Polonia y la crisis: cómo vivir cuando tu dinero ya no vale nada

Artículo publicado el 8 de Abril de 2009
Artículo publicado el 8 de Abril de 2009

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El fin de semana pasado vino a visitarme mi amiga Irene desde España. La invité a que se alojara unos días en mi piso y precisamente este fue el pretexto para comenzar nuestra discusión sobre las ‘euro-transformaciones’

Nada más comenzar con mis tradicionales quejas sobre el precio de la vivienda, Irene me preguntó por su precio real. Después de analizar los últimas fluctuaciones del precio del euro y de realizar los correspondientes cálculos en eslotis, llegamos a una cifra que a mi amiga madrileña sorprende y a mí me preocupa.

(Foto: poplinre / Flickr)¿No debería ser al contrario? ¿No debería ser yo la que se sorprende por el precio de su piso situado en el centro de Madrid? Nos alarmamos incluso más al comparar en euros el salario medio de los polacos, comparado con sus vecinos europeos. Entonces me acordé de algo que conseguí olvidar con paso del tiempo: el cambio de divisas me afecta a mí, a mi ‘micromundo’ y a la forma en la que veo las cosas, por muy absurdo que esto parezca. 

Hace medio año comprar en eBay o en Amazon era tan rentable como las compras en las tiendas de Polonia. Era posible encontrar un libro que no se vende aquí e, incluso después de pagar los gastos de envío, salía rentable. ¡Todos sabemos que no hay nada como unas buenas compras para alegrarnos el día! Un cliente respetable es aquel que no paga demasiado, para el que la calidad del producto corresponde con el dinero que ha pagado, etc.

Catástrofes monetarias difíciles de aceptar

El aumento de los precios, además de parecerme injusto, es algo poco natural, puesto que no está vinculado a la producción ni lo ha provocado la madre naturaleza, sino que es resultado de las acciones del ser humano. Son cambios tan drásticos que es difícil poder acostumbrarnos a ellos, aceptarlos o incluso darnos cuenta de que ocurren.

Antes, el dinero era un tema políticamente incorrecto del que no se solía hablar en sociedad, sin embargo, hoy en día es el tema principal de las discusiones entre vecinos de toda Europa. El dinero, creado con el fin de darle un precio subjetivo a los productos, debería responder a valores objetivos. Es muy difícil entender y sobre todo aceptar aceptar los mecanismos que provocan y dirigen situaciones tales como la actual crisis económica. El valor del dinero se ha convertido en una especie de lotería que no solo afecta a los productos sino también a los consumidores. Por lo tanto, resulta muy difícil aceptar la desproporción existente entre el precio y el valor de los productos y desafortunadamente no existe nada que podamos hacer, aparte de negarnos a realizar la compra.

Lo peor de todo es tener que renunciar a las compras por estas razones. Como coleccionista de discos de música y películas que soy, estos artículos que antes consideraba de primera necesidad hoy se han convertido en un lujo al alcance de unos pocos. Ya ni siquiera tomar té japonés podría darme alguna satisfacción, puesto que la dependienta de la tienda me ha contado que los productos japoneses están cada vez más caros. No hay forma de salir a comprar algo sin acordarnos de la crisis, puesto que está en todas partes. Y muy a mi pesar, al redactar este artículo estoy contribuyendo a ella. Por ello voy a cambiar mi punto de vista: todo esto de la crisis es mentira, que nadie crea en el impacto de la crisis. Seguid escribiendo miles de artículos sobre ella, en vez de hacer algo para combatirla.