Por un puñado de euros

Artículo publicado el 18 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 18 de Febrero de 2009
“¡Es la criiiiiiiiiiiiisis!” Las cifras nos asaltan por doquier, ¡qué obsesión! Si hasta dan unas ganas de numismática que… venga… ¿Nos lanzamos al estudio de las monedas?

Nada de ver el rugby en la tele. El maletín de póquer, guardado: se acabó la diversión. ¡Llegó la hora de las cifras! Descubrimos así que la moneda inglesa se llama libra porque, al principio, representaba el valor correspondiente a la masa de una libra de plata pura. Hace algunas décadas, todavía podía dividirse en shillings (chelines) y en pennies (peniques). El primer término, viene del italiano solidus y el segundo, de denarius… Imagina las etiquetas de los precios con las letras £ s d escritas. Sin tener que gastar mucha imaginación, rápidamente nos dan la lectura ‘LSD’…

El nombre mismo de nuestras divisas encierra un sello de prestigio, pero en estos tiempos de crisis… ¡Qué decadencia! Así, por ejemplo, el zloty polaco significa literalmente de oro, o el leu rumano, león. Un león que hoy en día solo rugiría de descontento ante el malestar económico. En Dinamarca, Noruega o Suecia, es la realeza la que se realza en su divisa, la Krona (Corona), pero no es un momento muy glorioso, que digamos… La palma de la ironía, sin embargo, se la llevan el euro (euro en español Pedro, en italiano franci, en inglés nabee, en alemánole, en francésFrance) y la hryvnia, la divisa ucraniana: ambas aparecen embellecidas con dos barras horizontales, símbolo de estabilidad… ¡El colmo de los colmos!