¿Por qué no puede estar esperándonos un trabajo a todos? (segunda parte)

Artículo publicado el 4 de Mayo de 2015
Artículo publicado el 4 de Mayo de 2015

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

En la UE está surgiendo un vigesimonoveno estado*. ¿Qué impulsa dicho fenómeno? Este artículo es el segundo de una serie de artículos centrados en la alarmante ausencia de espíritu emprendedor entre los jóvenes del Viejo Continente.

¡Es la cultura, estúpido!

La paráfrasis del célebre eslogan que James Carville acuñó para la primera campaña presidencial de Bill Clinton nos lleva a las raíces que sustentan el espíritu emprendedor en Europa en la actualidad. En Europa ahora todo gira en torno a la economía, pero resulta evidente que el problema subyacente es de una naturaleza mucho más compleja que unos simples números. Sin embargo, hará falta mucho más para comprender la ingenuidad con la que muchos jóvenes europeos ven sus expectativas del mercado laboral. La siempre encantadora Stacey lo dejó claro en la primera parte de esta serie de artículos.

En esta parte voy a adoptar otra perspectiva, y qué mejor perspectiva que la de la mismísima cúspide de la jerarquía en Bruselas. Joanna Drake, la directora de Emprendimiento y Pymes de la Comisión Europea, ha accedido a ser entrevistada sobre este asunto y a expresar su opinión acerca de la alarmante ausencia de iniciativa empresarial en Europa.

Kruno Stjepanović: En su opinión, ¿cuál es el principal elemento que falta en la UE para equipararse al nivel y al éxito del emprendimiento en los Estados Unidos?

Joanna Drake: Yo diría que el principal elemento es de carácter cultural. De acuerdo con los resultados de unas encuestas sobre emprendimiento, los europeos son más bien reacios al riesgo en su planteamiento del empleo. Solo a un 37 % de los ciudadanos europeos les gustaría ser autónomos, en comparación con el 51 % de EE. UU. y el 55 % de China.

Se hace necesario un cambio cultural. A los jóvenes europeos se les debería inculcar que tomaran como ejemplo a los empresarios de éxito, como ya sucede en Estados Unidos, donde se valora mucho a gente como Bill Gates o Steve Jobs y poseen un estatus de estrellas de rock.

KS: ¿Los jóvenes europeos son especialmente parados? ¿Cómo se puede abordar esta cuestión?

JD: La educación desempeña un papel fundamental. Es por ello que la Comisión quiere acelerar la introducción de una formación empresarial en profundidad en las escuelas y universidades a través de la cooperación con organismos nacionales y regionales y otras entidades importantes. Los jóvenes deberían ver el emprendimiento como una salida profesional atractiva y experimentar el sentimiento de independencia que produce dirigir un proyecto empresarial a una edad temprana. En Europa hacen faltan más emprendedores que se vean motivados por la oportunidad –en lugar de por la necesidad – y que estén bien preparados para llevar a cabo sus ambiciones. Si se ofrece formación empresarial en la escuela y en la universidad, se fomentará sobre todo el tipo de empresas emergentes que es más probable que prosperen. Hay datos que demuestran que las empresas creadas por egresados de estudios empresariales son más innovadoras, generan una cifra de negocios mayor y dan trabajo a más gente. 

Estados Unidos frente a la UE

JD: Además de que les atrae menos la carrera empresarial, a los europeos tampoco se les da tan bien como a los estadounidenses transformar en crecimiento la creación de una empresa. En los últimos 30 años ha habido muy pocas pequeñas empresas innovadoras en Europa que se hayan convertido en líderes del mercado en comparación con los Estados Unidos. En la UE existen menos empresas emergentes en los sectores de las altas tecnologías y con un elevado crecimiento, y no se desarrollan al mismo ritmo que en Estados Unidos. Dicho de otro modo, es mucho más fácil y rápido que una pequeña empresa prospere y se haga grande en EE. UU. que en Europa.

KS: ¿Qué importancia cobra a este respecto el marco regulador de la UE?

JD: En Europa nos estamos esforzando por crear un marco más favorable a las empresas y por reducir las cargas administrativas sobre nuestras empresas. La burocracia y el marco regulador no deberían disuadir las aspiraciones de los que empiezan.

KS: Por último, ¿cómo se puede tranquilizar a los que temen al fracaso?

JD: Hasta el 18 % de todos los empresarios de éxito han fracasado en su primera incursión. Es por ello que es importante dar una segunda oportunidad a aquellos empresarios honrados que hayan fracasado, puesto que ayudará a devolver al mercado empresarios con más experiencia. No obstante, en muchos países europeos estos empresarios se enfrentan a una serie de restricciones y obstáculos adicionales, y cargan con el estigma del fracaso, lo que dificulta su reincorporación a la vida empresarial. Esta es otra diferencia cultural significativa entre Europa y Estados Unidos, donde el fracaso es considerado parte del riesgo inherente que se corre al ser emprendedor, así como una experiencia importante de la que este puede aprender.

Ahora ya tienes más idea, Stacey.

* en alusión al discurso de apertura del presidente Juncker en julio de 2014 en el Parlamento Europeo.