Picasso en Bozar, el genio infantil

Artículo publicado el 20 de Diciembre de 2016
Artículo publicado el 20 de Diciembre de 2016

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Pablo Picasso es el protagonista de una exposición que documenta sus proezas en el ámbito de la escultura y que tiene lugar en Bozar, hasta el 5 de enero de 2017. Cafébabel Bruselas estuvo en la inauguración. “Picasso Esculturas” es una exposición completa, rica y fascinante, pero se nos plantea una cuestión: ¿cómo impulsar el interés por un artista cuyas obras pictóricas son conocidas por todos?

Tras dos retrospectivas (en el MoMa de Nueva York en 2015 y una en Paris este año en el Museo Nacional Picasso-Paris) Bozar propone una tercera exposición dedicada a las esculturas del artista-icono. El reto era importante, intentar proponer un contenido denso e interesante, sin caer en la copia de dos exposiciones paralelas. Y el desafío se aborda con brio, sin repetir los clichés sobre el artista. Pablo siempre nos sorprenderá.

Picasso y compañía

“El artista nunca se formó académicamente en escultura, llegó a ella de manera espontánea, libre y autodidacta”, según nos recuerda desde el comienzo de la visita Cécile Godefroy, co-comisaria de la exposición. Una energía creadora casi infantil, mezclada con humor y una ligereza propia de Picasso, tal es la mezcla que nos encontramos en Bozar. Excepto el aspecto de la guerra, que sirve de trampolín al arte comprometido, “Picasso Esculturas” es una oda a la mujer, al amor y a la creatividad en todas sus manifestaciones.

La noción de complementariedad de las artes es clave, los cuadros vienen a apoyar la sinergia de que el arte no es una cuestión de división, sino de unidad. Las obras se completan, se desvían unas de otras o se exponene unas frentea otras, destacando la diferencia, y sobre todo la coherencia.    

El mayor interés aquí, es que descubrimos todo el contexto que sirve de inspiración al artista, por ejemplo, las obras de su colección personal que han influenciado directamente su trabajo, inspirándose en el pasado para romper mejor los códigos. 

Un "manitas" de lujo

Bastante lejos de la gravedad del Guernica, sujeta todavía a nuevas apropiaciones debido a la sangrante actualidad en Siria, la exposición nos lleva a explorar nuestra alma de niño. Durante el periodo 1910-1920, el escultor hace tambalear los códigos de un arte todavía muy clásico, situando en sus creaciones objetos de la vida cotidiana. Utilizando láminas de metal, coladores o incluso simples jarrones que vuelve pintar, Picasso recuerda que su arte, es ante todo una cuestión de instinto. 

Poniendo en práctica los preceptos de Picasso, Bozar propondrá también unos “recorridos descubrimiento en familia”, con el fin de dar rienda suelta a la imaginación de los niños. Vigilémoslos de cerca, quizá se esconda entre ellos, el futuro artista cuya obra valdrá millones.