Pitido de inicio: ¡balón a la izquierda! El Mundial en una casa okupa

Artículo publicado el 8 de Junio de 2010
Artículo publicado el 8 de Junio de 2010
Una mirada, medio en serio medio en broma, sobre cómo se vive la copa del mundo en un centro social alternativo del norte de Italia y, por qué no, una forma diferente de ver la cosas: cómo el poder del fútbol es capaz de pegar a la pantalla hasta a los militantes anti-globalización más convencidos

Se sabe de sobra que en el Belpaese, el fútbol es fe nacional y transversal. Imposible ignorar el Mundial, incluso para aquellos que se empeñan en cambiar el canal cuando la Rai transmite un partido y se ponen los cascos del iPod cuando uno se topa con disertaciones futbolísticas en transporte público.Tampoco las casas okupa se libran de tal hechizo.

En los locales de una fábrica abandonada, los chicos del centro social de Bérgamo se reúnen en torno a la tela blanca sobre la que se proyectan partidos, a la sombra de la imagen del Che, de la bandera de ETA y de algunos manifiestos, testimonio de movilizaciones pasadas. El mayor dilema es: “¿Sky o no Sky?”. En pocas palabras, si es conveniente pagar la suscripción a la reina de las televisiones de pago, a pesar de que todos los partidos se retransmiten en abierto, y sacrificar así algunos ideales en nombre del dios balón.

Política y fútbol: los aficionados japoneses del Urawa Reds

La decisión se toma rápidamente: se opta por los canales extranjeros. Si los comentaristas son de Azerbayán, no importa, los cronistas espontáneos, elegidos por aclamación popular, comentan en directo. Interesante es la aclaración del aficionado: mejor no apoyar con demasiada pasión a la patria; ¿cantar el himno?, jamás. Y si el benjamín de la Casa de la Liga (Renzo, hijo de Umberto Bossi, secretario de la Liga Norte) prefiere el equipo de Padania (termino acuñado por la fomación política para referirse a la región del norte de Italia) a los Azzurri, es decir, la selección nacional, los equipos adoptados por la afición de la considerada 'izquierda antagonista' son, por ejemplo, Argelia, Corea del Norte y Serbia

I dubbi del tifoso militante, tra cuore, ideali e ironiaA Argelia se le pide que le dé una lección a los imperialistas de barras y estrellas, aunque sea con unos cuantos goles. La afición por la selección de Kim Jong-II es políticamente incorrecta, pero se hace con ironía y una pizca de cinismo, recordando los castigos del equipo en 1966 por “celebraciones demasiado burguesas”. Serbia es un deber para quien ha sido voluntario en los Balcanes devastados por la guerra y ha crecido con el mito de Tito. Pronunciarse sobre la cuestión de Francia es más espinoso: los parientes-serpientes del otro lado de los Alpes no dejan de ser enemigos jurados en los encuentros internacionales, pero las tristes apreciaciones mediáticas sobre la pureza de la sangre de los jugadores africanos, a veces los inclina hacia una actitud de simpatía.

Del resto, en Italia la afición se pinta de connotaciones políticas: si el Lazio y el Inter son clásicamente de derechas, los rojos del Livorno inauguran los partidos al grito de “Berlusconi, que te den por el culo”, poniendo después un euro por persona para pagar la correspondiente multa.

¿Se trata de la continuación de la lucha política con otros medios? Se puede entender así. La casa okupa de mi ciudad organiza anualmente el torneo ‘Tacón de aguja’, fútbol femenino para reivindicar que las mujeres no son sólo espectadores, no tanto en los partidos, como en materia de derechos y emancipación. Todos con la cabeza en el balón, hay quien corre el riesgo de pegarse a la pantalla, incluso aquellos que normalmente las apagan desconsolados por la demencia de nuestra televisión local. 

Porque el fútbol está en los huesos de los italianos y la afición es tan fuerte que es capaz de tocar incluso a los nuevos inmigrantes hasta el punto algunos comenzar llevar la sagrada camiseta azzurra. Y si Italia debe reafirmarse como campeona, incluso las casas okupas bajarán a la calle para festejarlo, con una variedad sobre la bandera: la estrella roja de los partisanos para simbolizar una idea diferente a la de la fe patriótica.

Foto: Grumbler %/flickr; The 2-Belo/flickr; ankor/flickr. Vídeo: momba1/Youtube