Polonia es un país demasiado subestimado

Artículo publicado el 21 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 21 de Octubre de 2015

Como corresponsal en Varsovia para diferentes medios franceses, Maya Szymanowska escribió el libro Les Polonais Audacieux, fruto de sus idas y venidas al estado más grande del bloque del Este. Originaria de Varsovia, la periodista franco-polaca cuenta en diversas historias la mutación de un país que decidió llevar las reformas a lo grande. ¿Demasiado? He aquí una entrevista atrevida.

Cafébabel: ¿En qué son atrevidos los polacos?

Maya Szymanowska: Con respecto a la atmósfera pesimista que reina en Europa del Este, en cuestiones de economía, por ejemplo. Polonia es un bicho raro con su tasa de crecimiento del 3,5%, pero es en realidad el ambiente lo que me impresiona. Antes de soltar una idea en Francia, tienes que prepararla y analizarla. En Polonia, cuanto más loca sea, más entusiasmo provocará. Ahora, me gustaría responder a los clichés que se les asignan a los polacos: que si son antisemitas, católicos... En realidad, es una sociedad que se mueve mucho. La sociedad civil es muy dinámica. En resumen, quiero presentarles una Polonia diferente.

Cafébabel: Describes los cambios que observas en la medida de tus idas y venidas a Varsovia. ¿En qué momento cambió la ciudad?

Maya Szymanowska: Es como si una película hubiera cambiado de blanco y negro a color. Regreso cada Navidad a ver a mi familia, y cada vez que voy, me da la impresión de ver una nueva postal que ha adquirido color. En 1990, en Varsovia, no había más que un distribuidor de billetes en tres cafés. Hoy, tenemos un banco en cada esquina, un centro financiero en construcción y varios rascacielos. La última película de Jerzy Skolimowski, 11 minutos, presenta a Varsovia como el nuevo Nueva York. Esta ciudad ha cambiado mucho.

Cafébabel: ¿De verdad se aceleró todo tanto desde el fin del comunismo?

Maya Szymanowska: Evidentemente. Es posible que se haya tenido que esperar uno o dos años, pero la elección de Lech Walesa como presidente del país en 1990 marcó el fin de una época. Primero tuvimos que pasar por una etapa de liberalismo salvaje, a la americana, donde incluso se habló del Far East. Después, entre 1999 y 2004, el país reguló su economía. No fue fácil en ese entonces. Se hablaba mucho de corrupción, de choques entre el Estado y las grandes compañías. Polonia podría haber tomado el mismo camino que Ucrania y convertirse en una democracia oligárquica.

Trailer de "11 minutes", la película de Jerzy Skolimowski.

Cafébabel: Polonia sigue muy unida a su pasado. ¿Sigue siendo un país en busca de su identidad?

Maya Szymanowska: Creo que es la definición principal. No sabría si es sólo un problema de Polonia, pero en cualquier caso, aquí es evidente. Debemos recordar que Polonia es un país joven, que existe desde 1918. Y además, era un país semi libre, ya que en 1945, los rusos volvieron a venir. La democracia no existió hasta 1989. Es un país molesto con su identidad porque sigue buscándola, lo que explica muchos de los conflictos internos.

Cafébabel: ¿La gente habla de su historia?

Maya Szymanowska: La gente conoce muy bien la historia. Es un tema de conversación permanente, incluso entre las generaciones más jóvenes. Por las tardes, examinamos todos los eventos actuales en comparación con el pasado. Nunca he visto esto en Francia. Ellos hablan más de su pasado judío, por ejemplo. Organizan debates desde hace 15 años, sin complejos, donde se representa a todos los puntos de vista.

Cafébabel: Pero también hay tensiones, sobre todo con temas como la inmigración...

Maya Szymanowska: Es cierto que no se puede olvidar el crecimiento tan inquietante del conservadurismo. Jaroslaw Kaczynski (presidente del partido conservador, Ley y Justicia, N. de la R.) acaba de publicar una espantosa nota diciendo que los refugiados van a traer enfermedades con ellos. Por otra parte, también existe una parte de la población que tiene miedo, que no se ha beneficiado de la bendición europea y que está muy movilizada. Es gente que va a la iglesia, que es muy disciplinada y que se convierte, de alguna manera, en la armada de los conservadores.

Cafébabel: Por el contrario, tú insistes mucho en una juventud movilizada, abierta a cuestiones sociales, dispuesta a tomar las calles cuando se trata de sus libertades.

Maya Szymanowska: Los jóvenes se movilizan y toman las calles, pero siempre sobre temas que les preocupan, como Internet. Un ejemplo muy impresionante se produjo durante las protestas contra el tratado de ACTA en 2012 (del inglés Anti-Counterfeiting Trade Agreement, un tratado internacional sobre la consolidación de los derechos de propiedad intelectual, N. de la R.). A -20ºC, los jóvenes se reunieron en masa para criticar la ausencia de transparencia en las negociaciones.

Cafébabel: ¿Estas protestas se traducen en las urnas?

Maya Szymanowska: No, porque los jóvenes no están representados. Hay que considerar un elemento muy importante: La izquierda no existe en Polonia. No supo reconstituirse tras el fin del comunismo. Sólo hay una unión de la izquierda, pero las últimas encuestas indican que no entrarán al Parlamento tras las elecciones del próximo fin de semana.

Cafébabel: ¿Quién podría reencarnar sus reivindicaciones?

Maya Szymanowska: Nadie. Además, los jóvenes generalmente votan por un desconocido. En las últimas elecciones presidenciales, los jóvenes apoyaban a un rockero de los años 90 (Pawel Kukiz, N. de la R.). Se convirtió en el tercer candidato político, sólo porque era diferente y porque no venía de la clase política tradicional.

Cafébabel: Cada vez hablamos más de Razem, presentado como el "Podemos polaco". ¿No podría este representar el cambio según tú?

Maya Szymanowska: Sí, claro... Pero en pequeñas dosis. Es que son como los ecologistas en Francia, los miembros no se entienden. Las peleas internas impiden su avance. Apenas acaba de salir un líder.

Cafébabel: Polonia volvió a unirse a la UE en 2004. ¿Cómo calificas la imagen del país en Europa después de más de 10 años de su afiliación?

Maya Szymanowska: Inexistente. Bueno, en Alemania, las encuestas muestran que ya no los comparan con ladrones de coches, y eso está bien. Pero fuera de ahí, nunca se habla de Polonia. Creo que es un país muy subestimado. Sólo hablamos del país con estereotipos, y es una pena. Hubo un tiempo en que las relaciones con Francia eran muy fuertes. La clase política hablaba francés, los intercambios culturales eran más frecuentes...

Cafébabel: En el marco europeo, existe la impresión de que el país va ganando peso. Donald Tusk (antiguo primer ministro, N. de la R.) es presidente del Consejo Europeo, Polonia suele presentarse como un nuevo "El Dorado" económico...

Maya Szymanowska: Sí, con respecto a Europa, no podemos negarlo, los polacos son eurófilos. El problema es que necesitan ideas. Y Europa es visto como un organismo totalmente económico. Por lo tanto, existen tensiones entre la población sobre su identidad y el Estado-nación permanece como algo más importante que el resto.

Cafébabel: ¿Qué papel va a desempeñar el país en la UE?

Maya Szymanowska: A pesar de todo, creo que Polonia está comenzando a vivir una mutación. En el marco económico, genera mucho interés. Me he encontrado con muchos empresarios que están muy contentos con la actividad del país. Piensan que los polacos son trabajadores, que hablan bien el inglés, que el nivel de titulados es por lo general muy elevado en comparación con los salarios, que no lo son. Polonia se ha convertido en el taller de Europa.

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El 25 de octubre de 2015, Polonia votará su nuevo Parlamento. Este artículo es parte de la semana especial polaca. Una oportunidad para saber más del país del Vístula, de Polanski y de los pepinillos.