Pisos compartidos: Un hogar para los refugiados en Alemania

Artículo publicado el 27 de Abril de 2015
Artículo publicado el 27 de Abril de 2015

Pese a los muchos refugiados que escapan de la guerra e inestabilidad en Oriente Medio y el Norte de África, Europa ha mostrado una actitud de pasividad. Un grupo de alemanes ha concebido un modo de recibir a estas personas a través de pisos compartidos entre refugiados e inquilinos. De esta forma, promueven una cultura de bienvenida y les ayudan a adaptarse.

El proyecto Flüchtlinge Willkommen (Bienvenidos Refugiados) comenzó en noviembre de 2014 cuando Mareike Geiling, una de las fundadoras, se mudó a El Cairo (Egipto) y junto con su compañero de piso, Jonas Kakoschke, decidieron hospedar a un refugiado en su casa. Para pagar la renta pedimos apoyo a amigos y familiares a través de micropréstamos”, comenta Mareike. “Dos semanas más tarde ya contábamos con 9 meses de renta. Como esto funcionó tan bien, decidimos intentarlo a modo de iniciativa en toda Alemania”, afirma. Mientras ponían sus planes en marcha, se encontraron con Golde Ebding quien inmediatamente mostró interés en la idea y se unió como cofundador de esta iniciativa. 

Entonces, ¿en qué consiste todo esto? Mareike sencillamente explica que “no nos gusta el hospedaje masivo en Alemania, por lo que buscamos una manera de permitir a los refugiados vivir en pisos compartidos o en otro tipo de alojamientos. 

Estamos convencidos de que los refugiados no deberían ser estigmatizados ni excluidos a través del hospedaje masivo. En lugar de ello, deberíamos ofrecerles una calurosa bienvenida. ¡Creemos que somos capaces de establecer una cultura más humana de recepción de refugiados! Flüchtlinge Willkommen es una plataforma donde puedes registrar tu apartamento y luego ponerte en contacto con un refugiado. También ayudamos a financiar los pisos compartidos”. dice la joven.                                                                                                        Hasta ahora se han registrado más de 530 pisos compartidos de personas de entre 21 y 65 años que quieren formar parte de este proyecto. Tienen diferentes trayectorias y profesiones. Entre ellos hay un consultor de relaciones públicas, un carpintero y muchos estudiantes, así como solteros, parejas casadas que viven solas y jóvenes familias.                                                                                                  Hasta la fecha se han registrado más de 390 refugiados, todos de edades comprendidas entre los 20 y 40 años, procedentes de todas partes del mundo, incluyendo Afganistán, Bangladesh, Burkina Faso, Kenia, Mali, Nigeria, Níger, Iraq, Irán, Pakistán, Rusia, Senegal, Somalia, y Túnez. No obstante, la mayoría proviene de Siria.                                                                                        

Para los cofundadores hospedar refugiados en hogares privados trae beneficios para ambas partes: los refugiados pueden hospedarse en viviendas adecuadas, aprender mejor el lenguaje, y ajustarse al nuevo entorno de forma más sencilla. Mientras tanto, el anfitrión conocerá una nueva cultura y ayudará a una persona en una situación complicada”.

Ya se ha puesto en contacto a 29 refugiados con inquilinos de pisos compartidos en Alemania y Austria (donde el proyecto opera desde enero de 2015).

“Estamos abrumados por lo acogedora que ha sido la gente”, me cuentan Jonas y Mareike, mientras que la reacción de los refugiados también demuestra el aprecio y la gratitud hacia la iniciativa. Un refugiado de Fráncfort les escribió diciendo que “en mi religión, nuestro profeta dice: Quien no agradece a la gente, no agradece a Dios” y expresó su gratitud “por el trato que recibió a través de esta iniciativa, en la que se sintió como parte de la familia del compañero de piso”. También agradeció a los fundadores por su trabajo en la ayuda a otros necesitados.

Bakary tiene 39 años y vive en el piso de Jonas y Mareike. Como muchos otros refugiados toma cursos de alemán y espera recibir un permiso de trabajo. “Vivir en un piso compartido para mi implica una buena armonía y una gran vía de comunicación entre los refugiados y el pueblo alemán”, dice. “Me gusta la idea de Flüchtlinge Willkommen porque permite a las personas conocer las ventajas de compartir el piso con un refugiado. A mí personalmente me brinda coraje para hacer realidad mis planes y las cosas que quería hacer cuando vine a Alemania”, confiesa.

Además, la idea ha captado mucho interés dentro y fuera de Europa: Ahora recibimos propuestas de otros países europeos, como Grecia y Portugal, pero además de Australia y Estados Unidos”, revelan los cofundadores, mostrándose muy contentos con el hecho de que personas de todo el mundo quieran implementar esta iniciativa en su país y proveer de una vivienda decente a los refugiados. 

Con tantas historias terribles procedentes del Mediterráneo y las medidas parciales adoptadas por la la Unión Europea, esta iniciativa supone un atisbo de buenas noticias. Tal vez pueda incentivar una nueva cultura de bienvenida para refugiados y personas en busca de asilo en Europa.