Por qué en Rumania es más necesario que nunca ir a votar

Artículo publicado el 11 de Diciembre de 2016
Artículo publicado el 11 de Diciembre de 2016

[OPINIÓN] Ha llegado diciembre y es momento de mirar atrás y admitir que 2016 no ha sido el mejor de los años. Las relaciones internacionales penden de un hilo y una simple mariposa podría desestabilizarlas por completo. El Reino Unido, Estados Unidos, Italia, Austria ya han tenido su turno. Ahora le toca votar a Rumanía.  

Si paras a una persona en la calle de cualquier pueblo o ciudad en Rumanía y le preguntas sobre sus preferencias políticas, o sobre cómo se siente con respecto a los candidatos parlamentarios, la respuesta automática será una mirada desilusionada y una respuesta cínica del tipo "de todos modos qué más da por quien vote". En los 27 años transcurridos desde la revolución que prometió hacer de Rumanía una "verdadera democracia", la gente se ha vuelto insensible a las promesas de un futuro mejor. Para algunos esto se debe a que el cambio no llegó lo suficientemente pronto, pero para otros (aunque pocos) el cambio llegará... aunque puede que no mientras ellos vivan. 

¿Por qué molestarse?

Votar en las elecciones parlamentarias no es la mayor prioridad para la mayoría de los rumanos. Como ocurre cada año electoral, las mesas recibirán a menos del 50% de la población. No porque la gente no quiera un futuro mejor, sino porque saben que no lo tendrán. Así que ¿para qué despertarse temprano un hermoso domingo por la mañana? La historia ha demostrado que los partidos políticos "tradicionales", el Partido Liberal Nacional (PNL) y el PSD (Partido Socialdemócrata), rara vez actúan para mejorar los interés de sus electores, o incluso conforme a las promesas políticas tan abstractas que promueven. 

Por otro lado, los partidos más pequeños como el USR (Sindicato de Proteccion Rumana), surgido apenas unos años, cuyas agendas políticas son más progresistas, no tienen todo el respaldo del público. La mayoría les culpan de su falta de experiencia o falta de voluntad para adaptarse. Sea como sea, nadie en el grupo de candidatos tiene consigo toda la atención.

Ampliando horizontes

Dicho esto, mi opinión con respecto al panorama político rumano ha sido a menudo criticada por ser "demasiado estrecha". Soy una joven perteneciente a la generación milenial que ni siquiera nació en la época de la Revolución y que no puede realmente quejarse de los pobres niveles de vida durante los peores años del régimen comunista. Soy consciente de que hago estas declaraciones desde una posición privilegiada, ya que sólo he notado las consecuencias del comunismo de una manera algo diluida. Con esto en mente, hablé con Gabriel Sîrbu, un ingeniero de 55 años de edad, con sede en Bucarest, que ha sido testigo y ha vivido tantas experiencias que bien puede dar una opinión adecuada.

Cuando le pregunto cómo se siente con respecto a las elecciones parlamentarias de este año, admite que se siente feliz de ver que los partidos más pequeños no se intimidan ante sus competidores más establecidos, ya que éste es "el primer paso hacia el cambio". Como alguien que estuvo involucrado "física y emocionalmente en la Revolución de 1989", Sîrbu reconoce que muchos de sus contemporáneos votan ahora a la derecha. Sin embargo, es la falta de un fuerte partido antisocialista en el país lo que ha llevado a la volatilidad política y al rechazo eventual del público.

"No tenemos la voluntad de desafiar a nuestros líderes"

Haciendo todo lo posible para mantener su objetividad, comparte dos argumentos muy importantes sobre el estado actual de la política rumana que pueden ser una insinuación del resultado de la elección:

"El problema que existe con la clase política actual es la falta de pensamiento estratégico y de un plan de política claro a largo plazo. Muchos políticos no piensan más allá del tiempo en que estarán en el cargo, pero la gente tendrá que vivir con sus decisiones incoherentes. En segundo lugar, el nivel de corrupción entre los dirigentes y los funcionarios públicos es muy desalentador, por lo que creo que no estamos avanzando ".

Sîrbu continúa comparando la actitud de los políticos en Rumanía con los extranjeros. "Como alguien que ha vivido en el extranjero durante muchos años, lo que nos falta como pueblo es la voluntad de desafiar a nuestros líderes, a cualquier nivel. Es un comportamiento que deberíamos tener". 

Nadie sabe cuál será el resultado de la elección del domingo. Quizá a nadie le importe. Lo más probable es que parezca que no nos importa porque creemos que nada va a cambiar. Pero, aparte de todo el cinismo, vivimos tiempos caóticos. Las decisiones en los Estados Unidos, el Reino Unido y el resto de Europa tendrán muy probablemente un efecto dominó que, al final, cambiará toda la escena política. Aquí. En Rumania.