Poder, ambición y “Borgen”: ficción danesa no apta para incrédulos

Artículo publicado el 27 de Marzo de 2012
Artículo publicado el 27 de Marzo de 2012
Dinamarca se está convirtiendo en una auténtica máquina de exportar ficción televisiva. Después del éxito cosechado por The Killing, que dio lugar a una versión estadounidense, Borgen, una historia sobre la política nacional, se ha ganado los elogios de la crítica europea.

Antecedentes

Producida por DR/Danish Broadcasting Corporation, los daneses la vieron por primera vez en su canal de televisión DR1 a lo largo de 2010. Dos años más tarde, la BBC (Reino Unido) adquiría los derechos de emisión en 2011, la subtitulaba en inglés y la llevaba a los hogares de millones de personas. ARTE, canal franco-alemán, emitió los dos primeros capítulos de la temporada I el jueves 9 de febrero. Para entonces, el periódico Le Monde se había encargado de cebar bien a la audiencia y de ponerle la miel en los labios. Pero, ¿a quién le puede interesar la política danesa?

La serie narra la llegada al poder, por primera vez en la historia del país, de una mujer, que se convierte en primera ministra tras más de un problema a la hora de pactar con los partidos de la cámara y más de una disputa con los medios de comunicación. Su victoria electoral pone sobre la mesa los principales ingredientes de esta ficción: el poder, la política y la prensa, una troika que cocina el futuro del país (casualidad o no, en 2011 una mujer se convertía en primera ministra en Dinamarca).

Los engaños, los escándalos, los pactos secretos, las luchas por el poder, lo que se puede decir, lo que hay que callar, lo que hay que ignorar, el ansia por controlar los medios, los tratos con los periodistas están detrás de las decisiones políticas, en las que poco parece importar el interés de la ciudadanía. Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen ) llega a ese caos intentando mantener intactos sus principios. Del partido político moderado, parece ser la primera ministra que todo país quisiera tener. Sin embargo, el hecho de ser mujer es, incluso en un país tan moderno como Dinarmarca, un hándicap. Casada con un profesor universitario, tiene dos hijos que cada vez tendrán menos peso en su vida diaria. Se centra en su carrera política tras hacer un pacto con su marido, que debe renunciar a la suya para poder atender a la descendencia. Ella es guapa, inteligente, trabajadora, luchadora, con gran capacidad para negociar pero, ante todo, es una mujer normal, como cualquier otra (resulta curioso ver, al principio, su preocupación por su estado físico y su apariencia). Tras su maratonianas jornadas de trabajo, intenta seguir llegando a casa a tiempo para ayudar a sus hijos con los deberes, contarles un cuento, recoger los platos y mantener viva la llama de la pasión con su marido.

El secreto está en la trama

Una trama bien escrita y bien llevada que avanza rápido, sin aburrir ni un solo segundo, unos diálogos precisos que demandan toda la atención por parte del espectador y que muestran que en política, lo más importante suele ser el mantenerse en el poder o hacerlo caer (según el bando en el que estés), aunque sea a base de vencer al rival a golpe de escándalo.

Sin embargo, su vida de profesor universitario pronto le aburrirá. ¿Estará dispuesto a cumplir el pacto durante todo el mandato de su mujer?A ello hay que sumar los muy bien escogidos escenarios, que representan espacios de encuentro e interacción. El Parlamento (llamado Borgen en Dinamarca), donde tiene su despacho la primera ministra (que se desplaza en bicicleta), y por donde desfilan los líderes de los diferentes partidos ; el plató de televisión y la redacción de la principal cadena danesa, por la que también pasarán los representantes políticos del país (que repiten en más de una ocasión el "no te puedes fiar de nadie"); la casa de Birgitte, a las afueras de la capital danesa, donde destacan los espacios amplios y las pocas divisiones entre estancias y el backstage, Copenhague, cuya rutina parece ser más coherente y pausada que la de Europa del sur.

A lo largo de una hora, cada capítulo muestra el día a día de un equipo de gobierno frágil que corre el riesgo de desplomarse como un castillo de naipes al mínimo ataque de un enemigo. Y también enseña que la igualdad entre hombre-mujer está lejos de conseguirse incluso en los ejemplares países nórdicos. ¿Podrá Birgitte Nyborg hacer una gran carrera profesional sin renunciar a la personal? El último episodio de la primera temporada parece empezar a contestar la pregunta, interrogante que no se plantea cuando el que amasa el éxito es el hombre.

Por qué ver Borgen

Hay que ver Borgen porque aporta madurez e innovación al aburrido panorama televisivo y porque demuestra que también sabemos hacer productos de calidad en Europa, aunque sea inspirándonos en Estados Unidos (al creador de Borgen, Adam Price, no se le caen los anillos por reconocer que su serie ha bebido de la influencia de programas como The West Wing).

Borgen tiene segunda temporada, emitida ya en Dinamarca. A este lado de Europa tendremos que seguir esperando para saborear su continuación. Lo que parece claro es que los datos de audiencia la siguen apoyando y que mi danés (inexistente) ha mejorado notablemente. Junto con The Killing, ha puesto el listón de la ficción televisiva europea muy alta. Ya tenemos la vista puesta en una coproducción sueco- danesa llamada Bron. A la espera de saber si está a la altura de sus predecesoras, agradecemos a los creadores de Borgen el habernos recordado que la política de verdad aún existe, aunque solo sea en el mundo de la ficción. Tak!

La segunda temporada de Borgen llegará a las pantallas francesas a través del canal ARTE en el otoño de 2012.

Lee este y otros artículos en el nuevo blog de series de televisión de cafebabel Eurosoap

Fotos: portada, página oficial Borgen en la BBC;  texto, © cortesía de la página oficial de Borgen en la cadena danesa DR1 vídeos, tráiler dvd, (cc) arrowvideouk/ youtube(cc) freshfilm/youtube