Porqué el BCE no baja sus tasas

Artículo publicado el 4 de Febrero de 2008
Artículo publicado el 4 de Febrero de 2008
En verdad no podemos decir que esto nos sorprenda. Lo esperábamos desde hace algún tiempo, y he aquí  que se produjo, lo ha dicho el Banco Central Europeo (BCE), los riesgos de inflación en la zona euro están convirtiéndose en realidad. Y luego se inquieta, se angustia y sale en persecución de las políticas inflacionarias. Comenzando por las medidas más impopulares.
Recientemente rechazó la validación de un acuerdo europeo sobre salarios que trataba de indexarlos sobre la base de la suba de los precios porque se correría el riesgo de provocar un inflacionario círculo vicioso. Pero sobre todo, rechazó bajar sus tasas después del estallido de la crisis bursátil del 21 de enero, provocando una baja suplementaria en las bolsas europeas.

Se reiniciaran de nuevo las incesantes críticas sobre la política conducida por Frankfurt y sobre los inconvenientes del euro. Luego de casi dos décadas de relativa estabilidad monetaria, los europeos han olvidado hasta que punto la inflación puede producir estragos. ¡Se terminó el entusiasmo de aquella noche del 1º de enero de 2002 en que la gente se abalanzaba sobre los cajeros automáticos para retirar los nuevos billetes! ¡Hoy en día solo se habla de la suba de los precios, de los problemas de competitividad internacional y de las demasiado elevadas tasas de interés! Y todo gracias al conservadurismo del BCE que solo se obstina en observar  la inflación y no el crecimiento.

Todo es absolutamente cierto. Pero la pregunta actual es ¿porqué?. El Federal Reserve Board el banco central de los EEUU, es igualmente independiente y hace mucho tiempo estuvo dirigido incluso por un conservador republicano Alan Greenspan. Sin embargo ha reaccionado mejor frente a la evolución de la economía usamericana[1] y redujo sus tasas para frenar la baja bursátil vinculada a las famosas “subprimes” Y  entonces ¿porqué el BCE no hace otro tanto? Algunos lo relacionaran con disposiciones del tratado. No parece convincente.

El problema deriva esencialmente del hecho de que la política monetaria y la presupuestaria son indisociables. Para decidir sobre las tasas de interés, un banco central debe contar con una correcta visibilidad de la política presupuestaria del gobierno. ¿Generará déficit? Sus políticas ¿son inflacionarias? ¿Está por el contrario en tren de pagar sus deudas? En los EEUU, su importante presupuesto federal, lo hace  posible. En Europa en cambio por ahora, es imposible.

Con quince presupuestos diferentes para la zona euro y sin casi un presupuesto común, la visibilidad para el BCE es nula. ¿Sin embargo se había establecido el Pacto de Estabilidad y de Crecimiento con el objeto de controlar los presupuestos estatales! Es cierto, pero muchos de ellos con Francia y Alemania a la cabeza, cometieron muy  pronto infracciones con relación a los criterios comunitarios. De modo que como resultado el BCE no puede contar con los estados para administrar sanamente la economía europea. Y en consecuencia se mantiene conservador y no favorece el crecimiento. De allí que el euro esté fuerte, las tasas elevadas y todo lo demás.

El problema de Europa es que las cosas se hacen un poco a medias. Los grandes Estados, siempre primeros en pretender una Europa política, bloquean la única reforma verdaderamente necesaria: la creación de un gobierno económico europeo. Las estructuras existen en el marco del Eurogrupo, la reunión de ministros de finanzas que adoptó el euro. Solo resta que el conjunto  decida fijarse reglas jurídicamente obligatorias y se podrá entonces comenzar a pilotear la economía del continente.

De este modo los políticos no podrán evidentemente seguir haciendo promesas extravagantes en sus campañas... por lo tanto no funcionará...Lástima