Populismo multicultural en Lituania

Artículo publicado el 13 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 13 de Noviembre de 2014

El partido lituano Orden y Justicia (Tvarka ir teisingumas) tiene fama de ser ultra derechista y de juntarse con los partidos más indeseados de la UE. Pero este grupo también le está demostrando al mundo que el populismo multicultural no tiene por qué ser un oxímoron.

En julio de 2014, Rolandas Paksas tomó una importante decisión: no cambiar de rumbo y quedarse con su aliado de siempre. Mientras que las coaliciones conservadores de Bruselas se dividían en montones de facciones diversas, el líder del partido lituano Orden y Justicia le escribió una carta a su amigo británico Nigel Farage (líder de UKIP), un ultraderechista famoso por sus comentarios menospreciando a los inmigrantes, para asegurarle que no tenía la intención de abandonar el grupo Europa de la Libertad y la Democracia (EFD, por sus siglas en inglés), la coalición de la que los dos formaban parte.

EFD, el grupo euroescéptico de ultra derecha del Parlamento Europeo, pasaba por momentos difíciles. El Frente Nacional (FN) de Francia, dirigido por Marine Le Pen, intentaba formar su propio grupo junto a partidos de los Países Bajos Italia, y muchos miembros del EFD corrieron a unirse a ellos. Sin embargo, Paksas fue fiel al euroescepticismo y populismo de derechas por el que EFD es ya famoso.

Sorprendentes declaraciones y buenos aliados

La firme alianza entre UKIP y Orden y Justicia no es ninguna sorpresa. Los dos utilizan el mismo estilo de populismo, intercalando valores sociales conservadores que dejan un mal sabor de boca en la mayoría de los observadores de izquierdas. Los dos juran lealtad a la noble pero imprecisa causa de los intereses nacionales y los dos usan los valores familiares tradicionales como sello distintivo de su política.

Pero lo que muchos aborrecen de UKIP y la mayoría de sus antiguos aliados del EFD es la exagerada xenofobia y el odio por todo lo extranjero que personifican. En este aspecto, Orden y Justicia es la excepción.

Es una fría tarde de septiembre y estoy en una cafetería de Vilnius, situada en una de las muchas estrechas y empedradas calles de la ciudad. Me siento frente a Paulius Paulionis Pirmininkas, de 31 años, líder de el grupo juvenil de Orden y Justicia y empleado en el Ministerio de Justicia. Lleva un traje elegante y su expresión es seria. Tiene el aspecto que todos imaginamos en un político conservador, pero sus palabras me sorprenden.

"Lituania siempre ha sido un estado multicultural", explica. "El Gran Ducado de Lituania, que prosperó entre los siglos XII XVIII, era un territorio multiétnico que estaba orgulloso de su diversidad religiosa y cultural. Los lituanos nunca hemos discriminado a las minorías étnicas".

Un país sin inmigración

Hay quienes se muestran escépticos ante la autoproclamada tolerancia de Orden y Justicia, pero los hechos parecen apoyar al partido. Las típicas características de los grupos populistas de derechas, como la discriminación contra las minorías étnicas y las quejas sobre la inmigración, no aparecen en ningún documento oficial del partido.

Los críticos argumentan que esta tolerancia viene dada por la falta de inmigración de Lituania, al contrario de lo que pasa en otros países europeos. A Lituania no emigran más que entre 2.000 2.500 extranjeros cada año, y la mayoría vienen de países vecinos, como Rusia, Bielorrusia, Polonia Ucrania. Como demuestran los datos del Instituto Lituano de Estudios Étnicos, los lituanos se sienten mucho más cómodos conviviendo e interactuando con rusos o polacos que con otras minorías, como los romaníes o inmigrantes de países menos desarrollados y no europeos.

Podríamos especular sobre cómo reaccionaría Orden y Justicia ante la súbita aparición de hordas de extranjeros venidos de países lejanos, pero de momento nada parece sugerir que el populismo del partido se apoye en la imagen, real o imaginaria, del extranjero malvado. De hecho, los derechos de las minorías étnicas, especialmente la rusa y la polaca, son parte fundamental de la plataforma del partido.

Nina Sesternikova es una rusa que se mudó a Lituania en los años 70 y habla apasionadamente de las múltiples actividades interculturales que organiza el partido. Dirige el Comité para la Integración de las Minorías Étnicas, y me enseña emocionada una pila de panfletos con muchos tipos de eventos culturales que patrocinan. Si Sesternikova y sus panfletos no mienten, las celebraciones multiculturales y los grupos de niños cantando canciones populares en varios idiomas son un evento casi semanal para los miembros de Orden y Justicia.

Pero lo que el partido no tiene de xenófobo lo compensa con unos discursos similares al de otros populistas de derechas. Un gran sentimiento antisistema que coloca a la supuesta "élite" del país contra el supuesto "pueblo" homogéneo; una adoración por el líder que se parece al culto a la personalidad de la era dorada del comunismo; un gran énfasis en la identidad nacional. Todo esto marca los discursos y la agitación política de Orden y Justicia.

Los ciudadanos multilingües de Lituania

Aun así, Sesternikova subraya que el concepto de identidad nacional de Lituania se centra en sentirse ciudadano del país y no excluye a las minorías étnicas. De hecho, el populismo de Paksas parece calar más hondo en los rusos como Sesternikova y su pelotón de niños cantores. En Vilnius, por ejemplo, donde entre un 30% y un 45% de los residentes no son étnicamente lituanos, Orden y Justicia consigue robarle votos a la coalición de rusos y polacos, uno de los antiguos aliados del partido en el Parlamento. Según Vytautas Vasilenko, presidente de la sección del partido que tiene su base en Kaunas, en la mayoría de las reuniones del partido se habla tanto ruso y polaco como lituano. Vasilenko, que está sentado bajo una enorme foto enmarcada de Rolandas Paksas, habla tranquilamente sobre su mujer ucraniana y la historia multicultural del país. 

De mientras, en Bruselas, el fracaso de Le Pen en formar su coalición soñada permitió a Europa de la Libertad y la Democracia Directa, el sucesor del EFD, asegurar su posición como uno de los grupos de derechas más importantes. Aunque muchos aún sienten escalofríos al pensar en que partidos como UKIP consigan escaños en el Parlamento Europeo, Orden y Justicia demuestra que el populismo sí es compatible con algún tipo de multiculturalismo. O al menos, en Lituania lo es.

ESTE ARTÍCULO ES PARTE DE UNA PUBLICACIÓN ESPECIAL DEDICADA A KAUNAS Y DEL PROYECTO EU-IN-MOTION, INICIADO POR CAFÉBABEL CON LA AYUDA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y LA FUNDACIÓN HIPPOCRÈNE.