¡Por los dioses del Olimpo! Politeísmo renaciente en Grecia

Artículo publicado el 10 de Julio de 2007
Artículo publicado el 10 de Julio de 2007
Sólo el 2% de los griegos no sigue un culto ortodoxo. Entre este bajo porcentaje encontramos a los politeístas, que luchan porque su religión sea reconocida por el Estado griego.

“Soy la primera máxima representante femenina de una religión en todo el mundo”. Son palabras de Doretta Peppa, la portavoz de Ellinais, una de las asociaciones del movimento politeísta griego, que vive hoy en día un renacimiento mediático y, a la vez, una fragmentación interna en diferentes grupos que no llegan a ponerse de acuerdo.

El local de la asociación Ellinais, creada en 2005 y con un centenar de miembros, se encuentra detrás de la Acrópolis, en una calle poco transitada donde reina la tranquilidad. Es una primera planta, con los ventanales protegidos por una reja metálica. Parece un local abandonado. Al entrar, encontramos una sala de aspecto austero, apenas cuatro libros en una pequeña repisa y una escultura de yeso en un rincón. Al cabo de poco, aparece la portavoz de Ellinais, la sacerdotisa Doretta Peppa, reciente personaje mediático por las repetidas apariciones en los medios de comunicación a raíz de la celebración de una ceremonia en la Acrópolis, a principios de año. Con una voz ronca, los cabellos rizados alborotados y las uñas pintadas con purpurina, Peppa empieza la conversación en presencia de tres miembros más de la asociación. “Tenemos una religión, la justicia lo ha reconocido como tal”, nos explica. Y añade: “Quien nos hace la guerra es el Estado, que con su atadura a la Iglesia no nos deja operar tranquilos. No estamos en combate contra las creencias de la Iglesia Ortodoxa, sino con la dictadura que hacen sobre pueblo griego’.

¿Neopaganismo como religión?

Cuando Peppa dice que la justicia los ha reconocido como una religión no dice toda la verdad. Ellinais ha sido reconocida como “una asociación cultural con finalidades religiosas” por un tribunal de primera instancia. El único recurso para las minorías religiosas es pedir permiso para abrir un lugar de culto al Ministerio de Educación y Cuestiones Religiosas. Una vez reconocido por el Ministerio, se obtiene el estatuto jurídico de “comunidad religiosa”, diferente del estatuto de “comunidad espiritual”, que puede tener cualquier asociación que lo pida formalmente a un tribunal de primera instancia, como ha hecho Ellinais.

“En el momento en que el ministro de Educación y Cuestiones Religiosas da el permiso para abrir un lugar de culto, la comunidad religiosa en cuestión pasa a ser reconocida como “religión conocida”. “No hay otro procedimiento legal de reconocimiento”, nos explica el investigador y abogado en derecho público internacional, Yannis Katistakis, especialista en minorías religiosas. De esta manera, se pasa a tener las mismas ventajas que la Iglesia Ortodoxa, como las ventajas fiscales.

Privilegios ortodoxos

El artículo 13 de la Constitución garantiza la “libertad de religión” en Grecia. Ahora bien, las cosas no son fáciles para las minorías religiosas. Grecia tiene dos particularidades respecto al resto de Estados europeos. Por una parte, la Constitución da un estatuto de preeminencia a la Iglesia Ortodoxa. La segunda curiosidad, o excepción griega, es que el artículo 3 del mismo texto constitucionaliza los libros sagrados de la Iglesia dominante, la ortodoxa. Es la única Constitución europea que los garantiza.

“El sistema griego es uno de los menos laicos en Europa”, nos explica Yannis Ktistakis. “La Iglesia Ortodoxa se beneficia de los fondos públicos y recibe subvenciones, el Estado paga a todos los sacerdotes. En cambio, ningún servicio público verifica ni examina las gestiones o los gastos de la Iglesia. Reciben todas las ventajas de la Administración pública, pero al mismo tiempo tienen un estatuto autónomo donde el Estado no tiene competencias.”

Poliopiniones

Entre los grupos que intentan reimplantar la antigua religión helénica en Grecia, como es el caso de Ellinais, hay divergencias y rivalidades.

Según el padre ortodoxo Kyriakos, representante de la Iglesia Ortodoxa, “el politeísmo es una religión natural y antigua que existía en Grecia hace muchos años, que se movía en la esfera del mito. Para ser reconocidos como una religión”, continúa, “antes que nada, tendrían que encontrar un consenso entre los diferentes grupos. Están más enfrentados entre ellos que con la Iglesia Ortodoxa”.

Entre las ramificaciones politeístas en Atenas encontramos el Consejo Supremo Ethnikoi Hellenes (YSEE). Con más de 1.000 miembros, la asociación celebra este año su 10º aniversario. Su sede se encuentra en el segundo piso de un edificio sin grandes lujos. Al entrar, diversos miembros están ultimando los preparativos para el acto de celebración para su aniversario. Tres representantes del Consejo nos atienden. “Nosotros somos la religión nativa de este país, no una asociación cultural con fines religiosos”, nos explica Vlassis G. Rassias, miembro de la asociación. Las críticas de su discurso van dirigidas, sobretodo, a la “teocracia” que proyecta la Iglesia ortodoxa sobre el pueblo griego y sobre Ellinais. “Ellinais ha creado una gran desinformación confrontando el politeísmo con el Estado, además de crear altercados en los lugares arqueológicos. Nos intentan poner a todos juntos en el mismo saco”, afirma Rassias. Más tarde, seis sacerdotes, cuatro hombres y dos mujeres, empiezan un ritual pagano con plegarias a los dioses antiguos, vestidos de blanco inmaculado, alrededor de un altar preparado con hierbas, estatuas, vino e incienso, invadiendo la sala con su fuerte olor.

Lugar de culto: objeto de discordia

Según el abogado Katistakis, “los politeístas no sólo reivindican un reconocimiento religioso, que es ciertamente problemático en Grecia, sino que además solicitan los monumentos arqueológicos como lugares de culto. Y eso, empeora el problema”. Lo que pasa es que los lugares arqueológicos “transmiten una gran carga de energía”, dice Peppa, y para celebrar ceremonias en estos “puntos de energía” hay todo un procedimiento a seguir. Los monumentos arqueológicos en Grecia pertenecen al Ministerio de Cultura, y para rezar en ellos hace falta su permiso. “Hasta nosotros -Iglesia Ortodoxa-, si queremos celebrar una liturgia en una iglesia bizantina, que es un monumento histórico, hemos de tener el permiso del Ministerio y no lo tenemos siempre”, explica el sacerdote ortodoxo Kyriakos.

Sea por las confrontaciones entre sí o por las dificultades legales y burocráticas que las minorías religiosas tienen para llegar a ser “religiones (re)conocidas” en Grecia, los politeístas tendrán que rezar a Atenea para que traiga un poco de justicia, y esperar noticias de Niké, diosa de la victoria.

Con la colaboración de Efthymia-Kypris Zerva