¿Podrá el Live-8 curar a África y también la apatía europea?

Artículo publicado el 13 de Junio de 2005
Artículo publicado el 13 de Junio de 2005

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Hace casi 20 años, el Live Aid recaudó millones para las víctimas de la hambruna en Etiopía. El 2 de julio, el Live 8 se celebrará en Londres, Filadelfia, París, Berlín y Roma y culminará con una manifestación en Edimburgo coincidiendo con la cumbre del G-8 que se celebrará en Gleneagles.

Mientras que en 1985 la cosa iba de recaudar dinero para África, en 2005 el objetivo es que el Primer Mundo muestre su solidaridad con los que viven en el Tercer Mundo. Sin embargo, la apatía ya ha asomado su horrible cabeza. A lo largo de las próximas semanas, los problemas de África raramente aparecerán en televisión, pero el Live-8 podría hacer algo más que ayudar a África. Podría hacer que la gente se sienta políticamente inspirada una vez más.

Una apatía profundamente enraízada

Combatir la marea de apatía política es de seguro tan difícil como resolver los problemas a los que África se enfrenta. La sociedad europea permanece a la deriva en un mar de egoísmo, cinismo e ignorancia. Desde que Bob Geldof hiciera públicos la semana pasada los planes para el Live-8, las llamadas de la audiencia a los programas de televisión o radio, o los mensajes en los foros han aumentado sensiblemente. Muchos admiten que el Live-8 defiende una buena causa, pero se muestran preocupados por las alteraciones que puedan causar las manifestaciones que éste inspire. Otros dicen "¿para qué molestarse?" si no se va a cambiar nada, o proponen que más que incomodar al gran público, las estrellas del rock, si tanto les importa, deberían dar la mitad de su patrimonio a la causa. Una minoría incluso sugiere que nosotros los europeos no deberíamos crearnos preocupaciones con los problemas de otros lugares del mundo y muchos han criticado a Geldof por hacer un llamamiento a los niños para "saltarse las clases durante una semana" y unirse a la protesta. Estos argumentos son más o menos igual de intelectualmente complejos que pasar diez semanas al año viendo a un grupo de personas encerradas en una casa. Con una opinión pública como ésta, no es muy difícil saber por qué tanta gente, en especial los jóvenes, se siente tan poco entusiasmada. Los políticos son citados con frecuencia como el origen de la apatía, pero esta vez ellos parecen encantados con el cambio, como se muestra con la llamada de Blair para condonar la deuda africana y doblar las ayudas al continente.

Todo el mundo puede poner su granito de arena para cambiar el mundo

La realidad sigue siendo que cuanta más gente se implique, más cosas podemos cambiar. No dejen que los cínicos y los destructivos marquen la pauta y apaguen su voz. La Historia está repleta de ejemplos de gentes alzándose por aquello en lo que creían. Desde las sufragistas a la Revolución Naranja ucraniana, gente corriente ha conseguido cambiar el mundo en el que vivían. Durante las próximas semanas la eurogeneración tiene la oportunidad de sumar otro ejemplo a la lista. Los jóvenes deberían involucrarse en especial: este es nuestro mundo, nuestro futuro, y es imprescindible que tengamos una opinión y demostrar que estamos preparados para lanzarla al aire.

Hace veinte años, yo tenía cuatro. Pero las imágenes que vi del Live Aid y del hambre en África para mí permanecen vivos hoy. Si podemos inspirar a la gente en las próximas semanas para que se levanten, se involucren y hagan oír sus voces, entonces no sólo será África la que cosechará los frutos, sino la sociedad europea en su conjunto.

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“pasando diez semanas al año....” es una referencia al programa de televisión Gran Hermano.