Polonia va a más

Artículo publicado el 30 de Enero de 2006
Artículo publicado el 30 de Enero de 2006
En la vieja Europa aumenta el miedo a los trabajadores polacos a bajo sueldo y a la fuga de empresas hacia Polonia. ¿Están fundados estos temores?

Polonia está considerada en la actualidad como una de las economías más robustas de Europa central. Un buen resultado para un país que, durante casi 50 años, tuvo que soportar un sistema económico comunista. Sin embargo, con ello no se responde a la pregunta de cómo se sitúa la economía polaca en comparación con los otros países de la UE.

Avance en todos los sectores

Todos los expertos están de acuerdo en que la situación de la economía polaca ha mejorado en los últimos años. Si bien es cierto que la tasa de crecimiento de la economía polaca ha descendido un poco, la OCDE espera sin embargo una halagüeña tasa de 3,7% para 2006 y de 4,3% para 2007; unos valores que para sí los quisiera su vecino alemán.

Excelente es sobre todo la evolución de la productividad laboral, así como la productividad por trabajador. En 2005 pudo el "tigre" polaco elevar su productividad laboral del 4,1% al 7,7%, aventajando con ello incluso a Corea del Sur. Este progreso viene prolongándose desde hace 10 años: un estudio de la OCDE en 2005 describe para el periodo 1996-2006 un aumento de la productividad laboral polaca media cercana al 5,4%. Con este dato se aleja del promedio de la OCDE para ese periodo (1,9%). Polonia obtiene así mejores datos que Alemania, Francia, Reino Unido o EE UU. En 1996 la productividad laboral polaca ascendía sólo al 44% del promedio de la UE-25. En 2005 ascendió al 63%, aventajando con toda probabilidad a Portugal.

Este desarrollo ha tenido consecuencias en el comercio. Es cierto que la balanza comercial polaca -la comparación de las importaciones y exportaciones de todas sus mercancías y servicios- es negativo: Polonia importa más de lo que exporta. Sin embargo, tras la adhesión a la UE en 2004 han subido las exportaciones alrededor de un 20%, siendo Alemania su mayor socio comercial.

También en tecnología gana Polonia terreno. El 36% de la población tiene ordenador en casa: menos que la media de la UE, pero más que Chequia. El mercado de la tecnología y la comunicación creció en 2005 cerca de un 15%. Si ese desarrollo durará o no, el futuro lo dirá, puesto que la inversión en Investigación y Desarrollo recibe sólo el 0,56% del Producto Nacional Bruto. Una tasa inferior a la de Turquía, y alejada del promedio de la UE (1,85%).

Todo esto se acompaña con una creciente importancia de los servicios. En 1993 el sector agrícola constituía todavía el 63% de la economía nacional; 10 años más tarde era sólo del 3%, al mismo tiempo que el sector servicios crecía hasta el 66%. La participación de los trabajadores en la agricultura sigue siendo, no obstante, alta: un 16% en comparación con el 2,8% alemán.

El sistema de educación polaco ha registrado a su vez un desarrollo positivo. Tras los malos resultados del estudio PISA 2000, el informe PISA 2003 describe una mejora en la posibilidad por parte de los estudiantes a la hora cosechar mayores éxitos. En ningún otro país de la UE terminan el bachillerato como en Polonia: más del 90% de los jóvenes.

Aprovechar otros países

Los trabajadores polacos tienen mucha movilidad. Es algo que asusta a los alemanes y otros ciudadanos europeos que temen perder sus empleos debido a los bajos salarios aceptados por los polacos. "Aplicados polacos buscan trabajos alemanes", titulaba la edición Internet de la BBC el pasado 9 de mayo de este año. El informe citaba a Franz Josef Wiesemann, el director de una empresa alemana de lavanderías que había invertido en Polonia: "Aquí tenemos trabajadores que trabajan los 7 días de la semana, 365 días al año las 24 horas del día". De modo que no sólo conductores de autobús, electricistas o fontaneros van a Europa occidental a buscar trabajo. También se buscan doctorandos en Inglaterra.

Por lo tanto, mientras muchos polacos buscan trabajo en Europa occidental, se evidencia en algunos sectores un déficit de mano de obra. De hecho, los astilleros de Gdansk (Danzig) -origen del sindicato Solidarnosc- buscan con gran efectividad publicitaria a trabajadores de la vecina Ukrania. También Alemania se aprovecha del boom polaco: en la región polaca de Stettin la economía va tan bien, que los ciudadanos polacos alquilan o compran bienes inmuebles baratos en la provincia alemana de Uckermark.

No constituye, por lo tanto, ningún milagro, que el "modelo polaco" atraiga a los inversores extranjeros: productividad laboral creciente y un salario bruto medio de 500 euros al mes. La inversión extranjera directa ha pasado en la década 1994-2004 de apenas dos mil millones de dólares a casi siete mil millones de dólares anuales.

Pobreza persistente

La pregunta es ahora si el nuevo gobierno polaco va a seguir apoyando el dinamismo económico y reivindicando el crecimiento económico. Se criticará especialmente el creciente déficit presupuestario y el empleo de medios estatales para bienes de consumo. Si bien los datos macroeconómicos parecen buenos, la alta tasa de desempleo, que alcanza el 17%, los estropea un poco. Al igual que en Alemania, está en vigor un rígido y regulado mercado laboral como fuente de problemas y obstáculos para el descenso de la tasa de desempleo.

Otro problema añadido que debe eliminarse es la pobreza. Los polacos son en promedio sólo la mitad de ricos que el resto de países europeos, tomando como dato el Producto Interior Bruto por habitante. Además, un 10% de la población vive con menos de 4 dólares al día. Un dato que no cuadra con un desarrollo económico exitoso.