Predicciones y realidad - Resumen de 2015

Artículo publicado el 13 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 13 de Febrero de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

2015 ha sido un año sumamente ajetreado. No importa a qué nos refiramos, si a guerras, política, ciencia, arte o escándalos: lo hemos tenido todo. En este artículo trataré de captar la esencia de todos estos acontecimientos y de contradecir mis propias conjeturas sobre la realidad, centrándome en las historias más importantes ocurridas en Europa y, especialmente, en Hungría.

El año arrancó con los terribles sucesos de París, todo ello en torno a la revista Charlie Hebdo. Los efectos inmediatos de los asesinatos fueron la indignación popular y las protestas masivas. Todos los discursos de los políticos y de las organizaciones civiles se centraron en un único tema: la libertad de prensa. Pero si asumimos que la acción de los terroristas no fue contra una idea abstracta, como la "libertad de prensa" – como hizo Cafebabel – podríamos llegar a una interesante conclusión. Como hemos podido ver tras lo ocurrido el pasado noviembre en París, los terroristas tienen motivos mucho más sutiles dirigidos a la promoción de su propio radicalismo entre las masas pacíficas, que luchar contra algún tipo de concepto abstracto. La creación de una situación en la cual el tema, no solo en la esfera pública sino también en la privada, en los hogares, es la agresividad de la comunidad musulmana genera un subconsciente anti-musulmán junto con el auge significativo de la ultraderecha.

Y la radicalización de un lado provoca la radicalización del otro. Los medios - también Cafebabel - predijeron que la "etiquetación" de las comunidades pacíficas desembocaría en un aumento del número de miembros del ISIS de origen extranjero, algo que resultó cierto. Advertimos también a todo el mundo que no se obsesionara con ciertas ideas y que, sobre todo, no dejara que se destruyera la figura del individuo.

El mes siguiente nos trajo uno de los acontecimientos más divertidos de la vida pública húngara. Poco después de que el primer ministro húngaro anunciara que iban a introducir un nuevo impuesto sobre la publicidad, seis altos ejecutivos de un grupo de medios de comunicación, manejado por el viejo amigo y aliado de Viktor Orbán, Lajos Simicska, dimitieron. Sus acciones constituyeron el denominado "Día G", en el que Simicska anunció que el gobierno estaba llevando a cabo una "guerra contra los medios de comunicación" y llamó "escoria" al primer ministro. El magnate de los medios, una de las personas más ricas en Hungría, comenzó entonces a ofrecer entrevistas a todo el mundo para mostrar su indignación y, al estilo de Donald Trump, básicamente mandó a paseo a todo aquel que apoyase al gobierno.

La razón por la cual este nuevo impuesto supuso un golpe terrible para el húngaro Les Grossman era que su apoyo financiero resultaba fundamental para el gobierno actual si este pretendía ganar las elecciones. Esta feliz alianza siguió funcionando hasta que el primer ministro Orbán decidió trasladar el énfasis de la campaña mediática del gobierno a la compañía de medios de comunicación estatales, la MTVA. Obviamente, esto supuso una gran pérdida para Simicska, pero ya que había decidido reforzar su retórica anti-gobierno en sus propios medios, sus editores lo habían abandonado por "motivos de conciencia". Predijimos que esta sería una "ruptura" final precisamente porque aún no se han reconciliado. A pesar del posible papel político, que Simicska pareció aceptar, no lo hubo realmente y resultó evidente que su personalidad no está hecha para la política. Aunque sus empresas adoptaron una retórica aún más anti-gobierno, todavía se encuentra en el lado derecho del espectro político, sin unirse a la oposición existente.

Este mes fue también célebre por la visita de Putin a Budapest, y por entonces daba la impresión de que Orbán estrecharía lazos con el este aún más. Sin embargo, quedó claro en aquel momento que el primer ministro no está dispuesto a formar equipo con Putin y que prefiere quedar en la UE como el "chico malo" que ser el "buen chico" de la madre Rusia.

In Mayo, la bofetada de Juncker se convirtió en el acontecimiento emblemático del mes. Cafebabel se sorprendió de que la UE, dada su íntima relación con la diplomacia, se haya permitido conservar a un líder como Juncker, cuyas acciones son todo menos diplomáticas. Llamar "dictador" al primer ministro (Orbán) de un país miembro y abofetearlo es intolerable. Dije que, como figura simbólica, Juncker es inaceptable y que además debería aprender a comportarse como un diplomático y hombre de Estado serio o, en su defecto, dimitir inmediatamente. A pesar de más acciones similares aún ocupa su cargo y, en mi opinión, sigue siendo un elemento absurdo en la UE. Durante la crisis griega hemos visto que no es capaz de mantener su actitud profesional ni siquiera en el peor momento. Y también es importante señalar que, a pesar de sus aflicciones durante sus primeros días como presidente de la Comisión Europea, honestamente, no sabemos nada de su labor en los últimos seis meses.

Llegó el verano de 2015, y con él los refugiados. Con una inesperada cantidad de refugiados huyendo hacia la UE, la idea de construir un muro en la frontera sur de Hungría se hizo realidad. Comentamos que esta cuestión es la más importante de nuestro presente, y también supone la mayor crisis de la UE como conjunto. Aunque es indudable que la moral europea nos insta a ayudar a todo aquel que lo necesite, advertimos que se trata de una cuestión extremadamente seria que debemos acordar como una Unión. Mi artículo animó a llevar a cabo un debate bien meditado y lo suficientemente sensato como para considerar cualquier solución posible (incluso el muro) sin caer en el radicalismo demagogo, ni en un extremo ni en otro. El tiempo pasó y nos mostró que, a pesar de las voces pidiendo unidad, no la hay dentro de la UE, y la política imperante es la de empobrecer al vecino. Está siendo cada vez más evidente que se trata de la cuestión más importante para Europa en este momento, por lo tanto es inevitable un debate constructivo. Y sí, incluso el muro se puede considerar una solución según muestran las cifras, a pesar de no ser una posibilidad a nivel continental.

2015 ha visto todo lo que puede verse en un año terrible. Desastres naturales, guerra, terrorismo, la muerte de inocentes, corrupción, racismo. Pero tras todos estos horrores ha habido también cosas buenas. Miremos qué hay detrás de los titulares, leamos entre líneas y seamos más cautos este año de lo que fuimos el anterior. ¡Feliz Año Nuevo a todo el mundo!