Políticos con hambre

Artículo publicado el 11 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 11 de Septiembre de 2009
Tienen buenos dientes y saben cómo morder. Los políticos europeos tienen también un apetito insaciable

Ángela Merkel se pirra por una col

A Angela Merkel le gusta cocinar. Coronada en 2001 reina de la col rizada por los tradicionales habitantes de la ciudad de Oldenbourg, confiesa que su plato preferido es la col rizada acompañada de mettwurst (salchicha condimentada con especias). "La col es una verdura resistente que no teme siquiera al hielo. Se puede decir incluso que la adversidad realza su sabor". La filósofa gastronómica Merkel no es la única entre los políticos alemanes que prefiere un austero pero delicioso plato casero.

Chirac anti jalea real

Helmut Kohl se deleitaba con un estómago de cerdo a la palatina. Helmut Schmidt afirmaba sucumbir a la sopa de guisantes. Karl Marx se contentaba con anotar en el cuaderno de poesía de su hija que el pescado era su manjar favorito. Las inclinaciones culinarias parecen afectar incluso a las relaciones diplomáticas: "¿Cómo se puede confiar en un pueblo que no sabe cocinar?", habría dicho Jacques Chirac a Vladimir Putin en referencia a la gastronomía británica. Como moneda de cambio, de Chirac se cuenta que engulle diariamente tres barras de pan, seis veces más que el francés de base.

(Ilustración: Enzo/cuisinepolitique/wordpress.com)Tony Blair no tiene muy claro hacia dónde tiran sus preferencias culinarias. Aunque en una entrevista confesó que los espagueti a la boloñesa era su plato predilecto (creando así un dúo italofílico con Barack Obama, fan de la pizza). Posteriormente reconocía dejarse tentar con regularidad por las fish and chips de los establecimientos de comida rápida de su barrio, mostrándose a pesar de todo más conservador que el Príncipe Carlos, cuyo mayor placer reside en un simple huevo duro.

Vaclav: jugando con los tallarines

Pero quizás la palma se la lleve el presidente español: Zapatero se obsequia de tanto en cuanto con un melón salado, una inclinación heredada de su abuelo, oriundo de un pueblo en el que los pobres, a falta de jamón, acompañaban su melón de un poco de sal.

Irena Kosikoya sabe la tira sobre las preferencias culinarias de Vaclav Havel tras haberle servido como cocinera en otro tiempo. A Vaclav Havel le vuelven loco los cruasanes de adormidera de Pressbourg, decía esta, pero odia las lentejas y los tallarines, su pan de cada día en prisión. Para el Primer Ministro de Finalndia, Matti Vanhanen, la comida es de una importancia crucial. Tanto que conquistó a su ex compañera, Susan Kuronen, comparando sus besos a los sabrosos bocados de una patata al horno... A la que todavía sí le es fiel.

Salchicha al curry al estilo Schröder

(u n a m i/flickr)Si en su barrio no hay ningún puesto de salchichas al curry (como el que se encuentra delante de la puerta de Brandenburgo en Berlín, y en el que, según se dice, Gerhard Schröder hacía largas paradas en sus reuniones en el Bundestag), no se preocupe: basta con prepararse una salchicha al curry casera.

Nada más simple

Caliente 300 ml de ketchup, añada 150 de caldo de verduras y espolvoree una generosa cantidad de curry. Vierta la salsa sobre sus salchichas asadas y acompáñelas de cebollas salteadas. Una pizca más de curry y listo para comer. ¡Buen provecho!