Petros Márkaris muestra una Grecia Con el agua al cuello

Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2011
Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2011
¿Qué es el atraco a un banco comparado con la creación de un banco? Con esta cita de Bertol Brecht, el literato Petros Márkaris comienza su nueva obra Con el agua al cuello, en la cual invita a la reflexión sobre el porqué de la crisis económica y financiera que azota con especial fuerza a Grecia.
Esta vez, la intuición del protagonista, el comisario Kostas Jaritos, desenmascarará el asesinato de Nikitas Zisimópulos, un antiguo director de banco cuya muerte precederá a una serie de asesinatos como respuesta a la inminente situación de bancarrota del país.

Razones históricas

“Para un escritor es muy importante ser cronista de lo que está ocurriendo, la realidad amarga de lo que está pasando”, explica Márkaris, por eso en cada uno de sus libros se pueden encontrar referencias reales al momento narrado. Según el autor, Grecia ha tardado demasiado tiempo en darse cuenta de que vivía una ilusión y, en función de la cercanía a tal reconocimiento, Márkaris clasifica la historia actual de su nación en tres etapas:

1ª) De 1974 a 1981: el país vive de ilusiones y sueños, salir de una dictadura hace creer a la población que ella tiene el poder en democracia.

2ª) De 1981 a 1997: Se amasaron grandes ilusiones, la ciudadanía creía ser rica y la ambición superaba las dos casas y tres coches por familia.

3ª) De 1997 en adelante: se asume la falsedad consumista en la que ha caído el país y el coste de la misma.

En el primer capítulo de la obra esta tercera etapa queda muy bien reflejada en el diálogo que mantiene Jaritos con su futuro yerno Fanis para decidir qué coche comprar ya que su romántico Mirafiori está para el arrastre. Fanis aconseja un Seat Ibiza para solidarizarse con los PIIGS y para convencer a Jaritos de que, “cada cerdo debe ayudar a los demás, no hacerles la pelota a los tiburones. Quisimos vivir como tiburones y ahora estamos ahogándonos porque los cerdos no saben nadar”. Es la misma razón por la que todos los griegos apoyaban a España en el Mundial de fútbol de 2010, “se trata de solidaridad mediterránea” subraya Márkaris.

Furia ante la irresponsabilidad

Petros Márkaris se siente profundamente furioso con la clase rica griega que se ha hecho millonaria defraudando al estado y haciendo trampas, “últimamente la evasión de impuestos se ha convertido en el deporte nacional” sostiene sonriendo. En 2010 seis billones de euros se sacaron del país, justo cuando más se necesitaba “¿Quién pide ahora responsabilidades a quién?”. Jaritos acusa claramente la falta de moralidad que sufre Atenas y añora la ciudad que encontró en los sesenta cuando, a pesar de ser una capital mucho más humilde, la gente era muy trabajadora y honrada.

markaris2.jpgPresentación del libro en la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla

Asesinatos casi humanos

La novela policíaca mediterránea es muy distinta de la nórdica, en palabras de Márkaris, “estamos ante un asesinato casi humano”, donde la comida puede retrasar la tarea de asesinar. Recordando la novela de Montalbán o Montalbano, Márkaris sugiere que la novela meridional es una novela de colores, sabores y experiencias, no somos serial killer, actuamos más bien por venganza. Quizás, la brutalidad que pueden mostrar los nórdicos en sus novelas escondan la hipocresía de esas sociedades, “nosotros hemos vivido dictaduras y no necesitamos imaginárnosla”.

Respuesta de la población griega

El efímero movimiento “Δεν πληρώνω” (no pago) fue la respuesta agresiva a este momento de recortes sociales, de salarios y asfixia económica. “No somos ladrones y queremos pagar para que todo funcione mejor”, afirma Márkaris, quizás no fue la forma más adecuada de luchar, de hecho, hoy en día este movimiento apenas existe. Sin embargo, la plataforma 15M en España es igualmente un toque de atención popular al sistema económico y político más prolongado en el tiempo, pacífico y constructivo y necesitamos todos algo así.

Nota: cabe destacar que la presentación del libro se realizó en una sala muy pequeña de la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla a la que acudió, en gran parte, alumnos y ex alumnos de la asignatura de Griego Moderno del Instituto de Idiomas de la Universidad de Sevilla, únicos embajadores de la cultura helena en la capital hispalense.

Clara Fajardo