Plätzchen: descodificando las galletas de Navidad alemanas

Artículo publicado el 17 de Diciembre de 2012
Artículo publicado el 17 de Diciembre de 2012
Cuando me desperté el 1 de diciembre y miré por la ventana, caían los primeros copos de nieve en Gotinga. Un par de horas y varios dedos congelados después, era el momento de ponerse a hacer las tradicionales galletas de Navidad mientras el vino caliente todavía humeaba en mis manos.

Plätzchen significa literalmente pequeño lugar, pero el origen de la palabra procede de platz, que define a un pastel plano y redondo, pilar principal del Adviento en Alemania. Estas galletas son el equivalente culinario de la corona de Navidad y los niños cantando villancicos en la calle. Por cierto, lectores británicos, las plätzchen no son una copia de las tartaletas de frutas inglesas, tan cocinadas en estos días.

Mi desconcierto seguía aumentando cuando le pregunté a Google que me sugiriese unas cuantas recetas. Aunque creía que iba a econtrar algunas variaciones sobre el tema —como, por ejemplo, diez diferentes tipos de instrucciones para elaborar las galletas de canela de la abuela—, la verdad es que me enfrenté a un desconcertante despliegue de recetas: desde los pasteles crujientes de chocolate a los barquillos de vainilla, pasando por las estrellas de canela. ¿Qué demonios es eso de juntar tal variedad de individuos dentro de una misma familia?

Pese a ser unas galletas normales, guardan un aspecto totalmente navideño.

Tras la búsqueda, le expliqué mi confusión a mi amiga alemana mientras probábamos la primera hornada de barquillos de vainilla. Aquí viene la lección número uno: “Los plätzchen son simplemente galletas, ¿lo sabías, no?”, me espetó sutilmente. Pero ¿qué es lo que hacía que estas galletas fuesen tan típicamente navideñas? Para alguien que creció en una tierra donde una pasta mojada en earl grey se considera la cumbre de la perfección, la idea de relegar a estas amigas digestivas a tan solo un mes del año me parecía extraña. Sin embargo, eso no quiere decir que las plätzchen no tengan algo especial en estas fechas. Las clásicas pueden tener diversas formas navideñas, transformando la cocina en un paisaje nevado cubierto de renos, muñecos de nieve y estrellas.

Lección número dos: el mejor instante no es el momento de comerlas. Lo importante no es el producto final, sino el proceso. A diferencia de la repostería casera que se hace cuando hay invitados, las plätzchen rara vez se cocinan en solitario. Y no, repito, no se compran en el supermercado. Lo más importante de las plätzchen es el ritual del horneado: el momento de reunión con amigos, calentar y compartir el vino, mezclar la masa por turnos, amasarla, enrollarla, probarla... Tal y como ocurría con aquellas galletas que horneábamos en nuestra niñez: no importa si algunas quedan poco firmes o quemadas, simplemente comerás esas más rápido para eliminar las evidencias.

¿Cómo elaborar unas plätzchen estas Navidades? Ingredientes:250g de harina, 210g de mantequilla derretida, 80g de azúcar, 2 paquetes de 15g de azúcar avainillado, 100g de almendras molidas y azúcar avainillado/azúcar glas para espolvorear por encima.

Modo de preparación:

1. Invita a tus amigos.

2. Calienta el vino mientras esperas a que lleguen.

3. Coloca todos los ingredientes (excepto el azúcar avainillado o glas) en un bol y turnaos para mezclar y amasar hasta formar una pasta.

4. Pon la mezcla en el frigorífico durante media hora.

5. Calienta el horno a 175ºC.

6. Forma medialunas con la masa.

7. Hornéalas durante veinteminutos o hasta que las galletas estén doradas.

8. Deja enfriar durante un par de minutos antes de espolvorear el azúcar glas.

9. Rodéate de amigos y disfruta de las plätzchen en el sofá viendo el clásico alemán de Navidad Drei Haselnüsse für Aschenbrödel (Václav Vorlícek, 1973).

Fotos: portada, (cc) Hedonistin/Flickr; texto, (cc) Wikimedia.