Podemos y Syriza: ¿dos caras de la misma moneda?

Artículo publicado el 23 de Marzo de 2015
Artículo publicado el 23 de Marzo de 2015

La prensa europea ha estado emparejando continuamente a Podemos con Syriza debido a sus discursos parecidos contra la austeridad y la cercana relación que mantienen Pablo Iglesias y Alexis Tsipras.

A pesar de ello, debemos permanecer cautos a la hora de pensar que el resultado electoral de Podemos en noviembre estará necesariamente ligado al balance de Syriza dirigiendo Grecia.

[Artículo de opinión]

Basta un pequeño análisis para encontrar suficientes diferencias entre ambos partidos como para pensar que no se convertirán en dos caras de la misma moneda y que Podemos no seguirá los pasos de Syriza.

Realidades contrastantes

De entrada, el reto de Tsipras frente a la Unión Europea  nace de circunstancias muy distintas: Al contrario que España, Grecia debe hacer frente a un escenario no ya de crisis, sino de desesperación social total que se encuentra al borde de convertirse en una crisis humanitaria. Desde un punto de vista económico, ambos partidos están expuestos a realidades opacas. Grecia ha sido rescatada en varias ocasiones por un valor estimado de 240.000 millones de euros y tiene una deuda pública de un 176% con más de 3,7 millones de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza. España ha vivido una experiencia económica algo más positiva (relativamente hablando) que ha permanecido bastante más autónoma a la Troika. En comparación, España se limitó a pedir 41.000 millones de fondos europeos para rescatar su sector financiero, de los cuales 1.300 millones ya han sido devueltos el año pasado. Además, las previsiones de crecimiento para 2015 son las más elevadas desde 2007 y la recuperación macroeconómica empieza a tomar forma, aunque muy poco a poco. Sin duda, Podemos lo tendrá complicado a la hora de hacer frente a estos hechos. Si bien los frutos de la recuperación no se sienten aún a nivel de calle, el descontento se está desvaneciendo progresivamente.

Aparte de la situación económica, la opinión publica sobre la Unión Europea es muy diferente en los dos países. Tan solo el 45% de los griegos se siente ciudadano europeo, una cifra que contrasta con el 70% de los españoles que se considera ciudadano de la Unión. Tsipras ha sido capaz de desarrollar y tomar ventaja de sus ideas en contra de la Troika y la austeridad, precisamente porque los griegos creen que la Unión Europea les ha guiado hacia un camino muy empedrado. Representa una oportunidad para permanecer coherente, cosa muy complicada en la política. En España, le resultará mucho más complicado a Pablo Iglesias realizar ese papel sin dañar su integridad que, por cierto, podría decirse que sigue pendiente de someterse a prueba.

Desde luego, Podemos y Syriza se encuentran en espectros opuestos en cuanto a ambigüedad. Tsipras defiende abiertamente los ideales de la izquierda y establece su partido como uno, mientras que Iglesias evita someterse a categorizar Podemos en la balanza izquierda-derecha, optando por hacer una conjugación de propuestas atractivas e insustanciales basadas en la retórica del populismo. No falta de nada en el supermercado ideológico de Podemos, excepto, como es de esperar, una estimación concreta de costes.

Una de las razones por las que Syriza se ha alzado con el poder es por la estructuración de objetivos, priorizados y cuantificados de manera jerarquizada. Los tres pilares de gasto (necesidades humanitarias, reestructuración de las pensiones y salarios, e incentivos para la estimulación macroeconómica) tienen presupuestos específicos con un metas claras para cada uno. Han tomado sus decisiones con respecto a las necesidades de la sociedad griega, haciéndose responsables de sus actos y desvelando -esperemos- todas sus cartas.

Necesidades clave para Podemos

Un partido como Podemos, sin trayectoria ni tradición, necesita un programa electoral particularmente sólido con ideas concisas si desea gobernar después de las elecciones generales de noviembre. De momento, ha realizado una gran labor en proporcionar un toque de atención a los partidos tradicionales de la “casta” (PP y PSOE) y hasta cierto punto, dinamizar el panorama político español; pero eso sólo puede representar una estrategia a corto plazo. Estrategia con la cual deben de tener cuidado si no quieren pasar a la historia política como simples agitadores.

Podemos también necesita amigos -amigos importantes- si busca tener alguna porción de poder después de las elecciones. Cuando Alexis Tsipras llegó a un acuerdo de coalición con Panos Kammenos -el líder del partido derechista “Grecia Independiente” que también aboga en contra de la austeridad- demostró tener suficiente flexibilidad como para aparcar diferencias ideológicas a favor de un enemigo en común: Alemania. ¿Acaso podría ocurrir algo parecido en España? Difícilmente. Podemos necesitaría un aliado bastante más grande, ya que las estimaciones de voto actuales sitúan al partido de Pablo Iglesias en torno al 25%, lejos de una mayoría absoluta. Las únicas posibilidades disponibles serían PP o PSOE, que son justamente los partidos que buscan desbancar en su lucha contra “la casta”. La credibilidad de Podemos se rompería a pedazos si algo así ocurriera. Es más, hay mayor posibilidad de que los dos partidos principales de España -tradicionalmente rivales- formen una gran coalición con tal de preservar el status quo establecido por el bipartidismo y así mantener a Podemos ladrando dentro de la jaula.