Polonia corre el riesgo de aislarse en Europa

Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2005
Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2005

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Las desastrosas elecciones presidenciales condicionan el futuro de Polonia en la Unión Europea. Un alcalde, un cura, una radio, los ciudadanos del campo, los ancianos, los nacionalistas, los antieuropeístas y los católicos votan todavía por el pasado.

Polonia está acostumbrada a lo peor desde hace siglos: una especie de martirio al que se somete casi automáticamente a causa de las eternas recompensas divinas de las que no duda su pueblo. Por este motivo, era casi inevitable que los polacos se hundieran en un agujero negro político tras casi un año y medio de su ingreso en la Unión, su oportunidad más importante después de medio siglo de socialismo real. Por eso, el domingo 23 de octubre el segundo turno de las elecciones presidenciales ha visto a Lech Kaczyski del Partido Ley y Justicia (PiS) –alcande de Varsovia y líder de una coalición de centro-derecha y derecha populista, católica y xenófoba- prevalecer sobre Donald Tusk del partido Plataforma Cívica (PO) –candidato liberal y progresista-. Los resultados arrojaron un 54,04% de votos para el primero, contra un 45,96% para el segundo. ¡Y pensar que en el primer turno Donald Tusk obtuvo más votos que su rival!

El secreto de su éxito

¿Qué es lo que no ha ido bien en el segundo turno? Nada. ¿Qué es lo que ha jugado a favor de Kaczyski? El rastreo de votos de la extrema derecha. Dos han sido los artífices de éste éxito: Andrzej Lepper, jefe del Partido Nacionalista Samoobrona (Autodefensa) y el Padre Tadeusz Rydzyk, director de Radio Maryja. Ya en Polonia, Radio Maryja cataliza muchos votos, en particular los votos de los campesinos, del sureste más atrasado: en general, ancianos, de bajo nivel cultural, nacionalistas, antieuropeístas y, obviamente, católicos. En cambio, a favor de Donald Tusk han votado los habitantes de las ciudades, de las regiones occidentales y bálticas más desarrolladas y ricas: en general, jóvenes de alto nivel cultural, reformistas y europeístas. Así es el análisis sociológico del voto en estas elecciones presidenciales.

Retrato interior y exterior de un país

El análisis político, en cambio, aclara el marco de la tragedia electoral que acaba de producirse. En el interior del país hay riesgo de parálisis: después de las elecciones generales (distintas de las más recientes, las presidenciales) a finales de septiembre, que ganó el PiS capitaneado por el gemelo de Kaczyski -Jaroslaw-, se puede formar un gobierno en minoría, o quizás una alianza con la extrema derecha antieuropeísta, o incluso una alianza muy criticada con la derrotada (aunque por poco) PO. De todas formas, esta última hipótesis es improbable ya que comportaría un programa común de gobierno, que va en contra del dictado del padre Rydzyk y de Radio Maryja, con la consecuente retirada del apoyo mediático y político no incondicional. Por el contrario, si se decide continuar la línea "mariana", se deberá apoyar la renegociación del tratado de adhesión a la UE, ultrajado por el euroescéptico padre Rydzyk.

Además, hay programados dos referendos que minan la integración europea: uno sobre la ratificación del Tratado Constitucional y otro sobre la introducción del euro. En ambos casos el nuevo presidente se decantará por el No. Si se suman las propuestas de introducción de la pena de muerte y una amistad más estrecha con Washington en detrimento de Bruselas, emerge todo el drama de la futura política exterior de un país que arriesga, al menos en Europa, el aislamiento. Pero en esta "anécdota graciosa llamada Polonia y contada de Dios al mundo" –como ha definido su patria el escritor contemporáneo Andrzej Szczypiorski-, hay siempre una luz de esperanza. El optimismo melancólico eslavo que asola a los polacos se puede sintetizar en el estribillo de un dicho popular polaco: "Mientras el Vístula corra, Polonia vivirá". Y nosotros cruzamos los dedos para que el Vístula corra pronto en el buen sentido.