Poliamor: Te quiero a ti, a él y al otro también

Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 14 de Noviembre de 2014

Siendo sinceros, todos andamos en busca de nuestro gran amor. Pero ¿significa eso también que solo podemos encontrarlo en una única pareja? ¿O, en temas de amor, cuantas más parejas tenga, más feliz soy? Si por los poliamorosos fuera: sí. No solo aman a una persona, sino a varias a la vez. 

Louisa Leontiades, quien reside en Suecia, lleva una vida poliamorosa.  Además del padre de sus dos hijos, con el que vive, tiene otro novio. Todos se conocen y aceptan a la otra pareja. Sus cuatro suegros conocen incluso a ambas parejas respectivamente. De aquí surge toda una red de personas a las que Leontiades ama. Amor, sexo y cariño. A primera vista puede parecer que se trate de amor libre y de relaciones abiertas. Suena como si fuese algo para personas que no quieren comprometerse y que cambian de pareja como de ropa interior. ¿Amor, sexo y cariño para todo el mundo? Sí y no. Es un poco distinto.  El poliamor no es igual que las relaciones abiertas, ya que no se trata solo de sexo, sino de amor. Tiene que ver con sentimientos intensos y relaciones sinceras. Si dichas relaciones son abiertas o no, es cosa de cada uno. "¿Y en qué se diferencia de cometer una infidelidad?", se pregunta uno. Todos están al tanto de lo que ocurre y les parece bien: ahí radica la diferencia. Y precisamente eso no siempre es coser y cantar. Sobre todo cuando los celos entran en juego. Para Leontiades los celos siempre tienen su origen en otros sentimientos negativos. Sinceridad con uno mismo y con los demás es lo más importante en el poliamor. Así es como también lo ve Christopher Gottwald, el delegado de prensa de la Red poliamorosa en Alemania. Él mismo lleva una vida poliamorosa y remarca que lo más importante es hablar acerca de los sentimientos con vehemencia y sinceridad. Califica todas las relaciones como "viajes de exploración a uno mismo".  

Christopher Gottwald defiende que llevar una vida poliamorosa se encuentra más acorde a los tiempos que corren. Al fin y al cabo, hay que enfocarlo de manera realista: se trata de una época en la que la fidelidad ha perdido su atractivo.  Según un estudio del Ifop (el Instituto Francés de Opinión Pública), más de un 50% de los hombres encuestados en España, Bélgica, Francia e Italia admitieron haber sido alguna vez infieles. Únicamente en Alemania y en Inglaterra era algo menor el porcentaje. A lo mejor es solo que los polis, así es como se hacen llamar, son más sinceros consigo mismos y con los demás. 

El debate sobre el poliamor adopta formas muy distintas en Europa. Por ejemplo, en el grupo de Facebook de poliamorosos en GreciaLise Aphrodite afirma: "Por desgracia el poliamor es un concepto muy novedoso para Grecia y se le presta poca atención. En los medios apenas se menciona y, cuando esto ocurre, se hace con tono despectivo". En otros países el tema está más presente. En Alemania, el número de poliamorosos según los medios está en torno a los 600. Los propios poliamorosos estiman que son alrededor de 10.000, a juzgar por la cantidad de miembros en las asociaciones y por los encuentros que se han organizado.  Esto muestra claramente lo poco en serio que el público toma este tipo de relaciones. Tanto es así que hasta ahora no se ha realizado ningún estudio en Europa y faltan cifras oficiales. 

A nivel estatal, la poligamia no está permitida en ningún país europeo, aun cuando las leyes se van mostrando poco a poco más transigentes respecto al tema (sobre todo en el caso de los ciudadanos musulmanes), tal y como recientemente dejó patente una boda polígama en Holanda

Según Christopher Gottwald, esto supone una clara limitación del derecho a desarrollar una vida con total libertad. Del mismo modo que debería estar reconocido por ley el matrimonio de personas del mismo sexo, tendrían que permitirse también las relaciones y los enlaces matrimoniales poliamorosos. Después de todo, no es solo una cuestión de amor libre y de que cada uno pueda estar con cualquiera, sino también de que, por ejemplo, el derecho hereditario y fiscal no se ajustan a las relaciones poliamorosas. Bien mirado, esto supone una clara discriminación de los polis en Europa. Pero la poligamia y el poliamor no son fenómenos nuevos. Aunque el neologismo "poliamor" (del griego poli: 'muchos'  y del latín 'amor') empezó a utilizarse en la década de 1990, el concepto ya existía desde la antigüedad, según afirma Thomas Schroedter, pedagogo social de la Universidad de Paderborn .

¿Por qué tanto revuelo? 

¿Por qué nos aferramos con tanta fuerza a los valores de las relaciones monógamas y del matrimonio con una única pareja? No hay una explicación biológica para este tipo de relaciones. Schroedter opina que es sobre todo la iglesia quien defiende el concepto de monogamia. Al principio la monogamia no era más que un concepto social para preservar las relaciones de herencia. En el patriarcado es en especial la mujer quien debe ser monógama, con el objetivo de mantener claras las relaciones de parentesco. Con el paso de los años, la monogamia se ha ido consolidando y ahora es otra convención social más como lo es llevar ropa en público.  

¿Poliamor para todos?

"Si no estás preparado para enfrentarte a la complejidad que cada relación trae consigo, seguramente no sea para ti. Porque el tiempo que otros emplean para sus hobbies, yo lo invierto en mis relaciones; a pesar de que no calificaría el poliamor como hobby.  Es algo más que eso", declara Louisa Leontiades. Según Thomas Schroedter, el tema del tiempo también podría contribuir a que el poliamor se convierta en un lujo propio de la élite culta urbana, ya que esta gente dispone por regla general de más tiempo y energía que cualquier obrero para mantener una relación. ¿Se convertirá pronto el poliamor en un tipo de relación para ricos y listos? 

Seguramente la gran revolución amorosa no llegue. La monogamia es el estándar y lo más probable es que así permanezca durante mucho tiempo. Lo cual tampoco está mal. Los polis no van en contra de la monogamia, sino que luchan por la "libertad de poder elegir uno mismo", en palabras de Leontiades y Gottwald. Y eso es lo más importante: la tolerancia hacia todo tipo de relaciones. Ya sean monógamas o poliamorosas, abiertas o estrictas en lo que a fidelidad se refiere. Una pequeña dosis de mentalidad abierta no hace daño a nadie.