Polonia: ¿De Policía de Internet a Policía del pensamiento?

Artículo publicado el 9 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 9 de Febrero de 2016

Hablamos con Piotr Kladoczny (Fundación Helsinki para los Derechos Humanos) sobre las nuevas leyes polacas de vigilancia en Internet. Según él, a pesar de la implicación de la comunidad internacional, los polacos son los únicos que pueden resolver esta crisis.

Las enmiendas aprobadas recientemente sobre telecomunicaciones e Internet aumentan la autoridad de la Policía y de otros servicios (incluyendo la Oficina Central Anti-Corrupción y la Agencia de Seguridad Interna) a la hora de acceder sin previo aviso a los datos de los usuarios polacos en Internet. Para justificarlas, el Gobierno polaco apela a la "prevención o detección de crímenes", a "salvar vidas o la propia salud pública", a "facilitar investigaciones" o a "llevar a cabo acciones legales".

Dada la gran vaguedad de estos conceptos, existe el miedo de que se pueda abusar de dichos derechos. Entre otras cosas, las autoridades tienen ahora derecho a: Controlar qué datos se descargan y cuáles son transferidos, acceder libremente al historial de navegación de los usuarios e inspeccionar los datos recogidos de los usuarios a través de las llamadas cookies. Seguirán sin tener permiso para acceder a los correos electrónicos de los usuarios ni a sus mensajes de chat sin una autorización legal previa, como era ya el caso.

Estos cambios no sólo han sido duramente criticados por la oposición, sino también por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. AI ha dado voz a aquellos que se preocupaban por el hecho de que las reformas contradijeran el compromiso de Polonia, tanto a nivel regional como internacional, de respetar los derechos humanos y ha puesto en marcha una petición para que las leyes sean modificadas. De momento, cuenta ya con el apoyo de alrededor de 3.570 personas. También se ha lanzado una iniciativa online en las redes sociales con la etiqueta #unfollowme. Además, el pasado 5 de febrero se organizó una protesta durante 12 horas frente al Palacio Presidencial. 

La pregunta que queda en el aire desde el comienzo de esta crisis es la misma: ¿Se limitarán las acciones a manifestaciones y peticiones? ¿Debemos, como ciudadanos polacos y europeos, contar con la intervención de la UE y las organizaciones de derechos humanos? ¿O sería mejor evaluar, con toda lucidez, la posición geopolítica y económica de Polonia –dejando nuestras ilusiones donde están– y tratar de resolver esta crisis nosotros mismos?

Pedimos a Piotr Kładoczny, miembro del consejo en la Fundación Helsinki para los Derechos Humanos, su opinión sobre este asunto.

Cafébabel: Hemos visto recientemente muchos cambios legales drásticos en Polonia, como los del Tribunal Constitucional, los relativos a los medios de comunicación públicos y, ahora, una nueva ley que da a la Policía y a los servicios secretos el derecho a vigilar el uso de Internet. Todo esto se ha llevado a cabo sin consultárselo a los ciudadanos e infringe nuestro derecho a la privacidad y a la libertad de expresión. ¿Está el partido Ley y Justicia violando los derechos humanos?

Piotr Kładoczny: Durante los últimos meses, el Sejm (la cámara baja del parlamento polaco) ha aprobado todo un abanico de leyes controvertidas, que en nuestra opinión podrían constituir una seria amenaza para los estándares de protección de los derechos humanos. Las nuevas enmiendas para la regulación del Tribunal Constitucional –aprobadas en un abrir y cerrar de ojos– pretenden paralizar de facto su funcionalidad. En este momento estamos sufriendo una crisis constitucional en Polonia, dentro de la cual la mayoría gobernante está intentando cambiar la forma de funcionar de todo el país, sin tener que cambiar también la Constitución.

La reciente reforma de la ley de vigilancia tiene sus raíces en 2014, ya que fue prevista inicialmente para hacer justicia a una decisión del Tribunal Constitucional sobre el tema. Sin embargo, lo que se acordó ha sido modificado y su forma actual no sólo ignora ese acuerdo previo, sino que supone una nueva amenaza para la privacidad. La nueva ley ha sido aprobada sin una consulta ciudadana y sin la posibilidad de contar con las opiniones de expertos sobre ella (como en el caso de los cambios del propio Tribunal).

En esta ocasión, es importante recordar que Polonia ha puesto también en marcha una nueva ley que concierne a los medios de comunicación públicos. Estoy lejos de idealizar la situación previa de los medios polacos, pero la nueva ley contradice todas las directrices internacionales sobre los medios de comunicación públicos. Según esas directrices, los medios deben ser todo lo independientes de la administración pública posible, y también independientes de los políticos. Sin embargo, en el caso de Polonia, los medios de comunicación públicos están enteramente controlados por el Estado.

Todas estas leyes son de vital importancia a la hora de preservar la funcionalidad del sistema democrático de un país. En mi opinión, las bases de este sistema se han socavado, y esto se traduce directamente en una amenaza para los derechos humanos.

Cafébabel: ¿Qué consecuencias tendrá esta nueva ley en el día a día de los polacos?

Piotr Kładoczny: Durante los debates de la puesta en marcha de la ley de reforma del Tribunal Constitucional escuché, en varias ocasiones, voces diciendo que el Tribunal es una institución política cuyas decisiones no tienen ningún impacto en el conjunto de la sociedad. Al mismo tiempo, la verdad es que es un elemento vital del sistema polaco de protección de los derechos humanos. Los ciudadanos tienen derecho a apelar a este Tribunal para señalar las vulneraciones de los derechos humanos que existen en los reglamentos que no respetan la libertad de los ciudadanos según afirma la Constitución. Sin un Tribunal Constitucional operativo e independiente, el sistema polaco de protección de los derechos humanos no puede funcionar correctamente.

Las reformas de la ley de vigilancia otorgan a los servicios policiales el derecho a llevar a cabo vigilancias masivas. Estos servicios, prácticamente libres de supervisión, podrán acceder a datos y reunir información sobre nuestras conversaciones telefónicas y nuestra actividad en Internet, todo ello sin informar previamente a los ciudadanos de por qué sus datos están siendo intervenidos y guardados (la nueva regulación no incluye esa cláusula de protección). Numerosas ONG han intentado intervenir en este asunto, sin éxito.

Debemos recordar que los "cambios por el bien común" aún no han acabado. El Sejm ha estado trabajando en nuevas leyes que, en mi opinión, podrían constituir una mayor amenaza para los derechos humanos. Echemos un vistazo, por ejemplo, a la propuesta de fusión de los cargos del Ministro de Justicia y Fiscal General del Estado, algo que podría influir de forma sustancial en la eficacia y la objetividad de las investigaciones, además de tener efectos negativos tanto para las víctimas como para los autores de los crímenes.

Cafébabel: ¿Qué organizaciones deberían intervenir en esta situación? ¿Cuándo y cómo debería ocurrir?

Piotr Kładoczny: Personalmente, la actual crisis constitucional en Polonia requiere atención internacional. Polonia es miembro de la Unión Europea y del Consejo de Europa, y esto implica una obligación de respetar y proteger los derechos humanos y los principios de un Estado de derecho democrático.

En enero, la Comisión Europea anunció que daría comienzo el procedimiento para investigar el Estado de derecho en Polonia, un paso sin precedentes para un país miembro. Ahora mismo este procedimiento se encuentra en sus fases iniciales y la Comisión ha pedido explicaciones al gobierno polaco.

Además del Tribunal Constitucional, estamos esperando la opinión de la Comisión de Venecia del Consejo de Europa. Sin embargo, las opiniones de la Comisión no son vinculantes jurídicamente y la decisión de si las recomendaciones indicadas serán tenidas en cuenta o no, depende por completo del gobierno polaco.

Tanto la Comisión Europea como la Comisión de Venecia monitorizan ante todo los sistemas legales, por tanto, las peticiones individuales no serán tenidas en cuenta. Imagino la situación: Alguien hace un llamamiento al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos para señalar una vulneración legal en Polonia, pues no se podrá ayudar a esta persona desde nuestro país por culpa de un Tribunal Constitucional paralizado.

No obstante, si ignoramos las peticiones individuales y la atención de la comunidad internacional, soy de la opinión de que esta crisis constitucional solamente puede resolverla la propia Polonia, y nadie más.

Piotr Kładoczny jest es doctor en Derecho y director del Programa de Intervención Legal en el HFHR. Participa actualmente en tareas legales relacionadas con la Euroorden. Twitter: @hfhrpl