Piensa a la europea

Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2003
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Artículo publicado el 1 de Diciembre de 2003

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Bascha Mika, redactora-jefe del periódico Taz, da la bienvenida a la versión alemana de café babel.

Durante los últimos días cálidos de este año, adolescentes y jóvenes de distintos países europeos, dotados con los mejores conocimientos de idiomas, discutían sobre la UE en la escuela de verano de un partido del gobierno alemán. La Asamblea acababa de aprobar su modelo para la primera constitución europea, así que el estado de ánimo correspondiente era bueno. La gente joven, en su mayoría estudiantes, hablaba de su Patria Europa, en la que se podrían mover sin problemas.

Había sólo un problema, bueno dos: cuando se les preguntó lo que en el fondo mantenía unida a Europa, pecaban de falta de repuestas. Y cuando se empezaba a debatir sobre los contenidos concretos de la Constitución, creían estar oyendo hablar a su padres y madres. A los franceses, la UE les parecía muy poco social; los británicos se quejaban de un furor regularizador demasiado grande por parte de Bruselas en cuestiones sociales. El Ire (European Innovating Regions: Regiones Europeas Innovadoras) criticaba la militarización de la UE; la alemana exigía una política exterior y de seguridad efectiva.

Y así , con estos europeos concienciados, se mostraba el problema fundamental de una política, que en pocos meses será determinante para 25 naciones. Las decisiones de la UE todavía se ven, desde el punto de vista nacional, en primera línea. Y, aunque estamos convencidos de que no hay una alternativa a una unión política y económica, nos es difícil decir cuáles son las metas europeas originarias.

Europa: un Café Babel

Es bueno que exista Café Babel, no sólo porque su Revista digital se concentra casi exclusivamente en temas europeos, sino, y sobre todo, porque estos temas son tratados por autores y autoras de distintos países europeos; y unos y otros se mueven. De este modo nos enteramos de lo que les molesta de la Constitución de la UE a los escandinavos, y de lo que opinan los polacos de ella. Contiene un espectro variado de puntos de vista de las naciones y esto hace posible por primera vez la hipótesis de un verdadero debate europeo.

Un obstáculo no demasiado infravalorado para este debate europeo es el hecho de que, Europa es realmente un Café Babel, que nosotros, a diferencia de los Estados Unidos, no hablamos una lengua común. A pesar de que la enseñanza de idiomas está cada vez más extendida, a la gran mayoría les parece difícil debatir en un idioma extranjero. Por eso es bueno que exista Café Babel, no sólo en edición inglesa, francesa, española e italiana, sino también alemana (y quizá le siga pronto una polaca también). Os deseamos mucho éxito.