¿Por qué a las mujeres les gustan tanto los zapatos?

Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2011
Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2011
¿Cuántos pares de zapatos tienen las mujeres? Al parecer, un mínimo de cinco, pues según el documental titulado God save my shoes, si no se tienen al menos cinco pares de zapatos, no se es un una mujer de verdad.

La respuesta correcta sería: muchos más de los que le caben en el armario. Los armarios de las mujeres que aman la moda están a rebosar, pero no solo de zapatos, también de chaquetas, vestidos, bolsos... Ahora bien, es raro escuchar a una apasionada de la moda presumir del número de bolsos o trajes que tiene, pero el número de zapatos provoca cierto respeto.

Fue emitido el 5 de octubre en Canal +¿Cuántos pares de zapatos tienen de media las mujeres? Al parecer, un mínimo de cinco, puesto que, según el documental titulado God save my shoes, si no se tienen al menos cinco pares de zapatos, no se es una mujer. Pero ¿de dónde procede ese gusto de las mujeres por los zapatos? ¿Será algo relacionado con la infancia? En los cuentos populares, el zapato, o un par de zapatos, es uno de los objetos cotidianos al que normalmente se le atribuye un poder mágico. Los zapatos se asocian con la marcha, con el desplazamiento y normalmente guardan un vínculo con los personajes de ficción ̶ a quienes les confieren poderes excepcionales ̶ que encontramos en la mitología, los cuentos o las leyendas tradicionales. Ahora mismo se me vienen a la cabeza dos ejemplos: las botas de siete leguas de Pulgarcito y el zapato de Cenicienta. Las botas tenían el poder de hacer avanzar a "pasos gigantes" a aquel que las calzara; el zapato es una señal que dejamos para el rastreo, un objeto que permite que te encuentren y reconozcan. ¿Será este el origen de nuestra obsesión? Pudiera ser...

Un pie no engorda

Pero a nosotras, las mujeres, nos gustan porque los zapatos, por sí mismos, permiten darle el toque final a nuestra apariencia. Los zapatos hablan de nosotras. Ya sean unas Converse o unos escarpines, los zapatos marcan nuestro estilo. Nos permiten jugar con distintos estilos y quemar las pistas, romper un conjunto demasiado formal o serio con unos escarpines sensuales o unos zapatos originales. Nos ofrecen la posibilidad de cambiar nuestra imagen en un segundo.

¿Han oído a alguna amiga lamentarse diciendo “ya he pasado del 38 al 39, ¿te lo puedes creer?”

Los zapatos nos gustan porque nos reconfortan, porque llegadas a la edad adulta, el número de calzado no cambia, por lo que podemos comprar los zapatos de las marcas que no gustan prácticamente con los ojos cerrados . Y si no acertamos y nos llevamos una sorpresa, no constituye un drama. ¿Han oído a alguna amiga lamentarse diciendo “ya he pasado del 38 al 39, ¿te lo puedes creer?”. No obstante, con la ropa es otra cosa, en ese caso el “he pasado de la 36 a la 38” es más problemático. Pero tanto si una mujer gana o pierde algún kilo, los zapatos le seguirán quedado igual de bien.

El acto de la compra es ya muy importante

Más allá del objeto, el acto de la compra es por sí mismo importante. Es, ante todo, un acto totalmente egoísta, algo que a veces los hombres no entienden y que consideran como un capricho femenino. En realidad compramos aquellos zapatos que se nos parecen. Debemos hacernos preguntas como ¿quién soy?, ¿a dónde voy? o ¿qué imagen proyecto? En el momento de la compra estamos haciendo una especie de proyección de futuro. Es es ese momento en el mostramos realmente nuestra adicción. ¿Quién no ha vuelto a casa después de una tarde de compras con unos zapatos nuevos cuando el armario estaba ya repleto de ellos? ¿Quién no ha enseñado su nuevo tesoro y oído alguna vez decir (a un hombre, claro está) “¿pero no los tenías ya?”, “¿por qué te has comprado unos zapatos que son iguales a otros que ya tienes?”

Sí, la historia de las mujeres y los zapatos resulta difícil de explicar. Cada una puede tener unas razones, pero prácticamente todas comparten esta obsesión.

Fotos : Portada  (cc)jiji/flickr; texto: cartel, MarionRock/flickr ; elr esto, cortesía de godsavemyshoes.com