Por qué Europa necesita a los inmigrantes: una perspectiva dinámica

Artículo publicado el 21 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 21 de Febrero de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Sí a la inmigración, no a la inmigración. Se utilizan infinitos argumentos para apoyar las distintas tesis que surgen a partir de este tema. Con la ayuda de un modelo matemático, les explicamos las ventajas de la inmigración para un país europeo como Italia.

En Italia viven cerca de 60 millones de personas. Desde los años sesenta, la población ha aumentado un 20%, pero, como sucede en muchos países europeos, la tasa de fertilidad es inferior a los 2 hijos. ¿Qué quiere decir esto? Esto significa que de cada mujer fértil (considerando como periodo de fertilidad el que se extiende de los 18 a los 35 años), y, por tanto, de cada pareja nacen menos de dos hijos, en concreto 1,4 (fuente: Banco Mundial).

Con esta tasa de fertilidad, si Italia funcionase como un sistema cerrado (sin inmigración ni emigración), la población sufriría en un futuro una reducción progresiva y rápida. A partir del número de habitantes italianos y de su distribución por sexo y franja de edad, hemos construido un modelo matemático-dinámico para simular la evolución de la población italiana como sistema cerrado en los próximos cincuenta años. 

En cincuenta años, la población italiana se reduciría casi a la mitad. En términos económicos, esto querría decir que, además del envejecimiento de la población (con consecuencias dramáticas para el sistema de pensiones), la disminución de esta daría lugar a una caída del peso económico del país. De hecho, la fuerza productiva de un Estado varía en función del capital (maquinaria industrial, por ejemplo) y del trabajo (los trabajadores y sus competencias).

Por tanto, sin el progreso tecnológico que hace que el capital sea más productivo, si la población italiana disminuyese lo haría también la producción total. 

Por este motivo, teniendo en cuenta la reducida fertilidad en Italia, se vuelve necesario que un flujo migratorio entre en el país. 

Normalmente, los flujos migratorios de entrada se producen porque un país es capaz de atraer recursos humanos a través de la oferta de más oportunidades respecto a otras naciones con las que "compite". En el caso italiano, y en particular en el del sur de Italia, el flujo migratorio suele ser de salida hacia otros países europeos (como Inglaterra o Alemania).

La dramática crisis de los refugiados sirios y africanos representa una oportunidad para Italia y para el resto de países europeos cuya fertilidad está atravesando un mal momento. Así, se podría mantener una capacidad productiva constante. 

“¡Ah,claro” —puede pensar uno—, “pero los inmigrantes no tienen nuestras habilidades, nuestras competencias!” Consideremos que esto es cierto, aunque sea discutible, pues la mayor parte de los refugiados sirios posee un título de estudios superiores o un grado universitario.

Suponiendo un flujo migratorio de jóvenes en edad reproductiva (18-35 años) con una tasa de fertilidad de dos hijos y un "valor productivo" equivalente a la mitad del de un italiano para así poder tener en cuenta estas "competencias menores", hemos tratado de imaginar diferentes situaciones hipotéticas del caso italiano. 

La primera situación hipotética considera que Italia es un sistema cerrado. Partiendo de un valor que actualmente es equivalente a 1, observamos cómo en cincuenta años, es decir, en el 2065, el potencial de producción del país habrá disminuido un 32% para situarse así en 0,68.

El segundo supuesto imagina un flujo migratorio anual de 250.000 personas (a diferencia de los 66.000 de 2014). Una vez más, el total de las competencias disminuye, aunque en este caso de una forma menos intensa, hasta llegar a 0.83 en el año 2065 (una reducción del 17%).

El tercer y último supuesto considera un flujo migratorio idéntico al anterior. En cambio, a diferencia de en la segunda situación, ahora los inmigrantes se integran en un proceso de formación que en 5 años les permite desarrollar una capacidad productiva equivalente a la de los italianos. En esta última situación hipotética, el valor de las competencias se mantiene constante en el tiempo. 

Obviamente, cualquier modelo, como el que se describe y desarrolla arriba, representa una simplificación de la realidad. Existe un sinfín de factores que pueden influir en la evolución de la población y de la productividad de un país. Además, este modelo no tiene en cuenta el empleo y da por supuesto que todos los inmigrantes, al igual que los adultos italianos, son inmediatamente productivos. Sin embargo, dados los supuestos y las hipótesis que se desprenden de los resultados presentados en este artículo,  uno llega a la conclusión de que los inmigrantes representan una ventaja para el "sistema Italia" y para la mayor parte de los países europeos.

Quien se opone a la inmigración y se niega a acoger a los refugiados, aparte de no tener empatía alguna, no quiere ver la realidad de una dinámica social que, en cambio, está bien clara: los necesitamos tal y como ellos nos necesitan a nosotros.