y el Grana Padano (queso tradicional). Hay mucha preocupación, pues, por las consecuencias que podría tener la contaminación dlos ríos, que representan un recurso fundamental para un sector tan importante de la economía nacional.

Por suerte, la emergencia inmediata parece haber pasado, gracias a la intervención de Protección Civil, los bomberos y el ejército: "La mayor parte [del petróleo] debería estar filtrada- dice un responsable de la Protección Civil encargado de las obras de saneamiento en el Po-, en este momento no llegan grandes manchas". Pero la incertitumbre aún reina sobre los efectos a largo plazo de la llegada de la mancha negra sobre el ecosistema y sobre el posible deposito de los hidrocarburos en la profundidad de los ríos. La contaminación de las aguas no está limitada a los efectos directos del escape de gasoil: de hecho, al alcanzar la depuradora de Monza por medio del Lambro, mató todos los microorganismos que trataban las aguas. Como resultado, la depuradora permanecerá cerrada un mes y durante este tiempo los residuos de las alcantarillas de 700.000 habitantes se verterán directamente al río.

residuos plásticos contaminan las aguas del Lambro (Latente/flickr)El Lambro es, históricamente, uno de los ríos más contaminados de Italia, "que sufre desde hace 30 años la contaminación industrial", dice Barbara Meggetto, responsable lombarda de la asociación ecologista Legambiente. "En los últimos años, con la construcción del Parque del valle del Lambro, la situación había mejorado. Ahora corremos el peligro de dar una vuelta de treinta años al pasado". Si en su tramo final el río atraviesa un paisaje de campos y haciendas, en el lugar donde se produjo el acto criminal, el Lambro corre en medio de una continua zona de fábricas, hangares, casas y autopistas. Milán es una de las zonas de mayor densidad de construcciones de edificios de Europa y uno de los centros productivos más importantes del país.

Junto a otras importantes zonas industriales del noreste y del noroeste, la Llanura Padana es el motor económico de Italia. Esto tiene evidentes incidencias sobre el ambiente y la salud de quien vive allí. Pero hasta hoy las preocupaciones tenían por objeto la calidad del aire: toda la zona del Po, en efecto, comparte con Bélgica y Holanda el premio a las peores condiciones del aire.

Ilustración de Jacopo MaraziaEn cuanto a la situación actual, no hace falta decir que no es evidentemente fruto del azar. El acontecimiento del petrolero hundido en España había puesto de relieve la falta de medidas de seguridad en las costas atlánticas, aunque en este caso nos encontremos frente a una clara ineficacia de los mecanismos de protección medioambiental. En realidad, las normas habrían tenido que ser las siguientes: la ex refinería habría tenido que estar sometida a una normativa europea muy rigurosa, la directiva Seveso (nombre de un pueblo a pocos kilómetros de Milán donde en los años setenta se produjo otro pequeño desastre por el escape de una nube de dioxín). Pero nadie se preocupó por realizar los controles necesarios.

No tiene sentido decir que los problemas ambientales sólo son asunto del Sur (Nápoles y Palermo con su basura, o la Pulla con su profusión de edificios de hormigón armado), un problema de atraso cultural, según dicen. Lo que ha pasado hoy ha echado en cara a los lombardos la dura realidad: el Norte 'moderno' que mira hacia Europa y organiza la Expo aún está afligido por problemas típicamente 'italianos'.

Fotos: JFabra/flickr, BrancaleoneDaLecce/flickr, Latente/flickr. Vídeo de jacopomarazia/Youtube.