Populistas en Alemania: ¡No pasarán!

Artículo publicado el 20 de Septiembre de 2017
Artículo publicado el 20 de Septiembre de 2017

El próximo 24 de septiembre, los alemanes decidirán su destino al elegir a su próximo Parlamento. Si el país había limitado el ascenso de la extrema derecha, Alternative Für Deutschland (Alternativa para Alemania, ndlr) se hace con el 10 % de los votos. Pero un grupo de jóvenes, tan decidido como imprevisible, quiere que el populismo no sea más que un recuerdo. 

¿Qué responder a una propuesta racista o a una opinión que nos desagrada? ¿Cómo se puede mantener la calma y el dialogo para evitar el enfrentamiento? En la página web Kleiner Fünf dan consejos a aquellos que se preguntan qué hacer para no dejar que algunos discursos simplistas, a veces de odio, se difundan sin barreras. Entre los trucos, se recomienda tener buenos argumentos para rebatir a su interlocutor y, para ello, más vale estar informado. Por medios de fichas informativas y de vídeos divertidos, el colectivo también intenta proporcionar algunas explicaciones sobre las intenciones de los partidos populistas y de extrema derecha que se dispersan por Alemania

"Somos animadores”

¿En el punto de mira de Kleiner Fünf? Alternative für Deutschland (AfD), un partido que preocupa más que el resto. Nació en 2013 y vivió un rápido crecimiento hasta que hoy en día se le atribuye entre un 9 y un 11 % de intención de voto en los sondeos de las próximas elecciones legislativas del 24 de septiembre. Según el sistema electoral alemán, si un partido recibe más de un 5% de votos, puede entrar al Bundestag (el Parlamento, ndlr) y tener diputados. El objetivo de Kleiner Fünf — que significa “menos de cinco” en alemán — consiste en hacer todo lo posible para que el AfD no alcance este fatídico umbral. 

Creado en mayo de 2016, el colectivo está formado por un centenar de personas de todos los rincones de Alemania. Gran parte de su acción es en línea, pero también en el terreno. “Lo que hacemos es motivar a las personas a actuar. Somos animadores”, explica Paulina Fröhlich, portavoz de la organización. “No representamos a ningún partido o corriente. Simplemente no queremos que un partido xenófobo entre al Parlamento y que —además de una influencia institucional y una exposición mediática — pueda recibir dinero público. Dinero que podría ser invertido para perpetuar sus ideas en próximas generaciones”. 

Un día laborable, Paulina y sus compañeros quedan para pegar carteles en el barrio de Wedding en Berlín. De un primer vistazo parece otra acción activista, pero las pancartas de Kleiner Fünf no tienen nada que ver con la propaganda política tradicional. Representan animales: un águila, un elefante, una paloma… Y parecen, sobre todo, avisos de búsqueda. “¿Dónde está Horst? ¿Dónde está Frieda?”… El colectivo intenta innovar en la forma de incitar al dialogo en la política, mezclando todo el tiempo el mundo digital y el real. Así mismo, si un transeúnte decide arrancar una tira del papel, podrá acceder a una dirección de Internet que indica dónde está (y quién es) Frieda, Carlo o Timon. Cada animal-tótem representa grandes áreas que pueden ser amenazas para el crecimiento de la derecha populista: Europa, la seguridad social, la diversidad, el federalismo o incluso la memoria histórica.

El conjunto de acciones ideadas por el colectivo pueden considerarse un poco fuera de lo común. Una de ellas se trata de repartir pequeños “anillos de compromiso” para incitar a los abstencionistas a ir a votar. ¿Cómo? Los animadores intentan convencer a la gente para que se comprometa a ir al colegio electoral, como pedimos a cualquiera que se comprometa con la vida. Y preguntan: “¿Aceptarías ir a votar conmigo?”, como debe ser, de rodillas. Aceptando acompañar a su pretendiente, el afortunado elegido pasa a ser un voto más en el escrutinio, pero sobre todo la certeza de que la papeleta que se meterá en la urna no será de AfD. Ya que el resultado de los partidos se calcula en función de los votos totales, cada votante que no va a las urnas también puede inclinar la balanza.

La política inversa

Todas las semanas, el colectivo envía “llamadas a la acción” por correo electrónico. Para una generación que supuestamente pasa más tiempo presionando el botón de Me Gusta, en vez de comprometiéndose con un partido o una organización política, no es fácil luchar contra el activismo de salón. Kleiner Fünf propone ideas para desempeñar actos sencillos, así como pequeños equipos de movilización. Entre sus propuestas, encontramos una llamada a organizar un concurso de preguntas en un bar (obligatoriamente con cuestiones políticas que estimulen el dialogo con los participantes), pega de carteles, concursos de fotografía o también direcciones de asociaciones para aquellos que quieran ir más allá de las elecciones. “No queremos hacer todo el trabajo solos. Solo somos una plataforma que abre sus puertas”, añade Paulina. “¡Todos tienen que poner de su parte!”. Desde que comenzó a trabajar con el equipo de Kleiner Fünf, afirma que ha aprendido muchas cosas. “De hecho, todo depende de la manera en la que abordamos a una persona. Si me pongo frente a alguien que parece que no tiene opinión política e impongo mi conocimiento y mi propia visión, la persona se va a retraer, a sentirse intimidada”. 

En las calles de Wedding, Paulina y sus amigos se acercan con humor a los transeúntes gracias a su anillo de compromiso. Viven todo tipo de situaciones. Una mujer, incluso, la dijo que no sabía dónde y cómo votar. Los jóvenes intentan aconsejarla sobre los pasos a seguir. Otro hombre confesó que no acudiría a las urnas. Paulina intenta comprender su posición. Enseguida explica: “Ante todo, intento escucharle, hacerle hablar. No le digo lo que debe hacer. Por lo visto, está bastante decepcionado con la política y no cree en ningún partido”. Termina diciéndole: “En todo caso, espero haberle mostrado que aún hay jóvenes como nosotros que creen en la política”.

La joven de 26 años explica que es más eficaz centrar la acción en los jóvenes: “Las nuevas generaciones no son las que votan de manera inconformista, ya que aún no se han decepcionado por su anterior voto. Sin embargo, también es más probable que no voten”. El pequeño grupo de amigos que pega carteles tiene entre 23 y 27 años. Cada uno ha oído hablar de Kleiner Fünf por medio del boca a boca, pero para Raphael es su primera experiencia. Se muestra interesado ante una simple manera de realizar una acción política. Marie y Lore ya han participado en otros desafíos propuestos por los animadores. “También he escrito algunos artículos para el blog y he repartido información entre mis allegados”, cuenta Marie. Para esos idealistas, es el mejor medio para introducir cambios: convencer a su círculo más cercano; disfrutar de una comida en familia para debatir sobre el AfD; discutir con un vecino o un compañero de piso sobre los hechos y las cifras; conseguir el compromiso de su hermano pequeño para ir a votar. 

Cuando un partido busca el número máximo de votos, Kleiner Fünf busca lo contrario: conseguir el mínimo. Y cada voto que no respalde el pensamiento populista, será para ellos una pequeña victoria. 

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Este artículo se ha realizado con el apoyo de la oficina franco-alemana para la juventud (DFJW).