Por una estrategia espacial europea

Artículo publicado el 8 de Marzo de 2004
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Artículo publicado el 8 de Marzo de 2004

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No es la guerra de las galaxias pero lo parece. Porque el espacio y sus aplicaciones forman parte de un juego estratégico si Europa se muestra ambiciosa.

En materia de espacio, Europa es una realidad bien afianzada a juzgar por la actualidad. Pero las actividades espaciales se caracterizan por un contexto complejo: es como un cohete de tres pisos, fruto de una historia reciente. En el primer piso estaría el nivel nacional, o países como Francia, Alemania o Italia, con una gran tradición espacial. En el segundo piso, la Agencia Espacial Europea (ESA). Esta organización intergubernamental estructura desde hace más de 30 años la política espacial del continente. En el tercer piso, la Comisión Europea, origen de dos importantes proyectos: Galileo y GMES.

Situación crítica para la industria espacial europea

Los éxitos del Espacio europeo, simbolizados por el programa Ariane, no pueden eludir la precariedad de su situación. Los gastos públicos espaciales en Europa son escasos: 5,3 billones de euros frente a los más de 30 billones que invierte Estados Unidos. Si tenemos en cuenta la difícil situación por la que pasan los grandes industriales espaciales europeos, estas cifras suponen una señal de alerta. Las áreas de ensamblaje de los satélites de Alcatel, de Astrium o de Alenia Spazio están apenas en funcionamiento y las agendas con pedidos casi vacías. La industria espacial europea está pasando por una situación crítica y la escasa demanda pública amenaza el mantenimiento de la herramienta tecnológica europea.

Las tecnologías espaciales juegan –y jugarán aún más en el futuro- un papel estratégico para Europa. Las infraestructuras de satélites, y por consiguiente la capacidad de acceso al Espacio, son el centro de unas tecnologías vitales para el progreso europeo: los satélites de comunicación aseguran la transmisión de datos, y constituyen la base de las tecnologías de la información. Los satélites de obsevación de la tierra ofrecen una gama de servicios que van desde la información meteorológica a la protección civil, pasando por el control del territorio; el programa Galileo de navegación permitirá una gran precisión en la localización y el desarrollo.

Un desarrollo civil hasta el presente

El papel estratégico del Espacio para Europa no se limita a la puesta en marcha de tecnologías aplicadas; corresponde a una visión política de Europa en el mundo. Las aplicaciones espaciales son instrumentos que permiten el control de informaciones y sus transmisiones al conjunto del planeta. La tecnología define de este modo los instrumentos que corresponden a la acción de la Unión Europea, o de algunos de sus miembros, sobre el tablero planetario.

Por ejemplo, las negociaciones entre Europa y Estados Unidos están abiertas en cuestiones muy técnicas relativas al programa Galileo. Los debates en cuanto a la utilización de ciertas frecuencias para transmitir una señal de posicionamiento, tiene una significación política fuerte: define las relaciones con Estados Unidos en un sector en el que, hasta ahora, eran los únicos que podían poner en marcha y controlar la tecnología. De este modo, Europa aumenta su peso político. La creación de estos instrumentos tecnológicos y su utilización está íntimamente ligada a la política europea.

Hasta ahora, el espacio europeo se ha desarrollado siguiendo un modelo civil: las actividades de la ESA son exclusivamente civiles, como la mayor parte de programas espaciales nacionales. Al margen de ello, Francia se ha dotado de sistemas espaciales aplicados a la defensa, mientras que otros países como Italia, España, Alemania y el Reino Unido a veces desarrollan proyectos más modestos. Sin embargo la cuasi totalidad de programas civiles tiene una dimensión de seguridad y defensa evidente: es el caso de Galileo con el que las capacidades de precisión en la localización proporcionarán servicios importantes a las fuerzas de seguridad, pero también es el caso del programa GMES, con el que las aplicaciones de control del territorio pueden concernir los guarda costas, la seguridad civil o las fuerzas policiales.

Por otra parte, la estrategia europea de seguridad, que se explica en el documento «Una Europa segura en un mundo mejor», adoptada a partir del Consejo Europeo de Bruselas del 12 de diciembre de 2003, define los campos de acción de la seguridad europea e incita a nuevas capacidades. Las tecnologías espaciales, por ejemplo la observación de la tierra aplicada a la detección de armas de destrucción masiva, pueden ofrecer una serie de instrumentos tecnológicos fundamentales para la realización de la seguridad europea.

Toma de conciencia

Se impone un nuevo concepto: El Espacio no es completamente civil, ni militar. El conjunto de aplicaciones espaciales debe ser considerado como dual, y contribuye a la mejora de la seguridad produciendo servicios para diferentes políticas públicas (control del territorio, protección civil, ayuda al tercer mundo, defensa, navegación aerea, marítima y terrestre, tecnología de la información).

Es necesario tomar conciencia del valor estratégico del Espacio para un proyecto político europeo que promueva una sociedad fundada en el conocimiento. La atención debe ir dirigida al mantenimiento y el desarrollo de las tecnologías, pero también hacia el carácter prioritario de la política espacial en Europa, necesaria para definir una «verdadera estrategia espacial europea» a la altura de una Europa ambiciosa políticamente.