¿Premio Nobel de la Paz para Merkel? No.

Artículo publicado el 8 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 8 de Octubre de 2015

Parece ser que Angela Merkel recibirá el Premio Nobel de la Paz, o al menos este es el rumor que circula hoy a través de Internet y varios medios de comunicación. Y con él algunos mantienen la esperanza, porque si la pregunta es si Merkel merece este prestigioso premio, que será otorgado el 9 de octubre, la respuesta es no.

Sí, la canciller tiene sus méritos. Donde otros prefieren esperar, ella lo deja claro: Alemania es contraria a las normas europeas para acomodar a tantos refugiados como sea posible. Irónicamente, la canciller a la que "todo le resbala" se ha convertido en el frente de una desinteresada Alemania. Tú, que nunca la has visto mostrar ninguna emoción en sus actos, la ves ahora sinceramente conmovida por la suerte de los refugiados. Y por estas creenciar se ha enfrentado ya a su partido, la CDU -numerosos miembros aparecen en una carta abierta en contra de la actual política de la líder de su partido.

Y aunque Merkel tiene razón en esta actitud y es admirable, no merece recibir un Premio Nobel. El hecho es que Europa se encuentra todavía en el inicio de la llamada "crisis de los refugiados" y, según las previsiones, a finales de año a 800.000 refugiados habrán llegado a Alemania. Es cierto, algo es algo. Pero la oportunidad de integración a largo plazo que ofrece Alemania es otra.

"Podemos hacerlo". Los ciudadanos mostraron públicamente el 7 de octubre su posición frente a la crisis de refugiados.

Alemania se congratula en el extranjero por su cultura de bienvenida -pero las condiciones en el país en sí son a menudo caóticas. Veamos el ejemplo de Berlín: En el día más caluroso del año, cientos de refugiados permanecieron durante horas frente a la Oficina Estatal de Salud y Asuntos Sociales (LAGeSo) sin que les proporcionara agua o alimentos. Dependen de las adquisiciones de los voluntarios. En el antiguo Salón de Wilmersdorf, ahora convertido en un albergue, hay sólo dos duchas para más de 200 refugiados.

Angela Merkel no puede ofrecer agua personalmente ni organizar las duchas para los recién llegados. Pero sí puede asegurarse de que los municipios reciben más apoyo. Son las comunidades las que están recibiendo a los refugiados, proporcionándoles lo necesario y ayudando a su integración. Y estas comunidades se sienten defraudadas por el Gobierno federal: Recientemente se hizo público un vídeo en el que un político del SPD de Munich se echaba a llorar porque su ciudad, aunque no sea por parte del gobierno federal, sigue recibiendo el apoyo de otros países.

El Premio Nobel de la Paz se debe otorgar a personas u organizaciones que hayan logrado grandes cosas. Y por ahora, Merkel no lo ha hecho. La canciller tiene que demostrar sus palabras sólo con hechos. Porque si la concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama ha demostrado algo, es que vender la piel antes de matar al oso no sirve para nada.