Polacos en Londres: mucho trabajar y poca samba

Artículo publicado el 4 de Mayo de 2007
Artículo publicado el 4 de Mayo de 2007

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Desde la ampliación europea al este en mayo de 2004, 360.000 polacos han partido al Reino Unido a trabajar.

Hace tres años, la UE abrió sus puertas a 10 nuevos Estados miembro. Ahora bien, con reservas. Por entonces, sólo Reino Unido, Irlanda y Suecia decidieron abrir sin restricciones su mercado laboral a las supuestas hordas de “fontaneros polacos”.

Desde entonces, más de medio millón de europeos del Este se han instalado en Gran Bretaña. Contando sólo a los polacos, el Ministerio del Interior británico ha concedido 360.000 permisos de trabajo. A estos nuevos asalariados se suman los nuevos empresarios que no necesitan permiso para trabajar en suelo británico y los trabajadores no declarados sin interés en obtener los papeles. Según cálculos de expertos, habría cerca de 700.000 polacos en el Reino Unido.

Fiestas de solteros polacos

Tras la ampliación de 2004, Londres ha visto floorecer muchos servicios consagrados a los polacos. Estos inmigrados cuentan, así, con dos estaciones de radio, un diario y tres semanarios en polaco. Asisten a fiestas de solteros en exclusiva para ellos, a centros culturales y a oficios religiosos en su lengua. En el East End de la capital inglesa, la inmigración polaca, relativamente fuerte desde el siglo XX, ha ido moldeando el barrio de Hammersmith. Las comunidades de polacos más numerosas se concentran hoy en los barrios de Ballham y Tooting: en el sur de la ciudad.

En Tooting se encuentra el Polskie Centrum, la primera etapa en el proceso de integración de muchos inmigrantes que provienen del Este. Ewa Manno, de 36 años, vive en Gran Bretaña desde hace nueve años y fundó este Centro Polako en 2002. Desde entonces, considera que muchas cosas han cambiado.

“En 2002 y 2003, no había mucho que hacer”, recuerda. “Para los polacos es difícil obtener un permiso de residencia o de trabajo sin hablar inglés. Con la ampliación de mayo de 2004, nuestra actividad se ha multiplicado. En menos de una semana, multiplicamos por diez el número de clientes. Y suma y sigue.”

Rencores y frustraciones

Más del 80% de los inmigrantes polacos lo componen jóvenes entre 18 y 32 años, y a menudo muy bien formados. Lo que sucede es que hablan mal el inglés. Ewa Manno cita muchos ejemplos de antiguos universitarios que empiezan trabajando de camareros en un café o como peones en la construcción. “Una vez que dominan el idioma, buscan un empleo en oficinas donde remuneren mejor.”

Aun así, según Ewa Manno, esta situación provoca rencor y frustración. “Las relaciones entre británicos y polacos eran mejores hasta hace dos años. Se alababa la eficacia de los polacos en las fábricas y en la construcción a cambio de bajos salarios. Ahora, ambicionan mejores empleos y ganar más dinero. Ahora es cuando los británicos se dan cuenta de que estos inmigrantes desean quedarse en la Isla. Lo cual asusta a muchos.”

En la sociedad inglesa de habla mucho de la inmigración. Mientras el gobierno socialista de Tony Blair cuenta con la aportación de los inmigrantes para el crecimiento económico, la oposición liberal y conservadora le reprochan haber perdido el control del flujo migratorio hacia el país. El pasado mes de enero, tras la ampliación de la UE a Bulgaria y Rumania, el gabinete del primer ministro decidió introducir restricciones a la entrada en el mercado laboral de los ciudadanos de estos dos últimos países.

Cualificados, jóvenes, resistentes

Monika Gorska, de 23 años, llegó a Londres hace nueve meses. Trabaja por ahora en una empresa de mercadotecnia. Cuando haya ahorrado lo suficiente, quisiera comprarse un apartamento… ¡en Londres! Nada de volverse a Polonia ya. “Mientras los hermanos Kaczynski sigan en el poder, me quedaré en Inglaterra. Los polacos viven pendientes de su pasado siempre mirando atrás, nunca hacia el futuro. El Gobierno debería preocuparse por mejorar la situación económica polaca.”

Aunque Polonia haya crecido al 6% de su PIB (Producto Interior Bruto) en 2006, gracias a las ayudas europeas, la tasa de paro ronda aún el 15%, siendo la más alta de la UE. Para los menores de 25 años, esta tasa asciende al 25%. Otro récord.

Para Alex Christie, director de la empresa de trabajo temporal Energi, todavía van a irse más polacos a Gran Bretaña. “Londres y los demás países requieren de trabajadores bien formados como los polacos: los más jóvenes, los más cualificados y los más resistentes. Y dispuestos trabajar por poco dinero.” Incluso Ruth Saunders, responsable de personal en los hipermercados ingleses Waitrose, sigue buscando cajeras y reponedores polacos.

De vuelta a casa

“La mayoría de los británicos rechazan estos empleos. En alguna de nuestra filiales, la tasa de empleados polacos alcanza el 40%.” A menudo se muestran hasta contentos por ese salario mínimo de de 5,30 £ [7.73 euros] por hora que reciben. Cuatro veces más de lo que se gana en Polonia con el mismo empleo.

Sin embargo, los polacos que no ganan ese salario mínimo son legión. Trish Raftery es la responsable regional del sindicato Trades Union Congress (TUC) en Londres. Teme que no se respeten los salarios mínimos a menudo. “Conocemos casos de asalariados polacos que trabajan por 2 ó 3 libras la hora. Muchos no lo denuncian, pues no saben qué hay que hacer en tales casos.”

Nadie sabe cuántos polacos desean permanecer en el Reino Unido. Según sus cálculos, el Ministerio del Interior británico prevé que más de la mitad de los trabajadores polacos en suelo inglés regresen en menos de dos años a su país de origen.

Entre los que quieren volverse está Andrzej Stasko, de 22 años. Hace cuatro semanas que vive en Londres de distribuir pubicidad para una compañía de mudanzas a los pies del ayuntamiento de Hammersmith. “En este país, sólo se habla de dinero. Como ser humano, no valgo nada aquí”, se lamenta. Cuando haya ganado lo suficiente, se comprará un apartamento. En Krosno, a unos dos kilómetros de Cracovia.